"Dicen que las personas abren su corazón cuando están frente al mar". N.P. Banana Yoshimoto
Sunday, September 21, 2008
Saturday, September 20, 2008
El autobús negro
Recuerdo que cuando apenas tenía cinco años, murió una vecina en la cuadra contigua del vecindario. El velatorio se realizó en la propia residencia de la misma y mi madre no quería dejarnos solos, así que en el último momento nos llevó a dar el último adiós a la finada.Cuando llegamos, justo al frente de la casa estaba la carroza fúnebre. Era grande, de color negro, con una especie de parrilla plateada en la parte posterior, donde se colocaba la urna.
La imagen me impactó, al punto de que 41 años después permanece nítida en mi memoria. Desarrollé una especie de fobia a los vehículos fúnebres. Recuerdo haber ido en mi adolescencia a ver una película de terror llamada “La mansión tenebrosa” y luego tuve pesadillas durante varios días, asociadas a la imagen del protagonista, quien precisamente se paseaba en una carroza fúnebre.
Ni siquiera hoy en día he perdido el temor a esos automóviles funerarios, que ahora los hay grises y de otros colores que, en mi opinión, buscan minimizar el impacto visual.
Hace unos siete meses me encontraba en la librería del amigo Andrés Boersner y me puse a leer un poemario de un autor polaco. Lo abrí, como suelo hacer, en una página cualquiera, y justo allí encontré una poesía relacionada con el tema de este post. Estuve a punto de cerrar el libro, por las razones antes expuestas, pero en cambio quedé maravillado del tratamiento que el poeta le dio al asunto. Lo comenté con Andrés. Me pareció fascinante, a pesar de mi fobia.
El autobús negro
Este autobús negro
es distinto de ese rebaño de color rojo
que hierve como un cazo
al fuego.
En su interior un solo pasajero
paciente y alargado
con su abrigo de madera
vestido a la última
bajará en la última parada.
Nadie se apresura a coger ese autobús
caiga quien caiga
más bien al contrario.
Pintemos todos los autobuses
de negro con una raya blanca.
Su aspecto melancólico
hará que las personas
sean más amables
al subir
y al bajar.
Tadeusz Rózewics
Poeta polaco.
Friday, September 19, 2008
Maestra vida...de blogger
Hace ya tres años escribí mis primeras letras en esta casa virtual. Y a partir de allí han sucedido muchas cosas, unas reveladas, otras no, pero que verdaderamente han marcado mi vida, y que llevan la tinta indeleble del blogger, para bien o para mal. He cosechado amistades muy hermosas, algunas de las cuales no he visto aún por primera vez pero que se han revelado a través de sus propias letras, he compartido muchas cosas, he reído, he llorado y he escuchado, he hablado, me he molestado y he pedido conversar, he puesto mi hombro. A lo largo de estos tres años, también he dejado muestras de la presencia de las letras del maestro de maestros, el poeta Rubén Blades, en muchos de los escritos. Y es que la vida queda de algún modo reflejada en muchas de sus letras, y es precisamente mi forma de ver la vida lo que principalmente dejo en este lienzo. Luego de 3 años, las ganas de escribir no cesan, el entusiasmo permanece como el primer día. He notado que, durante estos tres años, ha habido un boom del fenómeno blog, que poco a poco se ha ido extinguiendo, debido, entre otras cosas, al furor que causan otros fenómenos mediáticos, como el facebook, por ejemplo. Eso es una de las causas, aparte de la variedad de razones que la gente tiene en mente a la hora de abrir un blog, y no todo el que lo hace tiene claridad en la idea de la permanencia. Caso aparte es el entendimiento de lo que significa “bloggear” (que me perdonen los puristas de la lengua), el tiempo que hay que dedicarle para que crezca fuerte y sano, como los hijos.
Infinitas gracias a todos los que tienen a bien pasar por estos lares de Dios, esos que han enriquecido mi escritura, a través de un bonito intercambio de energía, de valores, de cariño y amistad. Besos inmensos a todas las mujeres que, con un hermoso corazón por delante, vienen a menudo, a las que dejan sus huellas, y a las que no, a los caballeros que leen mis divagaciones, mis cuentos, mis enseñanzas. Bien lo dijo Toquinho, “el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que coloreas”. En este caso, los colores del lienzo son nuestros, míos, y de ustedes con su buena vibra…
A tu escuela llegué sin entender porque llegaba,
Maestra vida, de justicias e injusticias,
Maestra vida, que ese culpo no perdona,
Y vi espinas y vi rosas,
Vi lo bueno de la tierra,
En Dios me acuerdo primero
No dura agradecimiento
Y tengo amigos, conocidos y enemigos,
Me encontré frente a la muerte,
Y hoy sé que nada es seguro,
Aunque me estoy resignando a esta fatal realidad…
(letra de “Maestra Vida”, de Rubén Blades)
Friday, September 05, 2008
Los besos

Y hay también besos que nunca pudieron ser. Por más deseo que hubo no contaron con el momento, el tiempo, la oportunidad, el deseo definitivo, no contaron. Son besos huérfanos de figura, de sensaciones, tan solo imágenes, promesas sin aflorar, son como hojas secas arrastradas por la lluvia, que no volverán al árbol.
¿Y que me dicen de los fortuitos? Aquellos que llegaron cuando menos se esperaban, y no dieron tiempo a nada, surgieron y ya, se disfrutaron, pero ya, no tienen mañana, como tampoco tuvieron ayer, fue química del momento, provocaron risas nerviosas, suspiros, miradas, pero no pudieron continuarse, por muchas razones que no vienen al caso, lo cierto es que en su momento fueron besos, tan buenos como los otros.
Besar es como beber agua salada, mientras lo haces tu sed aumenta dice un proverbio chino.
Besos, besos que van y vienen día a día, besos que iluminan las noches, y los días. Besos de vacaciones y besos de ocupaciones, besos que lo son todo y besos que no quieren ser, y que al final no son besos en medio de su insensibilidad, porque los besos, como tales, son sanadores, curadores, activadores, consoladores, angustiadores, silenciosamente embrujadores, y le pertenecen por siempre a quien los da, y a quien los recibe.
Monday, September 01, 2008
Yo creo
Yo creo que cada derecho implica una responsabilidad, cada oportunidad una obligación, cada posesión un deber.
Yo creo que la ley fue hecha para el hombre, y no el hombre para la ley; que el gobierno es el sirviente del pueblo y no su amo.
Yo creo en la dignidad del trabajo, sea éste con la mente o con las manos; que el mundo no le debe a ningún hombre la vida pero sí le debe a cada hombre la oportunidad de tener una forma de subsistencia.
Yo creo que el ahorro es esencial para una vida bien ordenada y que la economía es un requisito principal de una buena estructura financiera, sea ésta en el gobierno, en los negocios o en asuntos personales.
Yo creo que la verdad y la justicia son fundamentales para que un orden social perdure en el tiempo.
Yo creo en el sagrado valor de una promesa, que la palabra de un hombre debería ser tan buena como su credibilidad; que el carácter -y no la riqueza, o el poder, o la posición -es de supremo valor.
Yo creo que la prestación de un servicio útil es el deber común de la humanidad, y que sólo en el fuego purificador del sacrificio se encuentra la escoria del egoísmo consumido y la grandeza del espíritu humano hecho libre.
Yo creo en un Dios todo sabio y todo amoroso, llámese como se llame, y que los más grandes logros del individuo, su mayor felicidad, y su más amplia utilidad las encuentra viviendo en armonía con Su Voluntad.
Yo creo que el amor es la cosa más grande del mundo, y que él en sí mismo puede vencer al odio; que la justicia puede y de hecho triunfará sobre la fuerza.
Friday, August 22, 2008
Felipe, entre el esplendor y el ocaso
Felipe prosperó como comerciante y gracias a su energía y actividad emprendedora el negocio fue creciendo, hasta que decidió invertir en un local más grande en un nuevo vecindario, del cual yo casualmente formaba parte.
Y había de todo como en botica en ese vecindario. Gente buena, gente mala, estudiantes, amas de casa, empleados de gobierno, obreros, abogados, había de todo.
Felipe estaba realmente emocionado, porque tenía ante sí un mercado cautivo. Pero en el fondo Felipe no entendía bien la materia de los negocios. Felipe, más que un comerciante era un amigo, un compadre, un abuelo, un papá, un vecino. Por allí comenzó todo.
“Felipe, quiero comprar varias cosas para la casa, te pago el quince”. Y el hermano Felipe: “¿Cómo no? Pasa y coge lo que necesites, y al final te saco la cuenta y te anoto en esta lista.” Y Felipe comenzó a hacer la gran lista. En ella escribía: “Sr. Fulano, tanto, paga el quince. Sra. Zutana, tanto, paga el viernes. Sr. Florindo, tanto, paga el lunes (cobra los lunes)”, y así la lista se fue extendiendo poco a poco.
Los días fueron pasando plácidamente en el vecindario, con los problemas cotidianos típicos de cuando éramos felices y no lo sabíamos. Pero no todo es felicidad en este mundo tan variado en el que vivimos. La contabilidad le comenzó a fallar a Felipe. Las cifras de la lista superaron con creces a las que entraban a la caja en forma de pagos, muy a pesar de que Felipe, más a manera de costumbre que de aprendizaje, tenía detrás de su puesto en la caja registradora, aquellos famosos retratos en los que aparece el señor flaco y con ojos tristes que vendió a crédito, y a su lado el gordito rozagante que vendió al contado, y el letrero, también popular, que rezaba “Hoy no se fía, mañana si”, claro, todo a manera de costumbre, nada que ver con la dura realidad.
Y llegó el día en que al familiar Felipe le tocó salir a cobrar. Quienes le adeudaban lo veían a lo lejos y cambiaban de acera con rapidez infinita hasta desaparecerse en la multitud.
Un buen día, antes de iniciar una de sus salidas, observó que se acercaba la señora Zutana. La veía venir a lo lejos y sus ojos brillaban mientras pensaba “Voy a cobrar, por fin, qué bueno”. Zutana hacía acto de presencia en un negocio al que hacía tiempo no visitaba, sino que enviaba a sus hijos con los respectivos encargos, eso sí, nada de dinero: “¡Hola Felipe! Los muchachos te mandan la bendición. Voy a entrar a comprar algunas cositas”. Y Felipe, en un principio confundido, pero al final sonriente y esperanzado, musitó: “¿Cómo no? Pase adelante. Usted está en su casa”. Y Zutana pasaba, lo que no había hecho en días, como si nada, y se abastecía de nuevo. Finalmente al llegar a la caja, con voz queda, le dijo: “Felipe, sabes que cobré pero no me alcanzó, tú sabes, el apartamento se lo llevó todo, ¡esa deuda nos va a matar! …pero te pago el último, tú sabes que eso es seguro”. Y el bonachón de Felipe: “Aaaah, tranquila Zutanita, tu sabes que tu eres de la casa, por allí pasaron tus hijos esta mañana y se llevaron unos refrescos, y también han venido de tu parte a llevarse cosas que también te las he anotado en la lista”. Zutana, un tanto indiferente, pero eso sí, muy contenta con el crédito recién obtenido contestaba: “Tranquilo que eso está seguro para el último, también”.
Y así fueron pasando los meses. Felipe, en su afán de diversificar el negocio para de alguna forma revertir las morosidad obtuvo una licencia de expendio de licores. Y comenzó a vender cervezas. Algunas a crédito, claro, se trataba de sus amigos, casi familia. Los viernes, el negocio de Felipe comenzó a presentar una clientela inusitada, caracterizada por unas bolsas de papel en las manos, dentro de las cuales se ocultaba un líquido embotellado, amarillo y espumoso, que minutos antes reposaba a baja temperatura en la poderosa nevera nueva de Felipe, que también la adquirió a crédito (también tenía derecho) a un paisano que confiaba plenamente en él.
Cada uno de esos viernes, al final de la jornada, se escuchaba repetidamente la frase: “Anótame otra caja Felipe”, y cada quién como perro por su casa salía con las cajas del liquido espumante hacia el festejo de turno, o bien a disfrutar en compañía del juego del momento. Y Felipe anotando, y anotando.
Su hija estudiaba conmigo en la escuela del vecindario, y éramos como primos. Porque, como dije antes, Felipe era un padre, un tío, un hermano, un compadre para todos. Y Mariela era mi prima putativa, más que mi amiga.
Como siempre he sido un tío muy observador, comencé a contemplar el rostro de Mariela entristecido, desencajado, no la cara alegre a la que estaba acostumbrado.
“Mariela, ¿Qué te pasa? Te veo como triste”. “No, chico, no es nada, son cosas de mujeres”, y a buen entendedor… Pero sucede que pasaban los días y la cara de Mariela nada que mejoraba. Y nada que me decía, por lo que dejé de preguntar para no pasar por impertinente.
Un día cualquiera, muy soleado, estábamos en el receso de clases, y escuchamos unos gritos e improperios en la calle. Yo miré hacia el lugar de la escena, desde dentro de la escuela, y reconocí rápidamente a los personajes en pugna. Eran Felipe y Zutana, discutiendo acaloradamente. Todos los alumnos de la escuela se percataron del hecho y miraban la escena, con tristeza algunos, con preocupación otros, porque no todos conocían a Felipe y a Zutana, como yo, porque no formaban parte del vecindario.
Zutana insultaba a Felipe con palabras soeces que nunca antes yo había escuchado. No voy a repetir aquí el tenor de los insultos. No viene al caso. Solo puedo agregar que lo único que le escuché a Felipe, entre la lluvia de frases groseras que recibía, era una sola palabra: “¡Págame!”, la cual pronunció repetidas veces entre el vendaval de ofensas.
Cuando terminó el receso, y volvimos al salón de clases, busqué a Mariela, y la encontré en el salón de clases, con los ojos llenos de lágrimas. Me ocultó la mirada por la vergüenza que sentía en el momento. Aprovechamos la breve ausencia de la maestra y los demás alumnos, debido al receso, y conversamos un poco. Me senté a su lado a consolarla. Ella me decía, entre sollozos: “No es posible, luego de todo lo que les ha dado”. Yo le contestaba: “Tranquila Mariela, hay gente así, afortunadamente no todos somos iguales”. Fue cuando me confesó: “Papá no quiere que digamos nada, no se quiere meter en mayores problemas, pero son muchos los casos, y lo van llevando a la quiebra, y es él quien nos mantiene”. Me dolió mucho escuchar eso. Más me dolió saber que la agonía duró muy poco, y al cabo de un tiempo Felipe fue embargado por sus acreedores y perdió todo lo que tenía.
Nunca más vi lo volví a ver, ni a su esposa, mucho menos a los hijos. Su casa de habitación no estaba ubicada en el vecindario, pero prácticamente vivían en él. Luego de ocurridos los hechos Mariela no regresó más a clases. Supe que retiraron sus documentos de la escuela.
Felipe era un hombre bueno, demasiado bueno. Confiado. Y eso fue precisamente lo que determinó su destino como comerciante. Eso y la mala fe de algunos vecinos que hasta hace poco eran sus amigos, hijos, sobrinos, compadres o hermanos, y mios también, pero en falsedad.
Friday, August 15, 2008
Más divagaciones musicales
“Son sorprendentes las cosas que he hecho para tocar en una banda. He andado de autoestop a lo largo y ancho del país, con una guitarra en mis manos, yendo de aquí para allá para ser escuchado. Recuerdo una noche de Navidad en la calle, en el medio de la nada, cubierto de nieve. Debes amar la música para hacer estas cosas. Alguna gente dice que soy perezoso, pero en aquellos días, John y yo trabajamos duro.” Mark KnopflerJohn es John Illsley, bajista de la desaparecida banda Dire Straits, de la cual Knopfler era su guitarrista. El más elegante guitarrista y compositor del rock and roll, como bien lo describen en SunsetStrip, se hace inolvidable su aporte en canciones como “Money for nothing”, ¿quién puede olvidar esa guitarra?
Yo amo la música, mi música, la cual es muy variada pues el rango es amplio y espacioso. Adoro la gente que ama la música, que se siente músico, bien sea ejecutante o simple melómano. Es gente diferente, muy especial, todos con algo en común, algo que sientes que te une a ellos, gente que se entiende sin muchas palabras, a la que no le hace falta más que el propio lenguaje musical para comunicarse.
Parte de esta música son las propias canciones, esas mismas que te quedan para toda la vida, por la melodía, por las letras, o quizás por ambas cosas. Como “El año del Gato” de Al Stewart, “La canción de la prisión” de Graham Nash, o “You´ve got a friend” de Carol King. Quedan guardadas en un rincón recóndito de tu mente, y cuando menos lo esperas surgen de nuevo, con nuevos aires e infinita claridad y precisión, las escuchas, las cantas, como si estuvieras frente a la banda.
Por esa misma afición a la música, el rinconcito mental está repleto, y cada una de ellas está asociada a un momento en especial de mi vida, a una etapa, a un instante en particular, o simplemente llegaron un día y se quedaron, así no mas, sin pedir permiso, sin razón ni medida como dice una letra de José José, como una canción de Ilan Chester llamada “De corazón” (álbum “Solo faltas tú, 1985).
En este momento de la vida me invade la canción “Fallin´” de Alicia Keys. Aún no la asocio a nada en particular, ni siquiera tengo el CD, pero se repite insistentemente en mi mente, clarísima, y hermosísima como ella misma…
“I'm fallin', in and out of love with you, I never loved someone the way that I'm lovin' you.”
Saturday, August 09, 2008
De Aditus, Beny y los amplificadores de los 70 y 80...
Leyendo a mi caro amico Benedetto, me encuentro un hermoso post que refleja su estado de ánimo del momento, aderezado, nada más y nada menos que con Aditus.
Pero, ¿Quién es Aditus? ¿Qué significado tiene?, ¿y un Amplificador?, ¿Con qué se come eso?
Para quienes no lo conocen, Aditus es un grupo venezolano formado en la ciudad de Los Teques en los años 70, que se inició versionando canciones de rock y poco a poco fue adquiriendo naturaleza propia, a través de canciones inolvidables para mi generación, aquella de adolescentes en los 80, como “Victoria”, “Mi amplificador”, “No te vayas ahora”, “Perdiendo altura”, “Aquel amor”, “La vida no me alcanzará” (la que posteó Beny) y otras, y que hoy en día es una referencia en lo que a música de rock hecho en Venezuela se refiere.
Asombraba el hecho de que los integrantes eran todos profesionales: George Henríquez (profesor universitario en el área del desarrollo del pensamiento),teclados y voz líder; Sandro Liberastoscioli (ingeniero químico), bajista y voz; Álvaro Falcón (ingeniero mecánico), guitarra y voz, Valerio González (abogado en lo mercantil), batería y voz, unidos todos por la pasión por la música.
En 1981 Álvaro Falcón sale del grupo y entra Pedro Castillo (ex Témpano, otro famoso grupo de rock de la época) como voz y guitarra, y es quien le dio el sello final de lo que yo entenderé toda la vida como el sonido de Aditus, con sus influencias de grupos como “Saga”, “Yes” e inconfundiblemente “The Police”.
Mi favorita, la que colocaba a todo volumen y producía los reclamos airados de mis vecinos de apartamento de aquella época y posterior reprimenda de mis padres era “Mi Amplificador”, contenida en un disco llamado “Posición adelantada” (1983), el cual pueden escuchar en el blog “Salvavinilos”.
Un amplificador en los años 80 era lo máximo en sonido, en ese tiempo los equipos de sonido dictaban la pauta. ¿Equipos de sonido? No eran más que un rack o gabinete de madera o metálico donde se agrupaban un plato (turntable) o tocadiscos de vinil, un amplificador de sonido (amplifier), un ecualizador (equalizer), y un deck de cassettes (cassette player), alrededor de los cuales se colocaban un par de cornetas (sets de loudspeakers). De todos los componentes, era el amplificador el que definía la verdadera calidad del sonido que salía de las cornetas. Y esa canción de letra simple y música de avanzada era lo máximo para mi (hay un sitio en internet donde José Mujica nos cuenta la historia de los amplificadores en los 70 y 80.
En este post hay una versión en vivo, cantada por Pedro Castillo (en Barquisimeto, 1994), el hombre que, entre tantas cualidades ha demostrado tener la mejor dicción entre los locutores de Venezuela, pronunciando sin equivocarse los nombres de decenas de ciudades de Venezuela en un famoso comercial de televisión. Despues del célebre “solo de boca” de Ruben Blades en “Buscando Guayaba” (álbum Siembra, 1978), aquí nos deja Pedro otro “solo de boca”, que a diferencia del de Rubén, que es de guitarra, éste es de batería, y es genial.
Tuve la alegría de asistir, por allá en los 80, a un concierto de “Aditus” en el famoso “Estudio Mata de Coco”, un recinto íntimo, para muy pocas personas, y donde sentías que la banda tocaba exclusivamente para ti, dada la cercanía. Pedro y el grupo se metían el público en un bolsillo, todos cantábamos a coro todas las canciones del grupo. Hace poco, en marzo de 2007, lo vi como telonero en un concierto en El Poliedro de Caracas. Y a pesar de los años, y del hecho de que la mayoría del público era muy joven, todos terminamos coreando las canciones de Aditus que Pedro cantó en solitario, acompañado de su guitarra.
Para quienes no lo conocen, les dejo en este post un video de Pedro Castillo y “Mi amplificador”, subido a Youtube por Ricardoven, gracias Ricardo.
Gracias Beny por traer esos recuerdos tan buenos a mi mente, tu post me ha inspirado a escribir éste, y me ha tenido todo el día escuchando canciones de “Aditus” preñadas de recuerdos. Gracias también a la gente de Salvavinilos por mantenerlo por allí, a la mano, a José Mujica, por contarnos la historia de los amplificadores. Obtuve información de Aditus en la página web http://artists.letssingit.com/aditus-5xhrb/biography. La fotografía de lo que es un equipo de sonido de los 80 la encontré en el blog "Cuando era chamo", excelente e ilustrativa.
Larga vida a los blogs!
Tuesday, August 05, 2008
Los 7 atributos del liderazgo.

Concretamente, estos son los 7 atributos que espero que posean mis empleados:
Solidaridad: Un líder respira a través de su grupo. Un verdadero líder sabe cómo trabajar en grupos, y debería tratar de entender los problemas de los otros trabajadores. En grupos buenos, la solidaridad entre los miembros es una relación simétrica. Solidaridad es el primer paso que un líder debería dar para ganar el respeto y la atención de sus compañeros. Los líderes exhiben una fuerte confianza en la habilidad de los otros miembros del grupo para lograr las expectativas del trabajo.
Modestia: Un líder ejerce su liderazgo de manera casi inconsciente, sin dar importancia al concepto de liderazgo integral. Los líderes no se muestran como tales…actúan como tales. Los líderes mantienen el ambiente de participación en el grupo, y siempre hacen su trabajo con la idea de la participación en un proyecto colectivo. Grupo y colectivo son palabras claves para los líderes. La idea de líderes aislados es una odiosa falacia. Cualquier persona designada para una posición gerencial adquiere el poder de comandar y hacerse obedecer por medio de la virtud de la autoridad de su posición. Sin embargo los líderes no se hacen obedecer…se ganan la obediencia. La modestia mantiene al líder lejos de ejercer el falso liderazgo que proviene de la autoridad del cargo. El verdadero liderazgo NO está asociado con cargos de autoridad (pero obviamente lo contrario tiene que ser cierto si la organización quiere tener éxito).
Confianza en sí mismo: Los líderes se conocen a sí mismos, y exhiben un completo dominio de su conducta. Más aún, los líderes saben qué tareas están a su alcance, y no se establecen falsas expectativas. De esta forma, los líderes saben cuales son sus virtudes y sus límites, y no los esconden. La confianza en sí mismos provee la fuerza para ser persistentes en alcanzar la tarea y la visión. Hay que recordar que con más frecuencia de lo que se imagina, el liderazgo implica el desafío del orden establecido, del status quo. Por lo tanto, la confianza en sí mismos es vital para obtener el éxito.
Iniciativa: Los líderes son proactivos, no reactivos. Yo tuve un gerente que sólo esperaba y actuaba luego de recibir órdenes de sus superiores, siguiendo estrictamente los (equivocados con frecuencia) lineamientos del jefe. Esta conducta es, no sólo ineficiente para el negocio, sino que daña el aspecto de los líderes como modelos a seguir. Trabajadores y compañeros de equipo tienden a identificarse con lo que son los valores de su superiores, y ninguna compañía quiere que este tipo de actitud pasiva sea aprendida por sus trabajadores.
Creatividad: Un verdadero líder está siempre buscando maneras de desarrollar su creatividad al máximo. De aquí que la visión del líder es muy importante. Los líderes extraordinarios articulan:
un engranaje de trabajo congruente con los valores de los otros miembros del grupo.
eficientes y efectivas maneras de completar la tarea asignada,
y maneras de compatibilizar las sub-actividades con los intereses y experiencia de los miembros.
Pasión: El líder nunca deja de aprender, y muestra un alto nivel de conciencia. Las acciones de los líderes indican el camino a sus compañeros de equipo. Los líderes toman la responsabilidad por cada una de las escogencias y decisiones sin culpar a otros ni buscar excusas poco convincentes. Los líderes exhiben pasión por su trabajo, y son fieles a sus visiones y creencias. Ellos entablan una conducta excelente y hacen extraordinarios sacrificios propios en interés del grupo, si fuese necesario.
Resumiendo estos 6 atributos, recurrimos a la obra maestra de Warren Bennis, “Convirtiéndose en un líder”, la cual distingue claramente entre los gerentes (una típica posición de autoridad, pero no necesariamente ocupada por un líder) y los líderes reales:
Los gerentes administran, los líderes renuevan.
Los gerentes preguntan cómo y cuándo, los líderes preguntan qué y porqué.
Los gerentes se enfocan en sistemas, los líderes se enfocan en la gente.
Los gerentes hacen las cosas bien, los líderes hacen las cosas precisas.
Los gerentes mantienen, los líderes desarrollan.
Los gerentes dependen del control, los líderes inspiran confianza.
Los gerentes tienen perspectivas a corto plazo, los líderes tienen perspectivas a largo plazo.
Los gerentes aceptan el status quo, los líderes retan el status quo.
Los gerentes tienen la vista puesta en el resultado final, los líderes tienen la vista puesta en el horizonte.
Los gerentes imitan, los líderes crean.
Los gerentes emulan al clásico buen soldado, los líderes asumen su propia personalidad.
Los gerentes copian, los líderes muestran originalidad.
Simbolismo: Para mí, este es el rasgo más importante, el cual proyecta y resume todos los otros atributos. El líder es un símbolo. Este es el atributo acumulativo de los líderes. Aunque los líderes están orientados hacia su trabajo (y no hacia su autoexaltación), ellos de por sí son un símbolo en el grupo, lo cual puede fácilmente significar que son un símbolo de su compañía. De esta forma, los líderes constituyen una representación externa (¡e interna!) de su negocio. Y, como quiero la mejor representación, y los mejores resultados para mi compañía, me gusta aceptar y trabajar con líderes. Verdaderos líderes.
Sunday, August 03, 2008
Lealtad hasta el final...

Los hechos, para el que ya se ha acostumbrado, son bien simples, comunes en cualquier página roja de diario.
En una de esas noches de vigilia apareció un perrito colaborador. El celador, sabiendo que la calle en si no le pertenecía, lo dejó estar, lo cual agradecía el canino ayudándolo, a su modo, en las labores. Ladraba ante la presencia de cualquier desconocido, porque eso sí, rápidamente aprendió a reconocer a los que habitualmente recorrían la misma calle de sus venturas y desventuras.
No valieron de nada los intentos de los conocidos y familiares para que echara al can de la casa, no podía entender cómo los demás no notaban que hace tiempo eran una sola persona. Lo bañaba y lo cuidaba como si de un canino de fina raza se tratara. Y él siempre lo acompañaba en tantas y tantas noches de desvelos. Más de una vez fue despertado y alertado por los ladridos de su fiel amigo, y al otear alrededor, veía las sombras que se alejaban corriendo, calle abajo, ante los ladridos implacables de su aventajado amigo.
Monday, July 28, 2008
La mejor medicina...
Joan Manuel Serrat
Este post va dedicado a aquellas personas que dejaron, de diversas formas, su valioso mensaje de aliento y su buena vibra. Las palabras alivian, curan, tranquilizan, alegran, nos devuelven la sonrisa, nos recuerdan que el amor existe, y no hay distancia que pueda disminuirlo. Puedo dar fe de ello. ¡Muchas gracias!
Saturday, July 26, 2008
Las doñas han vuelto furiosas...

Las veces que han venido y no me han encontrado es porque me les he escabullido, sin decirles, y me he ido a esconder a Galveston, a Omaha, a Lincoln.
Ha sido una lindísima experiencia el escondérmeles allá, en aquellos lares; no saben cuanto he disfrutado saber que me llaman a todas partes y nada que respondo. Que han tocado mi puerta en la oficina, o en el hotel y nada, ninguna respuesta.
Pero, ¡vaya!, que las señoras tienen una virtud, y es la de la paciencia. Ellas vienen, no estoy o no me encuentran, y se marchan sonrientes esperando la próxima oportunidad, acumulativa, por demás, porque cuando vuelven, regresan con los regalos de la vez anterior, más otros que consiguen en el camino, las muy caritativas doñas.
Llegan, entre ellas deciden si tocar la puerta o no, y cuando me doy cuenta, tengo una a cada lado, con una sonrisa, yo diría que un poco cínica, ya que no estoy sonriéndoles, ni he dicho nada que pudiese parecer gracioso.
Las ignoro, pero no les importa, ¿leyeron bien? no les importa para nada, saben, igual que yo, que su presencia no pasa desapercibida en mis fibras, me cuentan cosas, mientras ríen, me cuentan, me cuentan, ríen y me cuentan…y llega un momento en que no las quiero oír, pero me siguen contando…hasta que llega el momento en que las escucho, no queda más remedio que atenderlas, hacerlas sentir cómodas, como en su casa, aún a sabiendas de que no tuvieron la decencia de llamar a la puerta, ni anunciarse a su llegada, ni avisar, ni nada, con derechos exclusivos, pues.
Les noté esta vez una sensación de venganza en sus semblantes, tan parecidos semblantes, tanto que mucho me he preguntado si estas “madames” no serán gemelas. Claro, ya leyeron el post de Omaha, y me imagino la rabia que les dio no saber que escapé de ellas por algunos instantes, que disfruté de otros encantos, que mis sentidos lo agradecieron, no, aquello fue un agravío, y, como era de esperarse, volvieron con todo.
Presentía su visita, lo sentía, lo intuía. Ahora tengo mejor idea de lo malas que pueden llegar a ser.
Vinieron con un solo cuento, uno solo, que bastó para destruirme.
Lo dijeron a coro, como susurrándome al oído: “tu hija se graduó de Bachiller (High School), fue la oradora de orden del acto, estaba lindísima, radiante, con un halo triste en su mirada, pero radiante al fin; al final de su discurso fue ovacionada de pie por los presentes en su querido Colegio Teresiano…y tu no estuviste…”
*fotografía del portal del istituto italiano di cultura en Córdoba, España
Sunday, July 20, 2008
Hay cosas que inspiran...

En la orilla, vi un café con jazz. Caramelo para este niño. La arquitectura del local me encantó, más aún la música que provenía de él, y decidí acercarme.
Las melodías sonaban a través de los parlantes y mi inspiración aumentaba exponencialmente.
De las muchachas que atendían en el local, las cuales mire de reojo al entrar, vino a atenderme la que, a primera vista me pareció más antipática. Bueno, cosas de la lotería.
La señorita de marras se acercó y tuvo a bien preguntarme si me ofrecía algo de beber. La temperatura de 38 grados centígrados, con muy poca brisa, me dibujó un líquido amarillo, burbujeante, a muy baja temperatura, una cerveza pues, en pocas palabras.
Ordené una, y me cayó de un bien… cual si fuesen las mismísimas cataratas del Niágara en mi garganta en sequía. Suspiré, y agregué otro sorbo, y otro más, hasta hacerlo corriente.
Qué sabrosa cae una cerveza cuando el calor arrecia. Era muy temprano para comer. Tres de la tarde. Sin embargo yo ya estaba inspirado. Y pedí la carta de las ensaladas.
La chica de rigor no se hizo esperar, y, contra mi pronóstico inicial, me hizo una muy buena sugerencia, “la cual acepté”.
Caramba, siento que me hubiese adivinado el pensamiento, pues yo no me fijé demasiado en los ingredientes de la ensalada solicitada.
Incluyo la fotografía. Ya me la estaba comiendo cuando decidí plasmarla para la eternidad. No admite mayores preguntas. Una ensalada tan inspirada como yo, en una tarde calurosa como el verano en los llanos de Venezuela, esta vez a orillas del Missouri. Con mucho celery, como a mi me encanta, y unos camarones de fantasía, hermosos y grandes.
No hubo necesidad alguna de verter algún aderezo. Aquello me supo a gloria. La comí con fruición. Por momentos pensé en un vino blanco, pero el calor arreciaba, y la anfitriona preguntaba si deseaba otra botella con el preciado líquido dorado, a lo cual no podía negarme.
En un momento dado, al caer la tarde, le regalé la mejor de mis sonrisas a la señorita de rigor, corresponsable en algún grado de la delicia que había comido, y ella, contra todo pronóstico, la devolvió con creces. Hay días en que uno está inspirado.
Las casas de Omaha, Nebraska
Es una ciudad importante dentro del estado, la rodean grandes sembradíos de maíz y soya, los cuales se pierden en el horizonte.
Me di un festín visual con la arquitectura de las casas del lugar, como de cuentos de hadas.
Sunday, July 13, 2008
Pisando tierra
Leo mucha literatura los fines de semana y a veces en las noches. Desde que estoy aquí, hace ya un mes, he terminado dos novelas, “El Rumor del Oleaje” de Yukio Mishima (editorial Alianza Editorial) y “Damas Chinas” de Mario Bellatin. De Mishima no podía esperar menos, es un maestro y ésta, una novela de amor bellísima, como pocas, con un final que uno no se espera, porque con Mishima puede pasar cualquier cosa. La trama amorosa, la descripción de los personajes, los paisajes de Japón, la narración en primera persona (mi favorita porque permite de alguna forma que el protagonista cobre vida en mi), gracias a Waipu Carolina por la recomendación.
Cuando uno se encuentra inmerso en estas misiones de trabajo, alejado de su familia, de sus amigos de toda la vida, la nostalgia y la melancolía aparecen de vez en cuando, con intenciones de quedarse contigo mucho tiempo.
Sigo por aquí, pisando tierra, y poco a poco les iré contando mis vivencias por estos lares de Dios...
Tuesday, July 08, 2008
Friday, July 04, 2008
Amor por lo que se hace...
Son ellos los que reflejan su amor en la comida que elaboran para el restaurant, y cuando deciden irse, sin decir una palabra, sin tan siquiera haberlos visto alguna vez, uno nota que se han ido, porque la comida cambia de sabor, de textura, de estética, en fin de cuentas, la comida pierde la pasión y el amor con que estaba hecha.
He visto una muestra de esos personajes en el encargado de cuidar las focas del Zoo de Houston. Cuanto entendimiento entre él y el animal, cuanto amor, cuanto respeto, cuanto cariño, cuanta pasión. Una muestra de lo que podemos aprender en las relaciones entre los seres humanos…
PD. Fuera de contexto, manifiesto mi satisfacción por la liberación de Ingrid Betancourt, un símbolo entre las tantas personas privadas de su libertad ilegítimamente en el mundo. Ingrid, te escribí una carta y te incluí en mis petitorios al niño Jesús. Estoy feliz y agradecido de haber sido escuchado, y sigo pidiendo por la liberación de todos los secuestrados, donde quiera que se encuentren, porque hay gente que los espera, y desesperan en la espera, porque son seres queridos, padres, hijos, hermanos, sobrinos. Pido también por ellos, los que no tienen esperanza y los que si la tienen…
Thursday, June 26, 2008
Houston, we have a problem!
Houston es una ciudad bastante amigable, cosmopolita, pues se ve gente de todas las nacionalidades en sus calles, quizás por ser una ciudad que gira en torno al petróleo. Ha crecido a un ritmo vertiginoso, el mismo que llevan los precios de las propiedades y bienes raíces.
En sus centros comerciales se ve el empuje económico, son inmensos y muy bonitos. En ellos la gente se relaja luego de un día de trabajo y ajetreo. Hay pistas de patinaje sobre hielo, que son mis favoritas a la hora del relax. No se porque, pero entre el frio que emerge de la pista y los movimientos acompasados, casi de balletistas que imprimen algunas patinadoras, me voy quedando sosegado, mirando, y pensando en gente que está en otros lugares.
De vez en cuando alguna maroma me hace volver en mi, me saca de mis pensamientos, y continúo con el recorrido, a través de vidrieras y vitrinas que serían la delicia de más de una fémina. Veo una falda espectacular, y le pongo cuerpos, la mido, la quito, coloco otra prenda, es un ejercicio de imaginación, ese de poner un cuerpo a cada prenda.
En la oficina, el ambiente es más rígido, muy silencioso, al extremo de que podría escucharse el ruido de una plumilla de ganso al caer al frio pavimento. Por supuesto que exagero, pero más o menos por allí se mueve la cosa. Camino por los pasillos y en las distintas oficinas veo gente afanosa, empeñada en su trabajo, concentrada.
Mi oficina es amplia y sencilla, muy a mi gusto. Detrás hay una ventana con vista hacia el este, desde donde se domina, a lo lejos, la línea de rascacielos del centro de la ciudad. Y más cercana, y no por ello menos dinámica, la famosa superautopista I-10. Puedo perder la cuenta de la cantidad de canales de circulación que posee. Me han dicho que recorre el país de oeste a este, de California a Florida.
En estos momentos estoy inmerso en un gran proyecto, que reclama mi atención durante todos estos días, y que me ha convertido de nuevo en el mismo ingeniero recién graduado y ávido de aprender de hace unos ventidos años. Algunos días me siento como un novato, deseoso de conocimiento y de aprendizaje, entusiasta, contento de haber elegido esta carrera como forma de vida. Y ya tengo 46 años, ¿Quién lo diría?
Nunca se termina de aprender, de recorrer caminos insospechados, de ver otras realidades, otros destinos, otros pensares, y otras calidades de vida.
Estar aquí haciendo esto es algo que siempre había buscado. Y muchas veces llegué a perder la esperanza de que sucediera.
Pero he ahí un Dios que dice cuando es el momento, cuando es el tiempo de acercarte a lo que imaginaste, a lo que tuviste como un sueño. Y es el momento de la verdad, de hacerlo realidad, de satisfacerte profesionalmente. Nunca pierdan la esperanza…
Saturday, June 14, 2008
Chega de saudade
Yolanda me regaló una tarjeta preciosa, que entre otras cosas dice que "revive la esperanza...comprendiendo que cuando tus planes y sueños no alcanzan a cumplir tus anhelos, estás aprendiendo algo nuevo sobre ti o sobre la vida". Esas palabras no pueden ser más proféticas y oportunas en esta hora, una gran experiencia profesional me espera, pero el costo implícito es abandonar por un tiempo a los quereres, todo tiene su precio.
Vai minha tristeza
Vamos, tristeza mía
Dentro de mis brazos,
Saturday, June 07, 2008
Limpieza de la casa mental
Es una tarea que cumple varios objetivos, aparte del placer que da ver la fotografía en su verdadera dimensión y esplendor.
Uno de ellos, yo diría que el principal, es borrar de mi mente todo el esquema del proyecto en el cual estuve trabajando, que, de otro modo, permanece y continúo trabajando en él de manera inconsciente. La idea es vaciar mi mente para prepararla para entrar verdaderamente en el modo “off”. Y vaya que lo logro, porque armar el rompecabezas se convierte en el proyecto de turno, un proyecto bastante interesante, que conjuga ejercicios de memoria fotográfica, estrategia (colocar aparte las piezas de colores similares, juntar las piezas con una cara recta, que indudablemente pertenecen al marco, etc.), paciencia, dedicación, mucha dedicación para ir poniendo las piezas en su sitio, resistencia, porque cansa un poco, más cuando no puedo inmovilizar durante una o dos semanas la mesa de mi casa, y me toca armarlo en el piso (pavimento), donde igual inmovilizo una zona del apartamento (piso), pero con muchas menos quejas por parte de mi esposa.
Las dificultades varían con la imagen. Hay algunas que se hacen más fáciles de encuadrar mientras que otras tienen similitudes por todas partes lo que acentúa su dificultad, como el de éste año, que coloco en la foto del post, donde había verde y tejas por doquier.
En la etapa de finalización el cansancio se apropia de mi, sobre todo porque dedico jornadas enteras (cuando digo enteras puede ser que comience un día a las 9 am y termine a la medianoche, de manera continua). Muchos dirán “¿para qué vacaciones entonces?” y la respuesta es que, de otro modo, no tendría ni el tiempo ni la energía mental para acometerlo y por el otro lado, a pesar de cambiar el escenario donde me desplazo, continuaría con el trabajo en mi mente, pues sacarlo de la mente no es cosa de mover un interruptor o algo así, a mi modo de ver las cosas.
No se la razón pero una vez que lo terminas de armar el cansancio es reemplazado casi de inmediato por la satisfacción. Al día siguiente te sientes de un bien que no lo crees. Y vuelves a mirarlo, con una sonrisa en los labios, mientras tu mente ya se encuentra en modo “off”, lista para admirar los hermosos paisajes, dedicarse a la lectura o a cualquier otra actividad de placer.
Fuera de tópico: gran alegría me ha causado haberme topado en la calle con una blogger amiga, que ha sido capaz de reconocerme entre la multitud. Se trata de Yolanda Fernández, y ya tenemos cita para un almuerzo la semana entrante. En los blogs se encuentran verdaderos tesoros de personas, una de las cuales es Yolanda, una persona integral, maravillosa, y me tiene muy feliz haberla podido conocer en 3D. También tuve el honor de compartir con mi amiga Cereza, grata y singular conversadora, lo que adoba con su risa contagiosa y su energía ilimitada. Por eso siempre termino diciendo, a pesar de que el Facebook ha entrado cual aplanadora y drenado la creatividad y las líneas plasmadas en muchos de ellos, ¡Larga vida a los Blogs!

