Sunday, August 03, 2008

Lealtad hasta el final...


Los hechos, para el que ya se ha acostumbrado, son bien simples, comunes en cualquier página roja de diario.
El trabajaba como vigilante nocturno, de esos que desafían los grandes peligros que se ocultan tras las sombras por un poco de dinero con el cual paliar sus necesidades básicas.
En una de esas noches de vigilia apareció un perrito colaborador. El celador, sabiendo que la calle en si no le pertenecía, lo dejó estar, lo cual agradecía el canino ayudándolo, a su modo, en las labores. Ladraba ante la presencia de cualquier desconocido, porque eso sí, rápidamente aprendió a reconocer a los que habitualmente recorrían la misma calle de sus venturas y desventuras.
Juntos lograron hace un tándem, un excelente equipo que recibía en compañía el rocío de la madrugada, espantaban a los rateros de los alrededores, inclusive comían juntos, porque el celador siempre tuvo a bien compartir la comida que le traían, de madrugada, con su fiel acompañante.
Pronto aprendió a quererlo como se quiere a un hermano, a un amigo, y le permitió entrar en su casa, donde le dio cobijo y alimento, aparte del cariño que ya se profesaban ambos, compañeros de infortunios y alegrías fugaces en esas madrugadas plagadas de peligros.
No valieron de nada los intentos de los conocidos y familiares para que echara al can de la casa, no podía entender cómo los demás no notaban que hace tiempo eran una sola persona. Lo bañaba y lo cuidaba como si de un canino de fina raza se tratara. Y él siempre lo acompañaba en tantas y tantas noches de desvelos. Más de una vez fue despertado y alertado por los ladridos de su fiel amigo, y al otear alrededor, veía las sombras que se alejaban corriendo, calle abajo, ante los ladridos implacables de su aventajado amigo.
Pero los peligros de la noche son infinitos, y llegó el día en que un par de malhechores perseguían a otro, con quien tenían rencillas pendientes. Este último corrió hacia la calle custodiada por la pareja de este relato. Ellos lo vieron pasar en su carrera desenfrenada, sin poder atisbar lo que pasaba, sin chance de hacer nada, sólo para, segundos más tarde, escuchar el ruido y ver las luces de un auto que se acercaba a gran velocidad.
Fueron segundos interminables, el perro ladraba nervioso ante los repentinos acontecimientos, y sus ladridos hacían eco en las paredes de las casas, dentro de las cuales sus habitantes dormían plácidamente. Afuera, la escena se tornaba escalofriante a medida que transcurrían los segundos, y el perro no paraba de ladrar, haciendo evidente la presencia de ambos.
Los individuos, al llegar a la calle, hicieron mueca de fracaso ante el enemigo escapado, y miraron hacia el inocente celador, haciéndolo eco de su frustración. Varios disparos de arma de fuego retumbaron en la, minutos antes, tranquila y apacible calle del barrio, seguidas de unos ladridos que se confundieron con el ruido del auto al emprender la huida.
Los ladridos no dejaron de escucharse en la madrugada. A pesar del ruido, nadie salió a ver qué sucedía. Ninguna puerta se abrió, ni cortina se movió. El miedo paraliza, dicen por allí. Como siempre, y como bien lo relata el juglar Rubén Blades, “no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró”.
En la fría mañana, varios vecinos encontraron el cadáver del celador, a quien todos habían tomado cariño, y lo que más les llamó la atención, fue la presencia a su lado de su fiel amigo, quien se rehusaba a dejarlo abandonado.
Llegó la policía. Acordonó la escena del crimen, buscando evidencias, cubrió el cuerpo con una sábana, y él allí, fiel a su gran amigo que yacía inerte en el pavimento.
Cuentan los que vieron la escena que hubo que llevárselo a rastras del sitio, de la calle donde una vez pudo conseguir calor de hogar, cariño, comida, y amistad, una amistad a toda prueba, a la cual fue fiel hasta la muerte…
*La foto es de JC, Noticias24.com

10 comments:

Lycette Scott said...

Que sentimiento amigo, no hay nada tan fiel como un perro, por algo reza el dicho "Mientras más conozco a los hombres más quiero a mi perro" y la verdad es que yo por lo menos, creo que después de mi mamá pocas cosas quiero tanto como a Romeo y Julieta

Mariale divagando said...

Y ahora no sólo hay que lamentar la muerte del celador, sino la profunda soledad en que se encuentra ahora su amigo.

Martha Beatriz said...

Que triste que ni acompañado sobrevivió a un trabajo que cada día es mas peligroso...
Y si, que fidelidad la de esos animalitos, hoy cumple 5 años la mía y no me canso de admirar como me acompaña en mi trance, como sabiendo que algo anda mal, me sigue donde sea. Un abrazo, amigo.

Curiosa said...

Dios, que tristeza, que lealtad, que cariño-
De verdad que yo tambien mientras mas conozco a la gente mas quiero a mi perro muerto ( se que suena duro,pero mi mejor amigo murio hace mucho y aun lo extraño)

Yolanda Fernández said...

Oswaldo, este post es demasiado triste, pero refleja una realidad mucho más dolorosa.
Un gran abrazo.

Waiting for Godot said...

Oswaldo, tantas historias que se tejen en este mundo que a veces es muy cruel e injusto. Besos para ti. Me voy con el corazoncito arrugaito arrugaito.

Oswaldo Aiffil said...

Triste post, si, muy triste por todo lo que envuelve, lo inocultable de la inseguridad que tenemos en Venezuela, y que cada vez se extiende más sin que nadie haga nada por reducirla, por la fidelidad del perro a su amo, por la sensación de impunidad que lo invade a uno cuando estos hechos ocurren...por el futuro del perro, que no es muy brillante, a juzgar por lo que vemos alrededor.

Hola Liz! Romeo y Julieta! Me los imagino contigo y sonrío. Un beso!

Hola Mariale! Muy cierto, triste por donde lo mires, para el uno y para el otro. Besos!

Hola Martha Beatriz! Ellos tienen un sexto sentido, y un instinto de solidaridad inigualable. Se hacen querer. Viento en popa! Un beso grande!

Hola Curio! No me extraña que lo extrañes, es que dejan huella definitiva. Un beso!

Yolanda, un abrazo y un beso! Claro, lo peor es lo que refleja esa imagen, indefensión por decir lo menos...

Hola Waiting preciosa! Sabiendo tus sentimientos se entiende que te vayas así, que triste, pero hay que mostrarlo porque hay quien no se entera. Un beso linda!

María del Carmen said...

ES LA PRIMERA VEZ QUE LE VISITO, Y LO PRIMERO QUE ME HA GUSTADO ES EL SINGULAR NOMBRE DE SU BLOG,
Y POR ENDE LE VENGOA DECIR QUE LA NOTA PUBLICADA ME IMPACTO, ES REAL, Y DUELE, , SI DUELE LEERLO, PERO EN LA REALIDAD CUANDO TALES HECHOS OCURREN NO DUELE PROVOCARLEO.
CREO QUE HAY SENTIRES Y NO SENTIRES, Y LA HUMANIDAD NO ESTAN HUMANA....
S UAN HISTORIA TRISTE...
LE FELICTO POR SU BLOG.
LE INVITO A VISITAR LSO MÍOS
WWW.WALKTOHORIZONT.BLOGSPOT.COM
Y DE AHÍ IR A LOS OTROS AL ESTILO DE PASEO, EL TEMA ACTUAL:
EL AMOR!

LE SALUDO Y DEJO MI PAZ
MARY CARMEN

Oswaldo Aiffil said...

Hooola Mary Carmen! Bienvenida eres por estos lares de Dios, siéntete como en casa, disfruta de un tecito o de una infusión, como gustes. El nombre del blog, bueno, ya te habrás dado cuenta de a que se debe, je je je. El post nos muestra las costuras de nuestra sociedad, es inevitable decirlo, es así, son cosas que tenemos que corregir entre todos, cosas que nos duelen a todos, cosas en las cuales hay que trabajar bastante todavía. Claro que visitaré tu blog, dalo por hecho! Un beso Mary Carmen y muchas gracias por venir a esta, tu casa!

La LLama Violeta said...

hay q dolor.....