Sunday, May 12, 2013

Mis lecturas de Murakami



Ayer leí en la red que por primera vez en 18 años Murakami se ha puesto cara a cara con sus lectores en Japón.

Quienes hemos seguido su trayectoria sabemos que no le gustan las entrevistas y poco se expone a la vida pública.

Aún así, cada vez tiene más seguidores de sus novelas. Cada día en alguna parte del mundo alguien se conecta con sus personajes para siempre.

En enero de 2006 leí por primera vez una obra suya, y hasta ahora considero que es la más trascendental: “Tokio Blues. Norwegian Wood”. Allí quedé prendado. No solo de la forma como narra, sino también de sus personajes. Me sentí identificado con Toru Watanabe y a través de él viví la novela. La leí con tal pasión que recuerdo releerla muchas veces antes de terminarla. Era mirar a través de los ojos de Toru, volver a capítulos anteriores y repetir la lectura para cerciorarme de no haber dejado detalle por fuera. Nunca antes me había pasado algo así con una novela.

Luego de ello, muy entusiasmado seguí con “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, “Al sur de la frontera, al oeste del sol” y “Kafka en la orilla en el año 2007. Cada uno de esos libros ratificó que no estaba equivocado en mi percepción de la clase de escritor ante el cual me hallaba.

En el 2008 leí sus novelas “Sputnik mi amor” y “After dark”. También comencé a leer su libro de cuentos “Sauce ciego, mujer dormida”. Son 24 cuentos interesantísimos. Tanto que los leo de a poco y ahora es que voy por el número 12 de 24 que compiló el libro. A Murakami hay que dosificarlo porque no se sabe hasta cuándo escribirá.

Es por ello que dejé de leerlo hasta 2010, cuando lo intenté con “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas”. Sinceramente no me gustó esa novela. No sé si tenga que ver el hecho de que fue una de las primeras novelas de Murakami, a pesar de haber sido editada en español en el 2009. Nunca me enganchó, ni al principio ni al final. Luego leí una especie de crónica que hizo sobre su hobby de correr maratones, “De qué hablo cuando hablo de correr”, el cual revela interesantes aspectos de su personalidad.

En 2011 comencé a leer parte de su obra editada en inglés, debido a la tardanza de las editoriales en traducirlas al español. Así fue como leí “After the quake”, relatos que tienen en común el terremoto de Kobe en 1995 y “Underground”, crónicas sobre el ataque terrorista con gas sarín al Metro de Tokio en 1995. También compré ese año 2011 un libro de cuentos titulado “The elephant vanishes” y la novela “Dance, dance, dance”, que aún no he leído.

En español conseguí “La caza del carnero salvaje”, que es el único traducido al español que editó Anagrama (los demás son de Tusquets).

Últimamente compre los libros “1Q84”, casi homónimo de “1984” de Orwell. Me he prometido leerlos todos a partir de junio de este año.

De todo lo publicado en inglés y en español por Murakami solo me falta obtener “Pinball” y “Hear the wind sings”, que son difíciles de encontrar.

Acaba de publicarse su último libro en Japón, "El descolorido Tsukuru Tazaki y sus años de peregrinación". Ha dicho en conferencia que la considera una prueba para demostrar su talento, como si no supiera que lo tiene y por demás.


Sigue siendo Murakami mi autor favorito de ficción. La forma como logra que el lector se compenetre con lo que escribe es única e inimitable.

*Imagen de ZoomNews

Sunday, May 05, 2013

Llueve dos veces...



Lluvia copiosa es esa que cae desde esta madrugada. El sol sale, a juzgar por el blanco de las nubes pero nada que asome alguno de sus rayos al traspasar la espesa capa de algodón en el cielo.

Ya vamos a tener una semana de lluvia continua. Eso es muy bueno porque se reducen los incendios forestales que ya habían consumido bastante vegetación.

El sonido de la lluvia es relajante. Sea que las gotas caigan en el asfalto, donde producen una especie de ovación, o sobre un techo de láminas de zinc, donde el escándalo de los goterones es de marca mayor, igualmente me relaja escuchar ese ruido que es como música a mis oídos.

Ya los cerros que he venido viendo teñidos de ocres van a ir mutando a las diversas tonalidades de verde. Es asombrosa la rapidez con que se recuperan las plantas. Sobre todo las enredaderas, que crecen rapidísimo, de la nada, y rodean a sus pares como queriéndoles decir “¡Vamos, despierten, que ya ha llovido!”.

Mucha neblina cubriendo la mañana. La garúa que no cesa. Los pájaros, que aparecen a estas horas con su canto, están ausentes. Quien sabe si en su nido, achicando el agua, o a la intemperie, mojados y con frío, aguantando estoicos en las copas de los árboles. No han venido y no se espera que lo hagan, a menos que el sol milagroso haga su aparición en la mañana, cosa que dudo bastante.

Casualmente leo “Lluvia”, de Victoria de Stefano (Candaya, 2006). Nadie como ella para describir al mínimo detalle los aspectos de un aguacero como el de esta madrugada. Leerla a esta hora es beber agua cuando se tiene sed. 

No hay cabos sueltos. La lluvia afuera y la narración de Victoria adentro, en el alma.

Con precisión matemática, el todo es igual a la suma de sus partes.

Llueve dos veces 

Sunday, April 28, 2013

Tramposería sale



No se sabe cuando comenzó todo. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que algo malo estaba pasando. La naturaleza siempre avisa. La sequía comenzó a poner toda la vegetación amarilla. Hubo incendios aquí y allá. Según el pronóstico, las lluvias vendrían pronto y la hierba comenzaría a reverdecer.

Hay una gran desazón en el ambiente. Tan grande que si la lluvia cayera ahora mismo le costaría mucho amainar.

Cuando era un niño, en los campos de béisbol, había días en que nos daba por hacer trampa en una decisión del árbitro, que no era otro que nosotros mismos. En ese momento alguien (del bando de los agraviados por la decisión) saltaba y gritaba, para acabar con la discusión que paralizaba el juego: “¡Está bien, déjenlo así que ´tramposería sale´!

En el transcurso, algo ocurría a favor de los perjudicados por la trampa. Era como un designio de Dios, una ley. De tal modo que al final, nadie dudaba que cuando alguien había dicho ´tramposería sale´ algo inevitable pasaría más adelante para revertir la trampa.

Como resultado de ello, cada vez las trampas eran menos. Aprendimos que si la hacíamos, más temprano que tarde la pagaríamos por algún designio del cielo.

En momentos como los que vivimos no dejo de recordarlo, y de saber que en algún momento las cosas tomarán el rumbo correcto, sin que podamos hacer nada para evitarlo. En el ínterin podremos ver movimientos que en nada cambiarán el curso de los acontecimientos. Simples pataleos de ahogado. El designio del cielo volverá a imponerse. Como era en el principio, ahora y siempre…

Nota del autor: “Tramposería” tiene un equivalente en el diccionario de la RAE: trampería.
*Imagen: www.prensalibre.com

Saturday, April 20, 2013

Otros tiempos...



Los tiempos cambian vertiginosamente. Recuerdo que cuando era un niño, la ropa para lavar en tintorería la venían a buscar a la casa, te dejaban un recibo indicando cuando la traerían y el costo. Nunca llegó a perderse una pieza.

Eran tiempos en los que la leche y el pan los dejaban muy temprano en la puerta y nunca se los robaban. Era una alegría levantarse temprano, abrir la puerta y dejar que la bolsa de pan cayese, porque estaba apoyada. Luego recogerla y disfrutar el olor a pan recién horneado.

Evidentemente otros tiempos. Tiempos en los que las amas de casa tenían sus productos de confianza y los nombres de los mismos pasaban a ser, como genéricos, los de la marca líder en el mercado. Tal era el caso de Toddy, una bebida achocolatada tan buena que pasó a distinguir las bebidas de ese tipo. O el “Corn Flakes”, hasta el sol de hoy.

Claro que había competencia, pero de la sana, como la que había entre las leches líquidas “Silsa” y “Mamá Carabobo”. Había un 50% de amas de casa que tenían dos mil razones para comprar “Mamá Carabobo”, y el otro 50% tenía dos mil razones más para comprar la “Silsa”. A mí personalmente me gustaba más la “Silsa”. A pesar de tener menor presencia en los comerciales de radio, TV y prensa, su sabor era único, más espesa y con muy buen olor.

Otra buena competencia era la que había entre Pepsicola y Cocacola. Cada una arrastraba su segmento de público que la defendía a capa y espada. Y así como defendían a una lanzaban su artillería contra la otra. Calificativos como “muy dulce” o “sabe a cartón” volaban por el espacio. Creo que en ese entonces Venezuela era uno de los pocos países del mundo donde la Pepsicola lideraba el mercado sobre Cocacola. Sin embargo los “bartenders” preferían a Cocacola para preparar sus cocteles.

Eran tiempos en los que los niños como yo jugábamos con las cartulinas sobrantes de las elecciones para presidente, y la parte seria de aquel asunto pertenecía a los adultos. Total, ganadores y perdedores seguirían conviviendo y siendo amigos al final de todo.

Otros tiempos…

Sunday, April 07, 2013

Entre dos aguas



Tenía tiempo sin escribir. La técnica a veces se impone y vaya que me ha mantenido ocupado en estos días. Necesito volver al Zen. A los pequeños detalles. Los números son cuadrados. Las letras son más redondas, nos dan más libertad. El problema es cuando ambos conviven dentro del mismo cuerpo. Y el cuerpo, hay que decirlo, los quiere a ambos.

Porque la ingeniería me gusta mucho, me sumerjo en ella y pierdo la noción de lo que pasa alrededor. Lo mismo me pasa con la literatura. Están en campos diferentes. Yuxtapuestos. Cóncavo y convexo. Ying y yang.

La ingeniería me ayuda a formarme como ser humano completo. Estoy en ella desde los 18, cuando entré en la Universidad, y desde entonces no he cesado de aprender no solo la técnica sino una filosofía de vivir y ver las cosas. Entender la ingeniería es comprender la naturaleza en todas sus formas, perseguir el intento de domarla que algunas veces tiene éxito y otras no tanto. Es triunfo y también es derrota.

Triunfo, como cuando ves a la niña que vende bocadillos y café en el tren bala de Japón, viajando a más de 250 kilómetros por hora, sin perder el equilibrio, sin que nada se derrame, como si el tren estuviese detenido.

Derrota, cuando el tsunami destrozó la Central Nuclear de Fukushima y la radiactividad afectó a gran parte de la población. Cuando la producción de bienes de alta tecnología, a la par de proporcionarnos mayor confort, trae como consecuencia la destrucción y contaminación del ambiente natural. Ejemplos sobran.

La literatura es algo diferente. Me permite ocupar un espacio que físicamente es inconcebible, desdoblarme en formas que pueden llegar a todas partes, que llenan todo el espacio. Cuando leo y me identifico con el personaje/narrador, siento que a través de él viajo, traspaso paredes, cruzo fronteras de países, mares, vivo intensas situaciones, veo personas, lugares, paisajes, nunca experimentados. Es la noción más cercana al concepto de libertad. O al de soñar. Es algo que llena el espíritu de buena vibra y hace que un día cualquiera sea triste o muy alegre, dependiendo de lo que leas y de cómo te mueva esa lectura.

Es triunfo cuando a través del personaje, sueños inconfesables se convierten en realidad pura y dura.

Es derrota cuando, como muchas veces pasa, lo que lees te lanza de cabeza, y de forma irremediable contra una dura realidad que quisiste evadir, o más bien, salvar a través de la lectura de un libro.

*Imagen: literaturacervantes.wordpress.com

Thursday, March 28, 2013

El "cardio"

Llevo casi dos semanas haciendo ejercicio con una máquina. Lo hago así porque siempre se me hace difícil salir a ejercitarme. Los imponderables de siempre.


Resulta que hacer ejercicios en la máquina no es tan sencillo como parece. Hay que medirse las pulsaciones so riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.

Nunca antes me había pasado por esta dificultad. Quizás el tener cincuenta trae como consecuencia cosas como ésta.

Ya Google me dijo que debía realizar una ecuación: 220-(mi edad) = máximas pulsaciones. Y además me dijo que no debía sobrepasar el 60%, máximo el 70% de las mismas. Lo cierto es que la cuenta me da como tope 120 pulsaciones durante el ejercicio.

Siempre había escuchado la palabra “cardio” relacionada con el ejercicio. Y la gente corriendo en el parque con unos medidores que sonaban una alarma en el preciso momento en que las pulsaciones marcaban un valor. No sabía porqué.

También recuerdo que el cardiólogo me hizo una prueba de esfuerzo hace más de diez años y me llevó a 180 pulsaciones por minuto durante un lapso que no recuerdo, pero que para mí fue eterno, para ver cómo estaba funcionando mi corazón. Pero “mi cuore” ya no es el mismo y debo cuidarlo mucho.

Hoy, luego de 20 minutos continuos de ejercicio medí las pulsaciones. Estaban en 110. Por lo menos estoy en la cuenta. Vamos a ver cómo funciona todo. Lo bueno es que estoy bajando de peso poco a poco. Esperemos que todo vaya bien.

Sunday, March 24, 2013

Sabor amargo...



Amarga resultó la derrota de la Selección de Fútbol ante Argentina, en el inicio de la segunda parte de las eliminatorias a la Copa del Mundo Brasil 2014.

Como muchos, puse toda mi energía en el equipo pero la demostración que dieron en la cancha fue pobre, carente de ideas en todo el juego.

Argentina comenzó cautelosa, quizás pensando en la derrota que sufrió con Venezuela en el partido de casa. Poco a poco fue tomando confianza y sus estrellas mostraron lo que son capaces de hacer en una cancha.

A falta de 6 partidos por jugarse, la “Vinotinto” deberá darlo todo si quiere lograr una plaza en el Mundial. La lucha será a muerte en una eliminatoria donde apenas sobresalen Argentina y Colombia.

Este martes va contra una Colombia crecida por los últimos resultados que ha obtenido. Esperamos una vuelta de página y poder obtener un buen resultado para seguir con vida ante unos rivales también comprometidos con la clasificación.

¡Vamos Vinotinto!

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1.
Update: el 26 de marzo la Vinotinto ganó 1x0 a Colombia.
*Fotografía de Associated Press.