Wednesday, February 06, 2013

Margarita, parte de mi mundo. Cuarta parte.


"Yo tengo un mundo mío, y voy a compartirlo con alguien como yo, sueños de amor y fantasía serán las normas mías para regir mi vida, mi mundo es complicado, difícil de explorarlo, difícil de vivir, pero es mio, es el mundo mío, lleno de triunfos y fracasos, virtudes y pecados, y en él no cabes tú".



Esta vez llego a Margarita por helicóptero. Es extraño llegar así. El vuelo es muy ruidoso. Salí del barco por la parte más alta, que es donde se halla el helipuerto. Subí a un asiento incómodo, donde no me cabían las piernas, y volamos durante hora y media hasta el Aeropuerto de Margarita.



Apenas salir quise besar el suelo, como hace el Papa, pero me dio pena hacerlo de esa forma. Lo que hice fue bajar la mano disimuladamente, tocar la tierra y besar mi mano a continuación.



Estaba cansado luego de 22 días de trabajo en altamar. Llegué a la playa más cercana al aeropuerto, El Yaque, por primera vez.
El Yaque es una playa donde sopla bastante el viento, y por lo tanto es ideal para la práctica del windsurf y el kitesurf. Es emocionante y contagioso ver a las personas lanzarse a la mar con su tabla y sus velas, o llevados del parapente surcando las olas. Fue hermoso estar allí unos días.



Claro que visité a mis playas favoritas de la isla, “El Agua” y “Zaragoza”, y me detuve a disfrutar de ese turquesa único que tiene el mar en “Manzanillo”.
“El Agua” no estuvo en su mejor día pues el oleaje era intenso, así como también la resaca, lo que no me permitió disfrutar de nadar entre sus olas energizantes. No obstante la hermosa vista al archipiélago de Los Frailes y sus hileras de palmeras lograron relajarme completamente. 



En “Zaragoza” me di cuenta que en enero y febrero el agua es helada, tanto que pocos nos aventuramos en sus olas por mucho tiempo. Gocé la caminata hasta la Punta Zaragoza, donde hay un hermoso faro en blanco y rojo.
La mayor parte de los días el sol estuvo muy radiante, y entre las cocadas y la cerveza me ayudaron a sobrellevarlo.



Finalmente visité “Punta Arenas”, en el extremo oeste de la Península de Macanao, una playa que muchos consideran la mejor de la isla por sus características de aguas transparentes, arena blanca y mar azul. Como no era temporada de vacaciones la pude disfrutar mucho más, con caminatas extensas a lo largo de la orilla, con las olas rompiendo y mojándome los pies, haciendo ruido de burbujas, tan solo interrumpido por la voz de Anna, mi bella compañera de viaje. No se puede pedir más.



Es Margarita, una isla cautivadora, llena de parajes de ensueño, de esos que se te quedan pegados en la mente por mucho tiempo. Azules que son más azules en el mar, degradados en tonos turquesa y verde, combinados con un cielo despejado y una arena blanquísima, tan bonito a los ojos que cuesta creer que se está despierto contemplando el paisaje. Es mi isla bonita, amor total, mi mundo... 



Monday, January 21, 2013

El pitbull blanco



Caminaba por una calle conocida. Digo conocida porque me eran familiares los objetos que en ella había. A lo lejos un perro se acercaba por la misma acera.

Al principio lo tomé como parte de lo cotidiano que te encuentras en cualquier calle. Pero no era ése un perro común y corriente. Era gordo, corpulento, fuerte y con mirada entre misteriosa y adusta. Un ligero pensamiento de terror comenzó a invadirme, a medida que la distancia entre nosotros se acortaba.

Continué la marcha, pero esta vez comencé a fijarme en el paso del canino, lento pero sin titubeos, mirando siempre hacia el frente, nunca hacia mí.

Mis pasos dejaron de obedecer a mi manera de caminar. Eran pasos de autómata, a medida que, pensaba yo, el peligro se hacía inminente. Sudor frío sobre mi frente. Pasos torpes pretendiendo una valentía que, temblorosa, hacía rato me había abandonado.

No sé porqué pero no crucé la calle, ni siquiera porqué no me paré a esperar el inevitable ataque. Continué a pasos lentos y vacilantes mientras el miedo se apoderaba de mí, tratando de planear una estrategia para sobrevivir.

A escasos dos pasos, el perro caminó en diagonal, lentamente hacia mi pierna. Quise gritar y no pude. Quise llorar y ninguna lágrima vino en mi auxilio. Solo un perro blanco que se aproximaba, corpulento, de paso lento y patas gruesas como mis piernas. Pasó a un lado y me rozó la pierna sutilmente con su cabeza, deteniéndose y dejando la cabeza adosada a mi muslo.

Mientras sudaba frío, de reojo seguía al animal. El perro, de pelaje blanco y cabeza más bien pequeña, comparada con el cuerpo, miraba algo detrás de mí, con su cabeza pegada a mi pierna empapada en sudor frío. Parecía distraído. Permanecí inmóvil hasta que el perro retrocedió sobre sus pasos, se dio la vuelta y ya parado frente a mí y alzó sus patas, poniéndolas sobre mis hombros.

Es el principio del fin, pensé, una muerte lenta y dolorosa me espera. Mientras, el animal jadeaba en mis oídos y yo sudaba copiosamente. Una vez más quise llorar y las lágrimas permanecieron escondidas. Volteé a mirarlo y lo noté distraído, mirando detrás de mí, en todas direcciones, con un rictus de paz.

Fue cuando me atreví a sobarlo. Primero el lomo, luego tímidamente la cabeza, una y otra vez. El enorme animal cerraba sus ojos a medias hasta retornar a su exploración de lo que había a mis espaldas.

Era pesado. Me lo decían sus patas sobre mis hombros. Sabía que no podría con él en caso de un combate. Seguí sobando por mi vida, hasta que el perro dio un paso atrás y quitó sus patas de mis hombros.

Acto seguido, sin siquiera mirarme, continuó su marcha.

En ese momento me desperté. Y juro que sentía el olor del perro en mi cuarto. Sentía aún el peso de sus patas en mis hombros. Encendí la lámpara y abrí la PC que estaba en la mesita de noche. Entré en google y tecleé en Imágenes “pitbull blanco”.

Allí, en la pantalla, estaba una imagen del perro con el que acababa de soñar. Un pitbull blanco, con sus ojos pequeños y el mismo rictus que antes había tenido cerca de mi cuello.

No es la primera vez que sueño con ese pitbull blanco. Otros ambientes, otras personas, pero el mismo perro, con su lento caminar. Es recurrente en el tiempo. A veces pasa de largo sin siquiera mirarme. Y otras, como ahora, se aproxima sin tocarme o rozándome la pierna, y con la misma se va. Sin despedirse. Dejándome totalmente empapado en un sudor frío. 

¿Cuál es el mensaje de todo esto?

*Imagen: medelhi.wordpress.com

Thursday, January 17, 2013

La inmensidad del mar



Ahora llueve. El clima cambia de un momento a otro. Un día veo las montañas de Trinidad y de Paria. Otro día se me hacen invisibles.

Me refugio en el mar y lo veo como un ser respetable, de gran temperamento y fuerza.

Dentro de sí guarda lo indecible. Lo hemos visto en pantallas a través de un robot con cámara que viaja por las profundidades haciendo las veces de un buzo pero sin exponer la vida humana. El robot trae toda la información posible. Y nos muestra el fondo misterioso. De vez en cuando un pez grande que observa a la máquina que lo ilumina, como tratando de adivinar cómo se come. Al final la decepción lo vence, y lo deja. Se va desilusionado. Vimos una cáscara blanca, gigante, de cómo un metro de largo, con una rotura circular. Parecía un huevo de dinosaurio. El robot lo tocó y supimos que la concha era frágil. Nunca supimos de qué se trataba. Puede que un huevo de una tortuga gigante, pero, ¿qué hacía allí, casi intacto, a 40 kilómetros de la costa?

Hay peces, muchos peces alrededor, de todos colores y formas. Reconozco al pargo, pero no a los otros. Los que están conmigo aquí afuera intentan adivinar. No más de allí. 




Arriba, en la superficie, las olas interminables se mueven con la corriente. En armonía con la danza del universo. 

Me imagino de náufrago, nadando en esas soledades y el miedo me invade. ¿A quién gritar? ¿Con quién contar? ¿Cuándo vendrá hacia mí el tiburón asesino? 

El mar da para todo. Hasta para un amanecer hermoso, que lo platea. Y un arcoíris que le da vida. Nunca había visto el mar por tanto tiempo. Tan inmenso. Tan misterioso. Y tan hermoso.

Sunday, January 13, 2013

Volver a los orígenes



Salí de Caracas un 6 de enero para Trinidad, una tierra que no me es ajena, puesto que por allí pasó mi familia cuando buscaban El Dorado, ese pueblo mítico que muchos afirman que queda cerca de El Callao.

Ver a la ciudad desde el aire despertó una nostalgia en mi, algo que yacía dormido por años se desperezó al aterrizar en Piarco y me siguió hasta Puerto España.

No pude salir a patear la ciudad, como hubiese querido. La seguridad de la compañía para la que trabajo nos encerró en el hotel, hasta el día siguiente, cuando salimos a Chaguaramas, un puerto ubicado a media hora de camino hacia el oeste.

Tengo flashes de Puerto España, una que otra cara bajo la llovizna incesante, las casas con los techos muy inclinados, a dos aguas, y el verde de las montañas en el horizonte.

No llores por mí Puerto España, volveré para verte y conocerte como se debe.

En Chaguaramas no es que haya mucho que ver, aparte de las hermosas bahías, pero igual, debimos subir al barco y esperar dos días para zarpar.

Con tristeza vi que partimos en la noche oscura e imaginé la belleza que nos estábamos perdiendo al bordear la isla por un lado, y la punta este de Paria, por el otro. Noche oscura y tenebrosa, donde el cielo y el mar se pintaron del mismo color y me ocultaron tantos secretos, algunos familiares.

Como para hacerme olvidar el momento, las fuertes corrientes de la Boca del Dragón rugieron e hicieron saltar el barco muchas veces. El mar a veces asusta si se lo propone.

Ahora trabajamos en un mar azul, a veces encrespado y gris, otras convertido en un espejo azul verdoso. Algunos días, si la bruma lo permite, pueden verse los extremos de Trinidad y Venezuela.

Así pasan mis días, pensando mucho en la gente que extraño, en mis ancestros que surcaron este mar, en las profundas aguas sobre las cuales me hallo y que lo esconden todo.

He surcado un paso de mar que también han visto mis abuelos, bisabuelos y mis padres, y me habían contado de su fuerza, de su oleaje extremo y del terror que sintieron. Y yo lo viví.

*La fotografía de las Bocas del Dragón es de Ray_CCS en Panoramio.

Saturday, January 05, 2013

El perro indeciso




Mi primer post del año 2013. Mis deseos son los de alcanzar logros importantes en lo personal y en lo profesional para todos ustedes. Mi regalo para ustedes es un cuento proveniente de la India y que tiene una moraleja importante. Establezcan sus objetivos a cumplir y pongan en ello toda la energía del mundo. Los quiero mucho, ahora y siempre.

“El perro indeciso”

“A una y otra orilla de un caudaloso río había dos monasterios. Un perro dócil y entrañable comía en uno u otro monasterio. 
Cuando sonaba la campana avisando para la comida de los monjes, el perro, según estuviera en una u otra orilla del río, iba a uno u otro monasterio, donde le daban las sobras. 
Pero en una ocasión estaba bañándose en el río cuando oyó la campana del monasterio de la orilla derecha. 
Empezó a nadar hacia dicha orilla para ir a comer y entonces empezó a tañer la campana del monasterio de la orilla izquierda, lo que le hizo cambiar de rumbo e ir hacia el otro lado del río; pero ambas campanas seguían sonando. 
El perro empezó a reflexionar sobre qué clase de comida le apetecía más y no se decidía por una u otra. Iba hacia un lado del río, y luego hacia el otro, hasta que finalmente le faltaron las fuerzas, se hundió en las aguas y pereció.”


Moraleja: nunca dejes que la indecisión confunda tu mente, la ofusque y termine por ahogarte.

Un 2013 de abundancia de cosas buenas y felicidad para todos.

Imagen: Blog de Carlos Cepeda Danies, blog.caomiguel.com

Thursday, December 27, 2012

Mis lecturas del 2012



Escribo este post para contarles sobre los libros que he logrado leer durante este año. Son libros que escogí al azar, o me recomendaron, o tenía pendiente de otros años y no había logrado culminar.

Cada libro en sí encierra una magia a través de las palabras del autor. Descubres escenarios y personajes que se perfilan en tu mente y que corresponden a un universo que solo está en tu mente o en tu imaginación. Algunos personajes te llevan consigo, otros te absorben y se hacen parte de ti.

Mi deseo principal para el año que viene es el mismo del año pasado: lean, lean mucho, porque leer mucho los hace diferentes. Así que lean lo que se les antoje, disfruten esas líneas que otros han escrito para nosotros. La lectura nos deja mucho, así que busquen, indaguen, prueben autores, que en algún momento se encontrarán enganchados con un libro, y después otro, y otro más, es algo maravilloso.

Este año pude leer 35 libros, 10 más que en el 2011. Leí de todo, crónica, ficción, motivación. Mucha buena literatura en mis manos.

¿Cuál fue el que más me gustó? En la escogencia, difícil como siempre, solo incluyo los de crónica y ficción. Lo que considero buena literatura, aquella que me hace reír, llorar, entristecerme, reflexionar, al tiempo que no puedo parar de leer. Ha ganado “En la carretera” (El rollo mecanografiado original) de Jack Kerouac (Anagrama, 2009). Un libro tan interesante que me hizo viajar imaginariamente por el corazón de Estados Unidos, de Nueva York a California, con paradas en Denver y un millón de lugares, a la vez que seguía el trayecto de Kerouac con ayuda de un Atlas de carreteras de Estados Unidos de Rand McNally. Un libro que viví y disfruté al máximo. Una delicia de prosa. El mejor.

Menciones para: “La estepa infinita” de Esther Hautzig, maravillosa aventura autobiográfica cargada de sentimiento y sacrificio. “Sólo quiero que amanezca” de Oscar Marcano, crudos relatos excelentemente narrados, provenientes de la vida misma. “El astillero” de Juan Carlos Onetti, una vez más el Maestro Onetti recreándonos con episodios ocurridos en un Astillero que se niega a morir.
                                       
¿La lista (de los que terminé de leer)?

“La Nube”. Menena Cottin. Cyngular Asesoría 357, 2011.

“El aplauso va por dentro (y otras que van por fuera)”. Mónica Montañés, Ediciones B, 2010.

“Los buenos deseos”. Yiyun Li. RandomHouse Mondadori, 2010.

“Víctor Davalillo”. Asdrubal Fuenmayor Pérez. De Bolsillo-Radio Deporte, 2006.

“No me iré sin decirte adónde voy”. Laurent Gounelle. Planeta, 2011.

“Recuerdos de un callejón sin salida”. Banana Yoshimoto. Tusquets, 2011.

“Vivir”. Yu Hua. Seix Barral, 2010.

“Contra el viento del norte”. Daniel Glattauer. Alfaguara, 2010.

“Fábulas de carne y huesos”. Manuel Felipe Sierra. Ficción Breve Libros, 2011.

“El tiempo que querría”. Fabio Volo. RandomHouse Mondadori, 2011.

“Rumble”. Maitena Burundarena. Lumen, 2011.

“La huella del bisonte”. Héctor Torres. Editorial Norma, 2008.

“En la carretera”. Jack Kerouac. Anagrama, 2009.

“Sólo quiero que amanezca”. Oscar Marcano. Punto Cero, 2012.

“No es cuestión de leche. Es cuestión de actitud”. Carlos Saúl Rodriguez. Todo Actitud, 2012.

“La maestría del amor”. Miguel Ruiz. Urano, 2001.

“El pozo”. Juan Carlos Onetti. Santillana, 2007.

“Los desterrados”. Eduardo Sánchez Rugeles. Ediciones B, 2011.

“Con el corazón en la mano”. Chris Cleave. Maeva, 2011.

“El Astillero”. Juan Carlos Onetti. Santillana, 2007.

“El anclaje del subdesarrollo”. Carolina Jaimes Branger. Fundación Andrés Mata-El Universal, 2002.

“La estepa infinita”. Esther Hautzig. Salamandra, 2009.

“La vida privada de los árboles”. Alejandro Zambra. Anagrama, 2007.

“Bonsái”. Alejandro Zambra. Anagrama, 2006.

“El cuaderno rojo”. Paul Auster. Seix Barral, 2012.

“Diario de Invierno”. Paul Auster. Anagrama, 2012.

“La invención de la soledad”. Paul Auster. Anagrama, 2012.

“Historia secreta de una novela”. Mario Vargas Llosa. Tusquets, 2008.

“La alegría triste de emigrar”. Carlos Subero. Editorial Melvin, 2012.

“Antología del cuento triste”. Augusto Monterroso y Bárbara Jacobs. Suma de Letras, 2004.

“Tombuctú”. Paul Auster. Seix Barral, 2012.

“Miniaturas Salvajes”. Salvador Fleján. PuntoCero, 2012.

“Intriga en el Car Wash”. Salvador Fleján. Random House Mondadori, 2006.

“Esta gente”. Francisco Suniaga. Random House Mondadori, 2012.

“Underground. The Tokyo Gas Attack and the Japanese Psyche”. Haruki Murakami. Vintage Books, 2001.


Como pueden notar, son muchos libros buenos los que leí (crónicas, ficciones, de motivación), y me costó escoger el ganador y las menciones.

Ojalá que hayan podido disfrutar de la lectura, tanto como yo lo hice en el 2012.

* Anexo links a las escogencias de 2011, 2010 y 2009.

Saturday, December 22, 2012

Las palabras...



“La vida no tiene destino en el vivir. Desde la muerte venimos cuando nacimos. Hacia la muerte vamos cuando morimos. En el camino estamos cuando vivimos. Poco tiempo, en general, según cada destino.”
Oswaldo Vigas. Pintor venezolano.

Sabias palabras de alguien que ha recorrido un largo camino de vivencias.

Esta mañana salí a hacer mis cosas cotidianas y por cosas del destino fui a parar a una Galería de Arte. En una de las paredes estaban escritas estas palabras. Más que las obras que se exponían me impactaron las palabras. Y la causalidad de salir una mañana de sábado a encontrarme con ellas. Las sabias. Las necesarias.

Las leí varias veces. Y agradecía al mismo tiempo que alguien las hubiese puesto en mi camino. Siempre hay alguien que escribe cosas que son tan necesarias para comprender que estamos aquí de paso y que el tiempo de estadía no es infinito.

Al salir subí por una calle hermosa y tranquila esa mañana. Llegué hasta la esquina y de un local comercial, mejor dicho, de un enorme altavoz salía una melodía bien ingrata. Más que melodía era un ruido que parecía querer taladrar mi cerebro. Ni siquiera miré de qué iba el local. 

Crucé la calle y caminé alrededor de la plaza. Había poca gente en ella. Estaba adornada de Navidad, con un nacimiento enorme.
Pude haberme quedado leyendo en un banco. Pero no quise entrar.

Busqué una tienda para comprar un portarretratos donde colocar la fotografía de mis dos hijos. Un parroquiano me indicó dónde hacerlo. Entré y vi mucha artesanía. Figuras, tapices. Pregunté a una empleada por los portarretratos y me dijo que subiera un piso. Allí encontré varios, de madera y de metal. Me costó decidirme por uno de madera.

Ahora está allí, en casa, con la fotografía de mis hijos. Me gusta cómo se ve. Sobre un mueble y bajo un cuadro de calas blancas. Al lado de un bambucito chino. Los hijos están sonrientes. Con la certeza, en su juventud, de que vienen mejores tiempos.

C'est la vie…

Saturday, December 08, 2012

Caracas sufre...



Ya llegamos a diciembre de 2012 y quiero resaltar un fenómeno que nos está sucediendo y que no sabemos por qué razón sigue en aumento a niveles alarmantes.

Vamos camino de batir el récord de 19.000 homicidios en Venezuela para el año 2011. ¿A alguien le importa? A nadie, a juzgar por las cifras de asesinatos que no bajan. No hay alarmas. Pareciera que como es una acción repetida, generalizada, se hace algo común, sin importancia, se banaliza.

Según cifras de la ONG mexicana “Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal”, Caracas fue en el año 2011 la sexta ciudad más violenta del mundo, con un total de 3164 homicidios registrados, para un promedio de 98,71 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

Las cifras son alarmantes y dan idea de lo peligroso que es estar en las calles caraqueñas, sobre todo en las noches y fines de semana, que es cuando se registra la mayor cantidad de casos.

Las políticas gubernamentales para reducir este flagelo simplemente no están dando los resultados esperados.

Creo que sería muy útil que algún organismo, público o privado, explicara a los ciudadanos las razones por las cuales no se han logrado, al menos, contener estas cifras.

*Imagen: Foro Penal Venezolano, ONG.

Sunday, December 02, 2012

Black Coffee



I'm feeling mighty lonesome

Haven't slept a wink


I walk the floor and watch the door


And in between I drink



Caminando por el parque con las manos en los bolsillos, a veces mirando las puntas de los zapatos, otras veces mirando al frente sin ver a nada ni nadie en particular.


Y de repente unos ojos, que llevados en dirección contraria, te someten, te poseen por instantes, antes de salir de tu campo visual.


Te niegas a voltear. Esos ojos son parte del pasado. Son historia. Aunque en el fondo sabes que te han matado.



Black coffee


Love's a hand me down brew


I'll never know a Sunday


In this weekday room



Miras la hilera de palmeras que se yerguen en el horizonte, jugando con la luz y el viento, tratando de opacar el majestuoso cerro que se oculta en vano al fondo. Las palmeras son hermosas y están ubicadas en un punto preciso en el espacio. Desde allí son protagonistas de todas las miradas. Desde allí lo observan todo.



I'm talking to the shadows


1 o'clock to 4


And Lord, how slow the moments go


When all I do is pour



Al continuar, inmerso en tus pensamientos, con la vista puesta en el horizonte, vas cerrando el ángulo visual al mismo tiempo que aparecen esos ojos que ya dejaste atrás. Se repite el fenómeno, vuelves a quedar en vilo. No sabes que hacer con esa mirada que te remueve el espíritu. Sales del inconsciente y entras en el consciente buscando la causa del desmadre de sentimientos. Son esos ojos que viste antes y que ahora son parte de tus pensamientos, de una mente que los ha logrado revivir para ti.



Black coffee


Since the blues caught my eye


I'm hanging out on Monday


My Sunday dream's too dry



Ya no están las palmeras en el horizonte. Ya el cerro es dueño del paisaje. Buscas inspiración entre los tonos del verde. Juegas con ellos. Creas formas. Concatenas. Buscas la nube que contrasta la luz y crea el tono preciso. Y caminas. No paras.


Now a man is born to go a lovin'


A woman's born to weep and fret


To stay at home and tend her oven


And drown her past regrets


In coffee and cigarettes



Una ráfaga de aire fresco acaricia tu cara. Olor a tierra mojada producto de una lluvia reciente. Ruidos de voces a lo lejos, que no alcanzas a entender. Un ligero silbido que haces al romper la trayectoria del aire que viene de frente hacia ti. Un ave ruidosa que se posa en los árboles cercanos y canta de felicidad, agradeciendo la vida que trae la lluvia. Y tú sigues. Nadie te espera. A nadie esperas.



I'm moody all the morning


Mourning all the night


And in between it's nicotine


And not much hard to fight



Aligeras el paso al entrar en la bajada. Te sientes más cómodo así. Continúas cortando el aire que se empeña en llevarte la contraria. En el horizonte aparecen unas casas. No sabes si hay alguien en ellas. No hay ruido. Nadie se asoma. Una antena maltrecha se yergue en un techo, y sobre la antena un zamuro que te observa, impertérrito, en silencio, parece parte de la estructura. Pero no es de metal. Es un plumaje negro y brilloso. Un corazón late dentro, con pulsaciones que ni se sienten.



Black coffee


Feelin' low as the ground


It's driving me crazy just waiting for my baby


To maybe come around



Dejas la antigua y horrorosa escena. Y en tu continuo andar percibes a lo lejos una figura femenina. Puede que sea la portadora de esos ojos que te han hecho daño. Lo intuyes. Mientras caminas aguzas la visión. Desde el espacio se observan dos figures que se acercan. Un hombre y una mujer. El hombre eres tú. Se te ve algo ansioso.


La mujer es desconocida. Es alta. Espigada. Atlética. Su cabello parece danzar con el viento que esta vez te viene de atrás. Desde el aire, las dos figuras a punto de converger. Cuando la tienes a tiro de piedra, la detallas y tropiezas con esos ojos. La sacudida no se hace esperar.



My nerves have gone to pieces

My hair is turning gray


All I do is drink black coffee


Since my man's gone away



Esta vez volteas a verla. Qué magnetismo el de esos ojazos. Quieres más, mucho más. La joven no ha dejado de mirarte. No te lo crees. Pero es lo que está ocurriendo ahora mismo. Pupilas que se encuentran. Corrientes que sacuden. En tu Ipod ha sonado Ella Fitzgerald en “Black Coffee”. Tú ya no eres el mismo.