
M: ¿Viste la última?
O: La última ¿Qué?
M: La última noticia…lo del padre que violó a su propio hijo de 7 años…
O: Cómo va a ser…
M: Pues sí, sucedió en Maracaibo. Y lo peor del caso es que el victimario estuvo preso en Barquisimeto por un caso similar. Sin embargo su esposa decidió esperar a que saliera de la cárcel y casarse con él, porque, a sus 37 años, y en sus propias palabras, dónde iba a conseguir un marido de 25 años…
O: Parte del desespero, ya que, según algunas, aquí no hay hombres, o están casados o son gays…
M: Son verdades a medias. Bien decía un gran amigo mío: “No hay hombre que no la pida, ni mujer que no la de…lo importante es el tiempo y las circunstancias”.
O: Muy cierto. Y a mí me parece que las mujeres están en su esplendor entre los 30 y los 50. Es su mejor época, cuando realmente saben lo que quieren.
M: Si ella, la del cuento, te hubiese escuchado, otro gallo cantaría, jajajaja.
O: No te rías que es serio. El problema va más allá. Tiene que ver con la pérdida de valores. O la inversión de los mismos.
M: Ciertamente. El ambiente que rodea a esa gente loca cuando son niños no ayuda para nada. Y cuando llegan a grandes, bueno. Mucha promiscuidad. El abuso crece como la hierba alrededor. Hay miedo. Impunidad ¿Qué tal tu whisky?
O: ¡Excelente! Le soy fiel desde siempre.
M: Jajajaja, a algo le eres fiel, jajaja.
O: No le veo la gracia. Ni siquiera la ventaja.
M: ¿Por qué? Me miraste como preocupado…
O: Más bien triste. Me enteré ayer que Joe, una amiga que se gana la vida trabajando muy duro, fue abandonada por su marido. Joe que no mira a los lados. Joe que le era fiel hasta la muerte al condenado. Joe que se quedó sola con sus dos hijos pequeños. Joe que me entristece. Joe con su espíritu. Joe la luchadora…
M: ¡Yaaaaa! ¿Y a cuenta de que se ha ido el tercio ése?
O: Hace como dos meses le dijo que le había salido trabajo en el interior, como albañil, que era su oficio. Salió con su maleta y prometió volver en dos semanas. Nunca lo hizo. Ni llamó. Ni nada.
M: Me suena familiar esa historia ¿Y no pensó en sus dos hijos siquiera?
O: Pues nada sucede siempre como uno lo desearía. Se perdió como estrella fugaz.
M: No hay justicia en este país. No es correcto eso.
O: No todo lo que es justo necesariamente es correcto, ¿sabías?
M: Deja la vulgaridad.
O: No es vulgaridad, sucedió.
M: Sucedió ¿qué?
O: Lo de los dos abogados que se encontraron en el estacionamiento de un hotel. Resulta que cada uno andaba con la mujer del otro precisamente, ¿Qué tal?
M: ¡Noooo!
O: ¡Siiiii! Acto seguido se miraron, el uno al otro, con mucha seriedad. Hubo un silencio abismal. Hasta que uno de ellos rompió el hielo: “Colega, yo creo que lo correcto es que usted se vaya con Mirella y yo me vaya con Metralla, que es mi mujer, ¿no cree usted?”.
M: Diossss!! ¿Y entonces?
O: Pues el otro le respondió sin miramientos que el planteamiento era adecuado. Le dijo: “Lo que usted dice es correcto, pero no es justo”. Entonces el colega de la propuesta inicial lo atajó: “¿Y en que se basa su argumento?”. A lo que su par respondió sin titubear: “El problema es que ustedes dos van saliendo ahorita, y nosotros, como verá, apenas estamos entrando”.
M: ¡Santo Cristo! Definitivamente, estos son fines de mundo.





















