Wednesday, September 19, 2012

Siete años



Siete años tiene una criatura que va por primera vez a la escuela. Por lo general se encuentra dando sus primeros pasos en la lectura y la escritura. Va con la expectativa de enfrentarse a un mundo nuevo, diferente, distante del concepto que tenía antes de atravesar la cerca perimetral del colegio.

Esa criatura, a pesar de todo, ya tiene idea de lo que se va a encontrar. Tiene tiempo recopilando información, a través de sus hermanos mayores, de sus amigos, de sus padres, y así, como quien no quiere la cosa, ya tiene una idea formada de lo que se vive intramuros.

Por eso, cuando se encuentra como ahora, sentado frente a la maestra que le da la bienvenida, es invadido por una especie de déjà vu. Su mirada cómplice se cruza con la de sus amigos, tanto los nuevos como los viejos conocidos de la vecindad, todos asombrados, todos expectantes.

Durante esa primera larga hora en el salón de clases, mientras contestan el llamado de la lista a la maestra, una gran cantidad de imágenes pasa frente a ellos, especie de cine mudo de sus propias experiencias. Miran los pupitres, los olfatean disimuladamente, intentan resolver los enigmas que les plantean los graffitis escritos antes por otros que, como ellos, alguna vez estuvieron en los mismos asientos y con las mismas dudas que ahora tienen.

La maestra pasa a ser esa persona mágica, dueña de todos los conocimientos; los transmite con esa voz de locutora de noticiero de televisión. Es bella a más no poder. De sus labios brotan palabras maravillosas que guían a sus alumnos en su temprana educación. Pronto pasa a ser la novia, la dueña de sus pensamientos, la confidente, la segunda madre, la amiga y la estrella que los orienta en esta nueva aventura de la vida.

La pizarra con su fondo verde es el lienzo en el que la educadora escribe las palabras más importantes, con el tipo de letra más hermoso y jamás visto hasta entonces. Tanto así, que da rabia cuando borra lo que creíamos iba a ser una imagen eterna.

Los olores del salón de clase quedan marcados para siempre en el espíritu, olor a madera de lápiz y a grafito, olor a colonia y almizcle de niño, a la fragancia de flores de la maestra, a tiza y a papel de cuaderno.
La luz natural y artificial que se entremezcla y cubre todo de una pátina inconfundible que permanecerá en el recuerdo.

Esta casa virtual cumple siete años y hoy precisamente me siento como ese niño, tengo esas mismas sensaciones, esas ganas de aprender a leer y a escribir, veo esa luz y la pátina de los objetos, percibo esos olores a almizcle, a madera de lápiz, tengo la misma inquietud de conocimiento, las mismas expectativas.

Estoy agradecido de haber venido un día, hace siete años y de haber abierto este camino, enfermo como estaba de “literatosis”; aún lo estoy, cada día con más ganas de leer y de escribir.

Se ha abierto ante mi un mundo hermoso, desconocido en parte pero fascinante, atractivo. Ese mundo paralelo donde ocurren tantas historias bonitas, y tristes, y alegres, e insulsas. Ese mundo que apenas se asoma ante mí y me hace sonreír.

Gracias a todos los que me han acompañado en ese camino. Bienvenidos los que se incorporan. Vamos andando juntos y descubriendo facetas, personajes, anécdotas, reflexiones, aprendizajes, personalidades. Los quiero mucho, extraño su presencia cuando no están y nunca los olvido. Ya saben que ésta es su casa.

*Imagen: "Dew on grass" de Luc Viatour en Wikimedia Commons

8 comments:

Alleta said...

Feliz cumpleaños! Celebró con mucho entusiasmo estos 7 años de maravillosos escritos. Un fuerte abrazo y un beso.

Oswaldo Aiffil said...

Hooolaaa Alleta! Muchas gracias! Resulta grato recibir mensajes de gente que permanece en el tiempo. Un beso grande mi bella! Seguimos escribiendo!

Benedetto said...



Me fuí directamente guiado por estas lineas tuyas a mi salón de clases; al pupitre de madera oscura; a los colores de la pared; a la mirada de los compañeros de clase; a la tensión del primer día de clases; al momento en el que nos levantamos de la silla para presentarnos ante los demás; con las manos sudando y la garganta reseca por el terror.

Asi son los comienzos; y cuantos capítulos así abrimos al andar de nuestras vidas?

Las mismas sensaciones en las despedidades; en las entrevistas para los nuevos trabajos; la emoción de un nuevo amor; tantos más.

Vamos andando juntos; vamos envejeciendo. Vamos creciendo; vamos volviéndonos más exigentes.

Vamos andando con la misma escencia, pero con más fruición por lo que nos gusta, y más apatía por todo aquello que nos aburre o lastima.

La vida entera Guaglione se nos muestra asi; con esa pátina que bien describes; con esa misma curiosidad por aprender aquello que otros ya saben; que otros ya aprendieron sentados en ese mismo sitio ...

Yo también extraño esta casa. Es un diván al que recurro de cuando en vez seguro de encontrar unas líneas de reflexión depuradas, cálidas y reconfortantes.


Saluti!

Oswaldo Aiffil said...

Grazie tanti ragazzone. La vida es un lienzo que vamos coloreando poco a poco, en la misma medida que aprendemos. Por aquí siempre serás bienvenido. Un gran abrazo!!

rominita said...

El tiempo se ha pasado volando!!! ya son 7 años de conocerte a través de tus maravillosas letras que invitan a la reflexión y de tus cariñosos saludos que levantan el ánimo en el momento preciso. Han sido 7 años afortunados y que vengan 7 mas!!!!
Un abrazo cariñoso y muchos besotes grandes para tí

Oswaldo Aiffil said...

Hooola Rominita beeellaaaaaaa!! Graaciaaasss!! Pues sí, el tiempo pasa. Ojalá Dios nos premie con un abrazo en 3D allá en Santiago, y pronto! Un beso enorme!

Lorena said...

Amigo Oswaldo, gracias a este rinconcito virtual llamado blog tenemos una hermosisisma amistad... una sincera, sin poses, sin tapujos, una amistad con todas las de la ley, con "cafeses" de por medio, con Soleras azules y Chinottos lights.
Con muchas lágrimas y sonrisas juntas, con buenos y no tan buenos... y con todo lo que nos falta por compartir.
Me siento feliz de compartir contigo 4 de esos 7 años que lleva vivo tu blog... este rico lugarcito que se llena de magia a través de tus escritos.
Un besito enorme... (tenemos que escribir sobre la peli)

Oswaldo Aiffil said...

Hola mi Lore! Muchas gracias por los conceptos, por las alegrías, incluida Antonella :)
Gracias por todo lo bueno. Ya sabes que te quiero mucho. Un besazo!