Sunday, June 19, 2011

Domingo filosófico


Suena "Peel me a grape" con Diana Krall, su hermosa voz y piano. Mientras tanto yo divago...

...pensando que durante ese viaje que llamamos vida tenemos la suerte de conocer personas que nos dejan huella. Esas personas que aparecen en nuestras vidas como enviados por un ente superior, nos dejan su experiencia de vida, su mensaje y luego se van como vinieron, una vez que han cumplido su misión.


De nada nos vale perseguirlos por el mundo, unas veces con éxito, otras sin él. Si logramos encontrarlos, porque hay formas de hacerlo, más aún en esta aldea comunicativa tan pequeña en la que vivimos hoy, nos encontramos con que esas personas ya están inmersas en otra aventura, por llamarlo de una forma, en otra vivencia, en otra misión de vida. Y tenemos que entenderlo así, porque de otro modo lo que nos queda es sufrir pensando en porqué las cosas no vuelven a ser como antes.

Esos son los mensajes que la danza de la vida nos va dejando y que tenemos que descifrar, con ayuda o sin ella. Todos los días muchas personas se cruzan, trayendo mensajes el uno al otro. Mensajes importantes o no, pero hay un constante intercambio de data, para bien o para mal.

Dentro de ese interminable ciclo de encuentros están los indispensables o imprescindibles, que son los que vienen con un mensaje que cambiará nuestras vidas para siempre. Llegan así, sin avisar, se posan en nuestro entorno disfrazados de cualquier cosa, de bebé, de mamá, de profesor, de instructora de natación, de mariposa, de curador de museo. Eso ocurre para que nunca nos demos cuenta que esa persona vino a eso, a dejarnos un mensaje importante.

Muchas veces llegamos a esa conclusión cuando reflexionamos en el tiempo, y lo entendemos así. En ese momento preciso el mensajero ya no está, ya pasó, como las imágenes en la ventana de un tren de alta velocidad.

Aprovechando el símil, mantenemos la imagen en nuestra memoria durante mucho tiempo, tratando de volver a repetirla en la vida real, cosa que no sucede. Y si volvemos a situaciones parecidas, las condiciones de borde ya son otras y la realidad tiene otros matices.

Nada vuelve a repetirse en las mismas condiciones.

Mi mensaje es que hay que sumergirse en lo que estamos viviendo y convertirse en uno con el entorno, como lo enseña el Zen. Si quieres obtener un objetivo, nada fluye más que cuando sientes que no hay obstáculos alrededor, y eso solo se logra cuando vives el entorno, lo haces parte de ti, y finalmente te fundes en él.

Cuando nadas y te conviertes en uno con el agua, ya no eres tú, ya no hay piscina ni agua sino un solo ente, eres un pez, y es así como consigues los mejores tiempos.

Recuerdo haber leído de Khalil Gibrán que “en el mundo real del espíritu solo hay encuentros y no despedidas”, y lo he asimilado muy bien. Vivo en una eterna búsqueda del sentido que tiene el hecho de que estemos aquí y ahora. A medida que me sumerjo en el entorno, siento que voy soltando el lastre, y que la vida se me va abriendo poco a poco...

Sigue Diana Krall en el fondo, esta vez con "The heart of a saturday night". Que bonito suena...

3 comments:

Silvia said...

El aquí y el ahora mi querido Oswaldo, para mi la concentración máxima es mi clase de yoga, no hay mas ahora que el de estar manteniendo el equilibrio en un solo pie!!

Besos y abrazos!

tqm.

Silvia.

Lorena said...

Oswaldo, no es fácil convertirnos en parte del entorno. Sin embargo, se puede hacer el intento... madurar y llegar a ser un elemento mas de todo lo que nos rodea y así ampliar la visión de vida y lo que se pretende hacer en ella.

No es fácil...

Estoy de acuerdo contigo, con relación a las personas... vienen, dejan su huella... profunda, o superficial pero, la dejan.

La vida es compleja, demasiado compleja... Solo hay que vivir de la mejor manera posible.

Besitos!

Oswaldo Aiffil said...

Hola mi querida Silvia! Justo eso, cuando como, como; cuando camino, camino. Zen puro. Gracias por la buena vibra! Un besazo!

Hola Lore! No es compleja la vida como tal. Somos nosotros quienes le damos la complejidad a las cosas. Recuerda que es una danza que muchas veces no sabemos interpretar. ¿Sabías que hay aviones que se han diseñado teniendo en mente el principio de desplazamiento de una mantarraya? Las mejores lecciones nos la da la naturaleza. Todo gira en un mismo sentido. Los humanos lo hacemos complicado cuando no seguimos ese ritmo sino que nos ponemos a inventar. Para una larga chiachieratta ¿no? Con café de por medio. Un beso grande mi bella!