Saturday, February 19, 2011

La niña es sabia...

Tantas cosas que decir y tan poco tiempo para convertirlas en palabras. Pero aquí estamos, sumergidos en un mar cada vez más vertiginoso. Muchas imágenes dando vueltas en mi mente, sugerentes, cada una en su estilo muy particular.

Tratando de darle forma a mis sueños, dentro de este carrusel que llamamos vida. Ahora mismo escucho una pieza de jazz, swing para más señas, donde armonizan un piano y un saxofón con el apoyo de una excelente sección rítmica. Provoca dejar de escribir y sentarse a escuchar, a degustar la obra que parece salir con toda espontaneidad desde los músicos y a través de sus instrumentos. Decido dejar la música de fondo a esta divagación, y sigo escribiendo.

Evoco las imágenes para escoger a cuál de ellas dedicarle mis palabras de esta hora. Siento que se asoman y al unísono gritan: “¡Yo!, ¡Yo!, ¡Yo!, ¡Yo!”. Claro, no todas gritan con la misma fuerza, ni pugnan con uniformidad por salir. Entre todas, hay una que al parecer es muy paciente, curiosamente no grita, y se muestra como una niña pequeña, digamos, Heidi, y solo me mira con una mezcla de inocencia y claridad al mismo tiempo.

Es un ser en formación, en crecimiento, que no se apura ni se duerme en el tiempo, que sabe que cada momento tiene su hora, y ésta, tarde o temprano, llegará.

Le doy preferencia sobre las demás (yo siempre, nunca cambio) y me inclino para escucharla, ignorando las otras voces. Muy serena, me dice cosas que irán sucediendo y surgiendo en mi vida y a las cuales debo hacer frente. Sé que lo que me dice es verdad, a la luz de los hechos recientes, e incluso he pensado y reflexionado sobre algunas de las cosas que me dice en voz baja, más bien susurrante. El terciopelo de su voz me va exponiendo las cosas que habrán de suceder. Y me gusta lo que dice. Le digo que estoy dispuesto. Que si quiero. Es mi vida. Mi nueva vida. Acaba de llegar.

Aunque algunas lágrimas han colaborado en pavimentar el camino que sigo, confieso que es tan bonito que a veces no me lo creo. Y ya no digo tanto “yo deseo…”, como ahora digo “yo quiero…”. Es evidente que algo está cambiando en mí, en mi entorno, en mi espacio vital, y es para bien. Y cuando busco alrededor, está esa niña allí, sonriente, serena, lista para recordarme que las cosas son así como las pienso, y me sigue diciendo otras cosas que escucho con mucha atención. Es bonito…

6 comments:

Silvia said...

Hola Oswaldo!! Cada palabra leida aqui está llena de paz y en ella escondida la felicidad, que bueno Querido amigo!! Es tú momento!! TQM

Miles de abrazos...

Silvia.

La Hija de Zeus said...

Y las cosas son como las piensa, como las "quieres" Me alegro!

un besote

Oswaldo Aiffil said...

Hoola mi querida Silvia! Me gusta la forma como has leído el relato. Debajo de cada palabra hay muchas imágenes escondidas. Y si, las interpretas muy bien. Si bien hay mucho más, tu nivel de sensibilidad es el adecuado para la lectura de este texto. Parabens! Yo también te quiero mucho! Un besazo!

Hooola Zeucita! Gracias por la buena vibra que siempre dejas. Y por compartir la alegría. Un beso enorme!

Lorena said...

Mi querido amigo, es maravilloso saber que, en lo tortuoso del camino te acompañe una margarita.

No todos tenemos la dicha de enfrentar problemas escuchando consejos sabios y asertivos en el momento indicado.

Tu niña sabia, tiene razòn!

Y... lo màs importante, saber que ella camina a tu lado para brindarte apoyo y seguridad y susurrarte al oido... que todo estarà bien!

Un besito y pendiente de vernos!

Recomenzar said...

Buen relato con gran sabor a poema en tus letras

Oswaldo Aiffil said...

Hola Lore! Por difíciles que sean los caminos, aquí estamos para andarlos con optimismo y buena fe. Hay cosas en las cuales me considero un afortunado. Un beso mi bella!

Hola Beba! Gracias, noto que lo has disfrutado y esa es la idea. Gracias por tu buena vibra! Un beso!