Friday, June 04, 2010

La gran lección...

(Fotografía de Associated Press/Paul Sancya)

Vaya tema para mi post número 300. Es inútil pensar en lo que hubiese podido pasar. En los libros de records nunca quedará registrado. Pero es algo que muchos no podremos olvidar jamás. El juego perfecto de Armando Galarraga, el día 2 de junio de 2010, tristemente arruinado por una decisión errada del árbitro de primera base, Jim Joyce.

¿Qué es un juego perfecto? Es un partido donde un equipo no permite a ningún bateador del equipo contrario alcanzar alguna base por ninguna circunstancia. No hay bases por bolas, no hay hits, no hay carreras.

Especulaciones hay miles. ¿Opiniones? Muchas más. Lo verdaderamente cierto es que muy pocos podrán olvidar que un pitcher nacido en Venezuela, con apenas tres temporadas completas en el béisbol mayor de Estados Unidos lanzó una joya que, en la larga historia de más de 130 años de béisbol, solamente había sucedido 20 veces.

El primer juego perfecto lo lanzó John Lee Richmond en 1880, cuando aún no se usaban guantes en el béisbol.

Lo mejor de la hazaña de Galarraga: lo hizo con apenas 88 lanzamientos, apenas superado en la historia por Addie Joss (Año 1908-78 lanzamientos). Dave Cone, de los New York Yankees lo hizo en 1999, con 88 lanzamientos.

¿La mejor lección? La que yo nunca olvidaré. La humildad y grandeza espiritual de Galarraga, quien, cuando ya se aprestaba a celebrar su hazaña contempló con estupor la señal de “safe” del árbitro ante (lo que parecía) la jugada final del partido. Armando se llevó las manos a la cabeza, y apenas atinó a sonreír. El estupor reinó en el resto de los jugadores (incluido el jugador del equipo contrario que corría hacia primera base) y en las tribunas del “Comerica Park” en Detroit, sede de su equipo “Tigres de Detroit”.

Al final del partido, el árbitro pidió hablar con Galarraga, luego de haber visto los videos de la jugada, y personalmente admitió su garrafal error. Galarraga le contestó: “Todos cometemos errores. Nadie es perfecto”.

Joyce admitió públicamente su monumental error, y eso lo enaltece como ser humano, así como enaltece a Galarraga haberlo perdonado.

Al día siguiente del partido, Galarraga y Joyce volvieron a encontrarse, antes de iniciarse el partido. Joyce se enjugaba las lágrimas cuando Galarraga se acercó a entregarle la alineación de su equipo, y se dieron un apretón de manos. La disputa quedaba zanjada. Y el mundo recibió una lección.

8 comments:

Pansy said...

Una gran leccion fue la que ambos dieron en esta oportunidad ... Me entere de lo que paso y me dio mucha tristeza...
Sabia que no lo dejarias pasar!
Vine a leerte y a dejar mi buena vibra!
Te dejo un gran abrazo por aqui!

Ascot said...

Tu blog! es muy interesante, pronto lo visitare de nuevo, saludos

Oswaldo Aiffil said...

Hola Pansy! Múltiples interpretaciones ha generado este hecho, la mayoría radicales, pero siempre habrá una lección de vida para aquel que desee entenderla, más allá de los premios y de los records. Galarraga será siempre recordado como un pitcher perfecto, aunque no aparezca en los libros, y, mucho más que eso, como un caballero integral. Basta comparar el centimetraje de prensa que obtuvieron en su momento Dallas Braden y Roy Halladay. Un beso Pansy!

Ascot...¿Ascot? Gracias pero ¿Ascot? Cuidado con el spam...

Mariale divagando said...

No escribí sobre esto porque, como siempre digo, baseball is not my thing! Pero claro que me enteré y claro que me indignó lo que pasó!

Tú sabes que yo veo los deportes como algo más que un juego, y a los grandes deportistas y a sus grandes hazañas les doy la importancia que merecen. Que un pitcher lance un juego perfecto en grandes ligas es como que un tenista gane un Grand Slam sin perder un game, como que un golfista gane un Majors con 18 hoyos en uno... Son cosas que no ocurren dos veces en la vida de un deportista, tal vez no ocurran dos veces en la vida del espectador que tuvo el honor de presenciarlo, son cosas que se le cuentan a los nietos, y sobre todo, son cosas que nadie debería tener derecho a arruinar!

No le reprocho a Joyce haberse equivocado en el juicio, porque es humano, cualquier otro pudo haber visto mal. Lo que encuentro inaceptable es haber cantado el "safe" en esas circunstancias! Porque existen los códigos, las reglas no escritas, la ética, el respeto al honor del deportista, en todos los deportes existen... Y si algo le va a arrebatar a un pitcher la felicidad de un juego perfecto, tiene que ser un batazo contundente que pique en la grama, que dé tiempo al corredor a llegar de pie a la base sin que el jardinero haya tenido siquiera oportunidad de lanzar a primera! Para mí, romper un juego perfecto en un jugada dudosa es poco menos que un crimen!

Pero finalmente lo que importa es lo que tú mencionas, que Galarraga se portó como un señor! Se portó como un señor en el momento, cuando simplemente sonrió y fue hacia el montículo a sacar el out 28; y se portó como un señor después cuando pasó la página y no cayó en la tentación de crucificar a Joyce.

Él sabe que lanzó un juego perfecto, eso es algo que nadie le podrá quitar.

Oswaldo Aiffil said...

Hola Mariale! Tu juicio es de "gente grande". Hats off to you! Congratulations! Yo jugué béisbol infantil y pre-junior, siempre he seguido ese deporte, y lo que dices es la opinión de los que viven ese deporte. Are you sure it is not your thing? I thinl you are wrong! Un abrazo grande mi flaca bella!

Recursos para tu blog - Ferip - said...

La grandeza.
Ahí, donde sólo se encuentran los Hombres.

Un abrazo y felicitaciones por los 300!!!!

Oswaldo Aiffil said...

Hoooola Feri lindaaaa! Que gusto saberte por estos lares de Dios!!!
:)))))
Muchas gracias y muchos besos para ti!!

Benedetto said...

Esto es lo que mi jefe llamarìa "un corecto resùmen" ;-)

(Vaya, lo necesitaba!. Con la voràgine de trabajo no habìa podido "digerir" bien esta noticia :-)



Saluti!