Sunday, August 22, 2010

Pausa


Levantarse temprano rinde sus frutos. Salgo de casa rumbo a la estación del subterráneo a buscar a alguien. Ese alguien se retrasa y lo avisa, llamada telefónica de por medio. ¿Qué hacer entre tanto? ¿Un café?

Vómero es el nombre de un barrio de Nápoles. Para mí es más bien sinónimo de un buen café en Caracas. ¿Por qué pensarlo dos veces? Hacia allá vamos. A veces uno va a probar un cappucino (único en la ciudad) y nuestra amiga Anna Rosa lo adereza con unos sandwichs que prepara al instante, y que son una auténtica delicia. Ella hace magia con sus manos, y allí mismo, frente a tu mirada, pone, sobre una rebanada de pan de afrecho, el auténtico tomate seco ahumado italiano y te dice, con total seguridad de que vas a quedar encantado, extasiado y estremecido por el buen sabor:


–Prueba.


–Mmmmmmmm… ¿Cómo no quedar extasiado? –respondo yo.


Es sábado en la mañana, y la ciudad se esmera por mostrar su mejor cara, luego de los estragos del viernes en la noche. Y lo consigue, porque esta ciudad de Caracas da para mucho más de lo que uno se imagina.


Las vías están libres de los embotellamientos de la semana, del frenesí, las groserías de los conductores impacientes y el desorden típico de otros días. Y la vista apacible al romántico Ávila, testigo de tantas y tantas historias, lo llena todo. Puedes ir de un extremo a otro de la ciudad en pocos minutos, tarea imposible e impensable durante los días laborales.


No estoy corriendo en el Parque del Este desde hace un tiempo. Decidí hacer una pausa en el ejercicio y dedicar el tiempo a otras cosas que también me llenan. Y entre las cosas que más extraño están esas vistas preciosas a la montaña que se contemplan desde la pista del parque. Extraordinarias. Te devuelven el espíritu luego de una jornada de entrenamiento corporal.


Pero todo en la vida requiere de una pausa. Al menos para mirar hacia adentro. Para observarte a ti mismo desde una perspectiva externa. Algo así como parar en un sitio, salir de tu propio cuerpo, caminar unos pasos y voltear a mirarlo, desde todos los ángulos, a ver qué está mal y qué está bien, qué debes cambiar en el aspecto. Porque el aspecto revela todo.


Y cuando digo aspecto me refiero, en un instante cualquiera de tu día, a la posición de la columna, la ubicación de los brazos, las piernas, la dirección de la mirada, el semblante, la boca. Todo tiene algo que decir. Y no es mirarse en un espejo. Es diferente. Frente al espejo te preparas y pones (sin querer, queriendo) tu mejor pose. Aquí no. Aquí te sales por completo y desde afuera te ves tal como eres en ese preciso instante congelado en el tiempo, todo alrededor, desde arriba y a los lados (de planta y elevación diría un ingeniero). Ves tu propio semblante. Y puedes descifrar tu propio código.


Esa pausa nos cambia. Nos hace sentir bien con nosotros mismos, que es la puerta a sentirnos bien con los demás. Nos lleva a tomar decisiones importantes. Nos modela el espíritu. Nos hace mejores personas. Hace que cuerpo y espíritu se tomen de las manos. ¿Lo han intentado hacer alguna vez?


Cierro esta divagación con las sabias palabras de Piero Ferrucci, filósofo italiano:


“Elimina algo superfluo de tu vida.


Rompe un hábito.


Haz algo que te haga sentir inseguro.


Lleva a cabo una acción poniendo en ella toda tu atención e intensidad. Como si fuera la última de tu vida”.


¿Vale?

*Fotografía de Julián Calderón Oviedo en Panoramio (Google Earth).

6 comments:

Silvia said...

Aqui estoy Oswaldo preparandome para hacer algo que me hace sentir muy, muy insegura (antes de leer tu post pense que era solo algo de miedo...ahora se que es inseguridad!!)Voy a viajar sola!, y ahora se también que va a ser algo fantastico que me va a mover la vida!
Amo leer tus post!!

Un beso.

Silvia.

Mariale divagando said...

Y yo sigo con la espinita de Vómero...

Fabiola.estropus.dementis. said...

Quisiera que la vida aca donde vivo fuese tan placida como lo que acabas de compartirnos.

Se me antojo un café, un sandwich, caminar porla ciudad.

U por supiesto hacer algo que no haria me haga sentir insegura y ten por seguro que lo hare! solo tengo que abrir mi mente para sber que es lo que mas me da inseguridad o algo asi.

Ten un gran jueves!

Oswaldo Aiffil said...

Hola querida Silvia! Hay que atreverse! Muchas gracias por el cumplido. Aprecio tus palabras cargadas de buena vibra. Un beso enorme!

Hola mi flaca bella! Beny y tu están invitados al Vómero. Sólo falta que los tres coincidamos por estos lares de Dios. Por cierto que un día fuimos Beny, Euchy y yo, y ese día no abrieron porque se habían ido de vacaciones. Terminamos en el Arábica, que no es malo y es muy bonito, pero el Vómero, definitivamente, tiene una magia! Un beso flaca bella!

Hoooola Fabi! La vida es un carrousel. A veces arriba, a veces abajo, y otras tantas en el medio. Hay que buscarle la vuelta, ver la parte bonita y enfatizarla. Muchas veces tenemos que dar un paso y nos sentimos inseguros. Al final descubrimos si de verdad merecía la pena. Un beso grande Fabi!

RosaMaría said...

Cuánta profundidad en tu post, romántico, descriptivo y reflexivo. Pruebo siempre lo que pones, hoy bajé la escalera de espaldas, cuando llegué abajo mi corazón empezó a latir, porque en cada escalón pensaba: "me voy a romper el alma", pero no, creo que lo voy a seguir haciendo. Todavía no estoy loca, falta mucho. Beso cariñoso.

Oswaldo Aiffil said...

Que bella eres mi Rosa María!
Mucho cuidado pero sigue atreviéndote! Un besazo!