Saturday, March 13, 2010

Con las primeras luces...


Un aquí y un allá, y a veces un más allá. Un querer brotar pero... hoy por hoy, las líneas son de otros, que también escriben. Algunos lo hacen muy bien. De otros quizás tengo el libro equivocado. No me atrae. No me atrapa. Ligero ensayo. Una mina ligeramente explotada. Es muy poco lo extraído. Pero hay más. Puedo observar las vetas que sobresalen del personaje.

Salgo de casa. Es muy temprano. Aún están apareciendo las primeras luces del alba. Quiero ver el sol, la calle, los sobrevivientes de la noche. La misma noche que encierra tantos peligros. De día es otra cosa. Son otros los personajes. Y las historias. Nos miramos de reojo. Ellos saben que he dormido, que no pertenezco a su mundo. De solo mirarme. No hace falta más.

Calles desoladas. La gente aún duerme. Yo me desplazo cautelosamente. Miro a todas partes. Nada. Ni un alma. De vez en cuando aparece alguna figura caminando con premura. El tiempo es oro. Tal vez salieron tarde y los esperan. No estarán a tiempo. Por la boca del metro salen almas procedentes del gusano metálico. Toman diferentes rumbos al llegar a la superficie. Afuera otros esperan. En apariencia indiferentes a los que salen. ¿A quién esperan? ¿Porqué? Quién sabe. Yo sigo. Nada espero.

Vuelvo a casa. Pienso en las escenas que precedieron a las que acabo de ver, temprano en la mañana. La prostituta que sale a comer algo, entre faena y faena. Está viva. Tiene hambre. Su estampa es familiar para todos los personajes de la noche. A algunos les resulta muy familiar. La saludan. Alguno la besa. Quiere un perro caliente con cebolla. Lo engulle con fruición. Toma una soda. Paga. Saca de su bolso un aerosol y lo apunta a su boca. Aprieta dos veces y lo guarda. No más cebolla en el aliento. Al marcharse deja en el aire su perfume. Según ella, muy sensual. Según ellos pura esencia de patchouli. Sin embargo la quieren, porque al fin y al cabo también es parte de la noche.

La fauna de la noche es variopinta. Desde el portero alto y fornido del local de strip-tease hasta el señor cuyo negocio es proveer llamadas desde teléfonos celulares, pasando por celadores, barrenderos, amantes furtivos, vagos que deambulan sin objetivo aparente, policías encubiertos, choferes de ambulancias y paramédicos, delincuentes. Y siendo tan variado el menú, las aventuras que se suceden desafían la imaginación.

Sin embargo todo enmudece y desaparece cuando el cielo muestra sus primeras tonalidades naranjas. Si las paredes hablaran. Llego a casa. No pienso más en eso. Solo una vuelta por la ciudad con las primeras luces del alba.

* Imagen de Caracas de noche: http://www.7medios.com/

6 comments:

Lena said...

Yo viví mucha noche, Oswaldo.

Y era así...como la describes...se ve que nada ha cambiado.

Veo esa foto y una avalancha de recuerdos se me viene encima.

Tanta noche...

Me gustaba la decadencia.

Los bares de la solano...de striptease, bares gay, bares de maña muerte.

El callejón de la puñalada tenía un bar al que iba a diario...el Hudson.

Más abajo el Oh Gran Sol...

Y tanto.

Lo contaré algún día.

Esa que fui...a veces la extraño.

Un beso y gracias por el viaje.

Oswaldo Aiffil said...

Hola Lena! Esas crónicas, si que me gustaría leerlas algún día. Hay sitios legendarios en el área. Algunos subsisten. Otros ya no son lo que llegaron a ser. Pero la leyenda es eterna. Gracias por venir, como siempre, con tu buena vibra. Un beso enorme!

Miguel Pinto said...

Oswaldo este post me hizo vivir todo lo que describes, intensa y clara vivencia de la ciudad que no duerme y que a veces se deja disfrutar toda. Un abrazo amigo.

Oswaldo Aiffil said...

Hola Miguel! Me lo imagino! No puedo esperar para leer una crónica tuya sobre la noche caraqueña! Un gran abrazo mi gran amigo!

Benedetto said...

...Las primeras luces hablan de lo que viene; dìcen en susurros que las desdichas conviven con el frenesì; los suspiros; y las nostalgias, todo en mezcla.

Los primeros sobrevivientes hurgan entre las aceras; los segundos espectatores prefieren obviar su presencia.

Lo que ignoran ambos bandos, es que la ciudad que los cobija, el cielo que los mira, y el sol que tosta sus pieles los hermana por siempre, y desde siempre.

Caracas es asi : Variopinta y àcida. Letal e inolvidable. De los 50`s o de los 90`s.

La cifra siempre da tablas.




;-) Un salutone

Oswaldo Aiffil said...

Hola Beny! Las primeras luces de la noche y las primeras luces del día conforman la frontera de lo indecible. Nadie se imagina como cambia el panorama con las primeras sombras. Unos vienen y otros van (Tito Rodríguez dixit). La noche es la reina. Y todo se admite. Todo está marcado por el sudor de una streeper, por el vapor de un puesto de perros calientes, por el patchouli de la chica que sacia momentáneamente su hambre, por el humo del cigarrillo del portero fornido, por la mirada lacerante del hombre con boína que está parado en la esquina, ¿verdad Pedro Navaja? Definitivamente hay que sumergirse para saber de lo que está hecha la noche caraqueña. Gran abrazo Beny! Gracias por venir a dejar tu buena vibra!