Sunday, May 10, 2009

Lo que quería Alejandro...


Cuenta la leyenda que Alejandro Magno, gran guerrero y conquistador, estando en vísperas de su muerte, hizo llamar a sus generales, llamados diádocos, para comunicarles sus tres últimos deseos.

Una vez venidos todos a su lecho, y rodeado de ellos, procedió a enumerar sus requerimientos postreros:

1.- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.

2.- Que los tesoros que había conquistado durante toda su vida (plata, oro, piedras preciosas) fuesen esparcidos por el camino que llevaba hasta su propia tumba.

3.- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, tuvo a bien preguntarle a Alejandro cuáles eran las razones para semejantes deseos.

Acto seguido, Alejandro argumentó:

1.- Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para así mostrarles a todos, y a ellos mismos, que no tienen, ante la muerte, el poder de curar.

2.- Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecerán, y no se irán con ninguno de nosotros, simples mortales.

3.- Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que así como vinimos a este mundo con las manos vacías, de igual forma nos iremos, cuando se nos termine el más valioso tesoro que poseemos, que no es otro que el tiempo.

12 comments:

Edmenb said...

Simplemente excelente como lectura para un día domingo. Cuan cierto y profunda fue la reflexión de Alejandro en sus últimos momentos, ¿nos servirá a nosotros para entender el mensaje?, ¿cambiaremos de ser ciudadanos de este mundo para ser ciudadanos del Cielo?.

Felicitaciones, un abrazo
Tobajías

er chepo said...

Estimado Oswaldo, para este excelente post no tengo nada que comentar, ya todo esta dicho, solo queda de disfrutar el tiempo que nos queda aqui, ya que no sabemos cuando se nos termina.
Un abrazo

Oswaldo Aiffil said...

Hola Tobajías! Gracias por pasar y dejar tu huella. Esta es tu casa virtual y por aquí se aprecia mucho tu buena vibra. Alejandro estaba clarísimo en los momentos finales, y en otros también. Un abrazo!

Hola Chepo! Pues si, alejandro no dejó muñeco con cabeza. No queda más que decir que amén! Un abrazo amigo! Hace falta una tertulia con usted y La Negra!

Capochoblog said...

Será por eso que fue quien fue?

:D

Besos!!!

er chepo said...

Estimado Oswaldo, en el mes de Junio estare por unos 4 dias por Caracas, vere si por lo menos nos reunimos en uno de esos dias
Saludos

RosaMaría said...

Caray! Será cierto? Verdaderamente sabio. Un post inteligente para que lo leamos muchos. Un abrazo

delokos said...

Es fabuloso... me lo llevo a mi blog de cuentos, con tu permiso...

Un abrazo

Oswaldo Aiffil said...

Naaaaaaaaaaanyyyyyyy beeeeeeeeeeeellaaaaaaaa!!! Ciertamente, por algo llegó donde llegó ese señor. Muchos besos en forma de estrellas sobre el cielo de Miami!

Hola Chepo! Claro que si! Te espero! Avisa cuando andes por estos lares de Dios! Un abrazo!

Hola Rosa María! ¿Quien sabe? Así lo cuentan. Puede que si. Interesante lectura, deja mucho que pensar. Un beso!

Hola Delokos! Claro que si, con todo gusto! Un gran abrazo amigo!

La Hija de Zeus said...

Que interesante!!.. ciertamente el tiempo es finito, no se recupera, no puedo ahorrarlo para usarlo después.. así que hay que emplearlo en aquello que nos haga felices.. y no parece sensato dedicarlo a acumular riquezas solo por el hecho de poseer.. pero si para vivir mejor y ayudar a quienes nos rodean..

Oswaldo Aiffil said...

Hola Zeucita! Sabias palabras las tuyas belleza! El tiempo, como en la poesía de Takuan Soho:
"No viene dos veces este día.
Ni pulgada ni paso ni gema
vienen tampoco otra vez.
Cada minuto es una joya inestimable"
Muchos besos Zeucita linda!

beatriz said...

oigaaaaaaaaaaa...
y sera que cumplieron sus deseos...?

Oswaldo Aiffil said...

Seguro que si Bea! El que tenga ojos, pues que vea!!
Un beso grande!