Friday, April 22, 2011

Reencuentro

(Cuando nos graduamos, en 1986)

Nos conocimos apenas comenzando en la Universidad. El trabajaba y estudiaba al mismo tiempo, y por eso yo le prestaba mis cuadernos para que copiara los apuntes de las clases. Por allí se empezó a colar el hilillo de una sólida amistad.

Fueron cinco años de vivencias, de mucho estudio, de compartir en mi casa o en la suya. Su familia era la mía y viceversa. Cuando íbamos a mi casa a almorzar, mi madre hacía la comida para los dos, y lo mismo pasaba si íbamos a su casa.

Fueron esos unos años inolvidables, llenos de armonía, sacrificio, estudios y también fue esa la época de los viajes en carpa a las playas de Venezuela, desde Adícora, en Falcón, hasta Boca de Uchire, en Anzoátegui. También los de las celebraciones con gaitas en Navidad. No hubo sitio que se nos escapara, con Maracaibo 15, Gran Coquivacoa, Melody Gaita y tantos otros conjuntos musicales. La rumba y la playa era el complemento perfecto a los días de dedicación estudiantil, los de la Geometría Descriptiva, los Análisis Matemáticos, Concreto Armado (Hormigón), Acero Estructural, Puentes y otras materias por el estilo, que nos fueron esculpiendo el perfil profesional a medida que avanzábamos.

Cuando nos graduamos el contacto empezó a reducirse en la misma forma en que nuestros destinos profesionales se fueron diversificando. El se dedicó a la construcción de obras y yo, que comencé por ese sector de la ingeniería, pasé luego al de la consultoría y proyectos.

Por diversas razones, personales y profesionales, nos fuimos alejando, cada uno inmerso en su trabajo, y en las vidas que decidimos compartir con nuestras esposas. Vinieron los hijos, en mi caso dos, y en el de él tres, que aún hoy no se conocen.

 
(25 años despues del grado, en pleno reencuentro)

La separación terminó hace pocos días cuando nos descubrimos de nuevo a través de una red social de internet. Hicimos el contacto y prometimos un nuevo encuentro, que acaba de llevarse a cabo. En él nos dimos cuenta que la amistad, cuando es sincera, no importa los años que pasen, ni la distancia, ni las vicisitudes que ocurran, ella permanece allí, incólume ante el paso de los años, con su misma solidez inicial.

Hicimos un voto porque no vuelva a ocurrir un alejamiento tan grande. Vivimos en diferentes ciudades que debemos conectar más frecuentemente. Tenemos pendiente presentarnos a nuestros hijos, que ya conocen nuestra historia común. Dios nos ha permitido un reencuentro y no lo vamos a desperdiciar. Los verdaderos amigos lo son para siempre. No albergo dudas al respecto.

9 comments:

Nerim said...

Que reencuentro más dulce y entrañable. Lo que tu dices Oswaldo, la amistad cuando es verdadera, no importan los años que pasen sin verse, siempre está ahí, esperando a abrazar de nuevo al amigo/a con un fuerte y calido abrazo.

Un beso

PD. Me gusta el nuevo look de tu blog

Benedetto said...

Guaglione,


Emocionante como lo describes; con esa sinceridad que te brota siempre por los poros.

Los amigos son entrañables. Los seleccionamos nosotros mismos; la vida nos los coloca en el camino ...

No me cabe la menor duda; que la fortuna de tu amigo es compartida : Pues asi como tu bien lo aprecias, de seguro èl te retribuye con el mismo cariño.

Un abbraccio.

Oswaldo Aiffil said...

Hola mi querida Mirentxu! La vida sienpre te tiene un regalito escondido por allí, para dartelo en el momento indicado. Soy feliz de que sea así. Gracias por la buena vibra que dejas cada vez que pasas. Un besazo maja!

Guaglione! Grazie! Lo dices bien, es compartida la felicidad del encuentro. Un regalo de la vida. Me gustan tus palabras, agradecido. Un abbraccio!

khayo said...

el reencontrarse con los amigos es una bendicion y mas cuando son amigos que marcaron tu vida y el tiempo conjunto con la distancia los separaron.

te comento que hace meses atras me vi 15 años despues con mis compañeros de clase de primaria en un pueblo llamado san mateo aca en aragua, como todo mucha alegria cuentos el momento de la foto fue genial mas la llegada al pueblo ver el cole, verlos a ellos y hacer el mismo recorrido 15 años despues pensando cuando llevaba la camisa blanca con mi insinia me saco lagrimas y tuve que tomar pausas por que los recuerdos estaban a flor de piel.

yo soy de los que guardo en mi corazon un bonito baul de recuerdos y experiencia y me gusta nutrirme de la gente del cariño y la atencion siempre agradecido de la gente bonita con la que aun mantengo contacto asi como a toda la comunidad bloguera con la cual he cosechado amigos que han traspasado esa barrera virtual y ahora somos amigos 2.0 jajajaja al maximo.

bueno pasandole a saludar! y a comunicar que que mi blog mi pequeño rincon esta abriendo sus puertas para todos y todas.... en campaña motivando a la gente a volver que la muza vuelva para que los blog no mueran! y menos pasen de moda.

Oswaldo Aiffil said...

Hola Khayo! Tanto tiempo sin saludarnos. Pero ya ves que seguimos aquí, contra viento y marea. Muchas gracias por la buena vibra y ya sabes que esta es tu casa. Un abrazo!

Pansy said...

Hola!
Nada mas ayer ubique a uno de mis compañeros de escuela, no fuimos grandes amigos, pero, eramos vecinos y me dio mucho gusto encontrarlo por facebook...
Es bonito eso, encontrar a la gente con quienes compartimos tantos momentos en nuestra vida!
Pase a saludarte y a dejarte mi cariño y admiración como siempre!

Oswaldo Aiffil said...

Hola Pansy! La amistad, cuando es verdadera, permanece en el tiempo. Es sorprendente. Y que bueno que encontraste a tu amigo. Hay una red social que se llama LinkedIn, donde he encontrado a varios amigos de hace mucho tiempo. Es muy bonito. Gracias querida Pansy, un besazo!

beatriz said...

eeeeeeeeeeeeh... saluti al ragazzo paolo, fratello.
bea

Oswaldo Aiffil said...

Hola Bea! No es Paolo, es Iván. Un beso grande hermanita!