Thursday, December 09, 2010

Llueve mucho


“Lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia.

No me pidas que te quiera,

que no te puedo querer…”

Muchos días lloviendo sin parar y mucha gente sufriendo los estragos. Los suelos se han saturado y comienzan a ceder, y con ellos los sueños, la esperanza, la alegría de la cercana Navidad.


“Lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia

si esta vez me toca a mí

yo lo quisiera saber.”

–¿Dónde está Judith? Tiene días que no viene a trabajar...

–Me dijeron que su vivienda estaba en “zona de alto riesgo” así que no se atreve a venir porque la casita se podría caer en cualquier momento. Allí viven 11 personas. Alguien llamó a Judith y ella le contó que tienen dos días sin comer.

“Y así dura bastante tiempo,

cae sobre mi ciudad.

Nadie la puede frenar,

ella sola parará.

Unos la bendecirán,

a otros les dará igual.

Pero algunos les hará daño,

mucho daño les hará.”

Vamos a un centro de acopio, en el cuartel de bomberos. Los muchachos lucen agotados después de diez días de emergencia, pero allí están, recibiendo reportes por una radio. Yo me acerco a indagar dónde dejar el donativo que llevamos e inevitablemente escucho los reportes de la radio. “Llamada desde Caricuao. Deslizamiento de tierra. Dos viviendas destruidas. Tapiados.” (…) “Recibido reporte desde La Vega, deslizamiento de tierra. Una vivienda destruida. Tapiados.”

El bombero toma nota de las novedades que llegan por la radio, mientras que otro colega, de ojos cansados se nos acerca y pregunta:

–¿En qué los puedo ayudar?

–Bueno, venimos a dejar esta donación.

La recibe y agradece en nombre de tanta gente con necesidad (entre las cuales se encuentra él mismo, aunque no me lo diga).

La voz proveniente de la radio sigue repitiéndose en mi mente, una y otra vez, seca como piedra en el desierto: "...tapiados".

Nos despedimos y salimos. La lluvia incesante nos recibe afuera. Miro al cielo buscando un pedacito de azul, pero no hay huellas.

“Y termina de repente

y de la tierra se desprende

El olor que queda luego,

el olor que queda luego

Mira el niño hacia el cielo

sin su techo habrá quedado..

y no le queda más remedio..

ya está como acostumbrado.”

Al llegar a la oficina reviso las noticias en internet. Más deslizamientos, desbordamiento de ríos, gente desplazada, en refugios improvisados donde los niños juegan felices, ajenos a la tragedia que se cierne sobre ellos. Niños, al fin y al cabo. Cerca, hombres y mujeres en fila para recibir la comida. Miradas tristes, lágrimas, pesadumbre. El silencio, denso y pesado, es apenas turbado por las risas de los niños que juegan cerca. Que pare ya de llover, parecen pensar todos en la fila.

“Lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia, lluvia,

lluvia, lluvia

No me pidas que te quiera..

que no te puedo querer.”

Comienza un nuevo día y despierto con el ruido de las gotas sobre el pavimento. Me asomo a la ventana y el paisaje es todo gris. Así y todo, debo ir a trabajar. Antes veo el reporte en las noticias. Más inundaciones, casas con el agua a media altura. Gente que camina por las calles anegadas, en busca de ayuda, de alimento. Me pregunto cuántos días tienen esos pies sumergidos. Apago la TV y salgo. El tráfico me espera, listo para duplicar el tiempo de mi llegada a la oficina. Yo estoy bien, tratando de llevar mi vida normal. Aunque sé que alrededor no es igual. Muchos no han ido a trabajar en días. Ni piensan en ello. Solo en la supervivencia. En la familia que está lejos y en cómo le habrá ido con esta lluvia tan grande. No hay comunicación con el exterior por lo que su realidad se circunscribe a su entorno cercano. Se encuentra con un vecino con el cual, en tiempo reciente, no se hablaba. Se abrazan. Preguntan por las familias. Se pasan información sobre donde conseguir alimentos. Se despiden, con el agua a la cintura. Y cada uno sigue, en direcciones opuestas, dando pasos torpes en el agua, lentos los pasos, lenta la mirada, pero con el mismo pensamiento. "¡Dios mio, que pare esta lluvia!". Las gotas mojan sus cabellos. Y no paran.

*La canción del post es "Lluvia", de Franco De Vita. La imagen es de http://www.losporque.com/

7 comments:

Mariale divagando said...

Todo esto es muy triste, Oswaldo!

La semana pasada (antes de quedar prácticamente inútil, por mi separación de la Infausta y la Desgraciada infeliz) estuve recolectando ropa, comida y medicinas, con algunos conocidos.

Lamentablemente, aquí la gente colabora poco, porque como Maturín no está entre los afectados por las lluvias, no sienten que les toca.

Yo, aunque me siento afortunada porque hemos salido airosos de ésta (y mira que ha llovido MUCHO aquí también), siento algo de impotencia, porque veo que lo que hacemos es muy poco, que deberíamos poder hacer más...

Gloria Molina said...

Oswaldo,

Es poco lo que puedo decir ante tan bellas y sensibles palabras que has dejado para el mundo.
Tengo información común a muchos, compañeros de trabajo que no se reportan, familia, amigos, sin casa, sin hijos, sin padres, futuro claro, que no comprendo por qué existen personas que piensan asi: para qué llevar ropa, cobijas, etc., si esta gente lo que necesita es dinero. Como si a la vuelta de la esquina está la tienda abierta o tienen algún lugar seco para meter los billetes y las monedas. Que frialdad, asi no somos los venezolanos, qué nos estará pasando?.

Tambien tengo una vecina infartada, llegó a Sotillo a la casa materna y encontro 6 personas sentadas, en la sala de recibo, tomándose la botellita guardada con celo por la viejita, para la ocasión especial, la que ellas siempre tienen... que momento tan especial éste... no van a refugiarse, van a crear mas miseria o continuar la miseria.

Unos primos invirtieron sus ahorros y prestaciones de años, en una posada y en segundos, quedaron sin nada, no tienen para el abogado, no saben que hacer.

Es un verdadero contraste, los que quedaron inundados, los que quedaron secos y expropiados, los insensibles y los que hacen full promesas.

Sabes, todo me duele, pero pienso en los ancianos, en la mujer venezolana que lucha contra todo, peor que un salmón para llegar a su objetivo y dar vida y en los niños, que duro todo!!!!!!!!!!!

Y sigue la lluvia,

Han pasado muchos dias y siento que a la carta que vino con la lluvia, a muchos se le borraron las letras.

Antonieta H. said...

Es triste negrito, yo también espero de corazón que deje de llover, aquí por lo menos tiene casi 8 días sin llover, pero nos asustamos bastante con las lluvias, pasa un río por la puerta de la casa y verlo tan crecido asusta a cualquiera, estábamos preparados para ver como salíamos corriendo en caso de una emergencia ¿sabes que es lo que mas me molesta de los Venezolanos? lo rápido que hacen borrón y cuenta nueva, cada vez que salgo veo gente como loca comprando materiales para hallacas, televisores de 32 pulgadas como que costaran 3 lochas, o sea yo no puedo, pero tu no me pares mucho que yo soy rarita jajaja.

Besitos negrito espero estes bien

La Hija de Zeus said...

Que tristeza... lo más increible es lo mal preparamos que estamos para afrontar las emergencias.. ni que fuera la primera vez.

y con esto aumenta la miseria que ya existia y se multiplica la necesidad de viviendas.. y se me parte el alma y se me revuelve el estomago a oir promesas populistas y ver como se aprovechan las oportunidades para incentivar la lucha de clases..

Y que pretendan quitarle a algunos lo que les costo años de trabajo es inaceptable..

un besote

Silvia said...

Hola Oswaldo!!

No sabes como agradezco el sol de estos días en mi ventana,pido que sea igual en todas las ventanas del país.

Se que eso no mitiga para nada todos los estragos que han causado las lluvias en estos días,pero para mi si no llueve un día es ganancia...aún cuando se este lejos para muchas peronas y lugares recuperar su rutina normal.

Como es Navidad me permito la licencia de creer que está vez si vamos a aprender de lo que nos paso...y por lo menos en la parte que nos corresponde vamos a tomar las medidas necesarias...

Un abrazo fuerte, TQM

Silvia.

Pansy said...

Triste, muy triste ... La señora Luz tampoco ha venido a trabajar, su casa tambien esta en alto riesgo... Siguen las lecciones para nosotros, pero no aprendemos, eso, considero yo, es lo mas triste de todo:
Saludos,

Oswaldo Aiffil said...

Hola mi flaca bella! Si que es triste, y es un problema que no termina ahora, que las lluvias han amainado un poco. Las viviendas destruidas lo seguirán estando, las vías necesitan mucho dinero y acción para ser reparadas, los enseres perdidos seguirán perdidos y mucha gente pasando necesidad. Ojalá no les toque el mismo destino de Haití, que hoy día ya nadie se acuerda y alá la gente sigue pasando necesidad. Un besazo mi flaca linda!

Hola Gloria Cecilia! Mucho gusto de recibirte por estos lares de Dios. Si, como le escribí antes a Mariale, la necesidad continúa mucho más allá de las lluvias, y debemos seguir colaborando en lo que podamos, no hacernos de la vista gorda y decir "no es mi problema" porque a la final todos estamos en estado de necesidad. Un beso amiga querida, y bienvenida siempre por aquí, ésta es tu casa también. Besos!

Hola mi Anto! No, no es así, no eres rarita, es que la gente se olvida pronto. Se sacude, como decimos aqui en Venezuela. La realidad estará siempre allí para quien quiera verla. Un beso grande mi bella!

Hola Zeucita bella! Si, con todo este desastre hay cosas que se nos avecinan, y peor si nos hacemos los locos y no colaboramos como es debido. Cuando la flauta llama a ayudar tenemos que estar allí, y no salir, como cuenta Antonieta, a comprar el TV de 58 pulgadas, porque hay niños sin medicamento, mujeres sin alimento en los refugios. La ayuda de todos cuenta mucho para esas personas.
Un besazo mi Zeucita linda!

Hola mi querida Silvia! Si, ha salido el sol momentáneamente. Pero seguirá lloviendo. Es el fenómeno de "La Niña" me cuenta mi hermana. Debemos estar alertas porque las lluvias previas han causado mucho daño en las cosechas, lo que trae como consecuencia escasez de alimentos y otros rubros.
Ojalá no dejemos de pensar en el otro que no tiene, y todo lo perdió en una sola lluvia atroz. Es terrible, pero mitigable si colaboramos todos. Un beso mi niña bella!

Hola Pansy! Hay mucha gente que no ha podido incorporarse porque su infraestructura ha caído, y no tiene cómo reponerse. Poco a poco irán volviendo, como la señora Judith, pero requieren de nuestro apoyo, porque todos somos uno en la tragedia. Venezuela lo ha demostrado antes, y ahora con más razón con nuestros hermanos en desgracia. Un besazo Pansy, gracias por permanecer siempre!