"Dicen que las personas abren su corazón cuando están frente al mar". N.P. Banana Yoshimoto
Thursday, December 28, 2006
10 principios del comportamiento Zen
Estoy hojeando el libro "Zen en 10 sencillas lecciones" de Anthony Man-Tu Lee y David Weiss. Bastante interesante tratado sobre lo que comenzó como una religión en la China del siglo VI y es considerado hoy en día un modo de vida.
De alli extraigo los diez principios del comportamiento zen, a continuación:
1.-Equilíbrio y armonía en todo.
2.-Todo nace, vive y muere.
3.-Eres imperfecto y estás aprendiendo.
4.-Enseña con el ejemplo.
5.-Conoce tu lugar.
6.-Deja que aflore tu bondad.
7.-Persevera.
8.-Acepta tus limitaciones.
9.-Sencillez.
10.-Ten la mente abierta y la mirada atenta.
Interesante, ¿no?
* Obra del post: "Ichi en so" del renombrado calígrafo japonés Shingai Tanaka
Monday, December 25, 2006
Proyectos para el 2007...
Friday, December 22, 2006
Pensamientos
En lo que a mi blog respecta, estoy encantado. El me ha permitido hacer públicos algunos de mis pensamientos y reflexiones. Conversar sobre diversos temas e inquietudes, propias o ajenas, divagar sobre personajes, hechos y tantas otras cosas que deambulan por mi mente. Darle cosas para pensar a otros bloggers que se acercan por aquí.
Muchos ya saben que he estado algo triste esta Navidad. No me he sentado a llorar sobre mi estado mental. Por el contrario, he realizado mi propia terapia para ir saliendo a flote y creo que en cierto modo lo he logrado. Todo a su debido tiempo.
Yo creo mucho en el destino. Hay gente que no cree pero, no me pregunten porqué, yo creo que la posición de los astros el día en que uno nace determina muchas de las cosas que habrán de suceder en el transcurso de nuestra existencia. Y si bien, hay cosas que podemos cambiar, hay otras para las cuales estamos signados y que no podemos revertir.
El juglar Rubén Blades escribió alguna vez que “si naciste pa´ martillo del cielo te caen los clavos”.
Hay un cuento muy bonito que leí en un libro titulado “Astrología del Destino”, cuya autora es Liz Green. ¿Qué les parece si lo comparto? Allí les va:
“Érase una vez un joven que vivía en Isfahan y que se dedicaba a servir a un rico mercader. Una mañana, muy temprano, el joven cabalgó hasta el mercado, y en su galope tintineaban en el cofre las monedas con las que debía comprar carne, frutas y vino, pero al llegar a la Plaza del Mercado vio a la Muerte haciéndole una señal como si quisiera hablarle.
Aterrorizado dio la vuelta a su caballo y salió huyendo, tomando el camino hacia Samara.
Al anochecer, exhausto y sucio, llegó a una posada y con el dinero del mercader pagó una habitación y se desplomó sobre la cama fatigado y al mismo tiempo aliviado porque creía haber engañado a la Muerte.
A media noche golpearon a la puerta de la habitación y allí estaba la Muerte, sonriendo afablemente.
-¿Cómo es que estas aquí?, preguntó el joven, pálido y tembloroso: esta mañana te he visto en la Plaza del Mercado de Isfahan.
Y la muerte replicó: -Porque he ido a buscarte, como está escrito. Al verte esta mañana en la Plaza del Mercado de Isfahan he intentado decirte que tenía una cita contigo esta noche en Samara pero no has querido hablarme y te has marchado corriendo…"
Wednesday, December 13, 2006
La felicidad ¿es un deber?
Rominita, de Santiago de Chile, me pregunta sobre que cosas me hacen feliz y, por momentos me saca de mi ejercicio mental de cara al futuro.
Wednesday, December 06, 2006
Déjà vu
"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no era comunista así que no hablé. Después vinieron por los socialistas y los gremialistas, pero no era lo uno ni lo otro así que no hablé. Después vinieron a por los judíos, pero yo no era judío así que no hablé. Y cuando vinieron a por mí ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí"
(Obtenido de wikiquote/wikipedia)
Monday, December 04, 2006
Malagueña Margariteña
Ave que cruzas el espacio libre (bis)
No puedo luchar más, estoy cansado (bis)
Si el mismo Dios me pide que la olvide, (bis)
Quiero morir cuando decline el día (bis)
Madre si usted la bendición me niega (bis)
No canto por motivos de alegría (bis)
Acuérdate mi bien que hemos venido (bis)
Dame las cartas que con amor te di (bis)
Si el mar que por el mundo se derrama, (bis)
Dulce tu boca como la dulce brisa
Tú me miraste y me convertí en suspiro
Llevan las olas del mar mi pensamiento
Me despertó tu luz en la alborada
*La obra del post es del gran Pablo Picasso y se llama "A woman in tears", expuesta en el Museo Picasso de París, Francia.
Sunday, November 26, 2006
Manos que oran...
Cuesta un poco escribir serenamente en estos días. La confrontación política se ha intensificado en mi país. Hay dos bandos claramente identificados, chavismo y oposición, enfrentados sin, prácticamente, ninguna posibilidad de diálogo. Se ha alimentado el odio de clases a niveles explosivos y esto me causa bastante angustia.
Hasta ayer fuimos un pueblo hermano con cualidades pocas veces vista en los conglomerados humanos actuales, como son la igualdad, la hermandad, la amistad. Claro testimonio de esto ocurrió en 1999 cuando grandes aludes de tierra, piedras y agua arrasaron la costa del litoral central llevándose consigo a cientos de miles de pobladores. En esos días podías ver a gente de todas las clases sociales juntas, como una sola, en las operaciones de ayuda a los damnificados de la tragedia. Allí pude constatar con mis propios ojos que niñas de colegios de clase alta entregaban alimentos a madres provenientes de los lugares de la tragedia, limpiando los lugares de refugio con un amor pocas veces visto.
¿Dónde ha quedado todo eso en estos días?
El proceso electoral se llevará a cabo el próximo domingo 3 de diciembre y lo ideal es que la pugna terminase en las urnas, de las cuales saliera la resolución del conflicto, pero muchas cosas me dicen que no será así. El clima político se caldea cada vez más y más sin signos de bajar al menos el tono beligerante en los discursos políticos de los últimos días.
Ojalá esté equivocado y sea sólo una angustia personal. Mis manos se levantan en oración.
Las manos de la fotografía del post fueron dibujadas por el famoso pintor alemán Albretch Durer, o Alberto Durero, en homenaje a las de su hermano, quién se sacrificó para que él fuese lo que llegó a ser. La historia, contada por Og Mandino en su libro "Una mejor manera de vivir", a continuación…
“En el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nüremberg, vivía una familia con varios hijos. Para poner en aquella mesa pan para todos, el padre trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de carbón y en cualquier otra cosa que se presentara.
Dos de sus hijos tenían un sueño: Querían dedicarse a la pintura, pero sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a la Academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas, los dos hermanos llegaron a un acuerdo. Lanzarían una moneda y el perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios del hermano que ganara. Al terminar los estudios, el ganador pagaría entonces los estudios del que se quedaba en casa, con el dinero procedente de la venta de sus obras. Así, los dos hermanos podrían ser artistas.
Lanzaron la moneda un domingo al salir de la iglesia. Uno de ellos, llamado Albretch Dürer, ganó y se fue a estudiar a Nüremberg.
Entonces el otro hermano, comenzó el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció durante cuatro años, pagando los estudios de su hermano, que desde el primer momento causó sensación en la Academia. Los grabados de Albretch, sus tallados y sus óleos, llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de sus trabajos.
Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia se reunió para celebrar una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa y propuso un brindis por su hermano querido que tanto se había sacrificado por él para hacer sus estudios realidad. Y dijo: Ahora hermano mío, es tu turno. Ahora ya puedes ir a Nüremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de todos tus gastos. Todos los ojos se volvieron hacia el rincón de la mesa que ocupaba el hermano. Pero éste, con el rostro empapado por las lágrimas, se puso de pie y dijo suavemente: No, hermano, no puedo ir a Nüremberg. Es muy tarde para mí. Estos cuatro años de trabajo han destruido mis manos. Cada hueso de mis dedos se ha roto al menos una vez, y la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me ha costado trabajo levantar la copa durante tu brindis. No podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino, y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano, para mí ya es tarde. Pero soy feliz de que mis manos deformes hayan servido para que las tuyas hayan cumplido su sueño.
Más de 450 años han pasado desde ese día. Hoy, los grabados, los óleos, las acuarelas, las tallas y demás obras de Albretch Dürer, pueden ser vistos en los museos alrededor del mundo.
Una de las obras más conocida es la que dibujó para rendir homenaje al sacrificio de su hermano: sus manos maltratadas, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra, simplemente, "Manos". Pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y le puso por nombre "Manos que oran".
La próxima vez que vea una copia de esa creación, mírela bien. Permita que sirva de recordatorio, si es que lo necesita, de que nadie, nunca, ¡triunfa solo!"
Que Dios nos ilumine en estas horas por venir…
Wednesday, November 22, 2006
El atolladero
Wednesday, November 15, 2006
Travesía energética
Quisiera saber qué me dicen sus ojos. Qué cosas quiere indicarme con su mirada inquisitiva. Pero nada, no me dice nada, permanece en completo silencio, sólo me mira.
El trayecto de mi casa al trabajo es de apenas 12 kilómetros, mas, debido a lo intenso del tráfico, a las largas hileras de vehículos que fluyen y se detienen a cada instante, el trayecto lo hago en no menos de una hora, todos los días.
Nada que hacer, debo aprovechar esos momentos, el tiempo es oro y la vida es corta. Escucho la mejor música que llega a mis manos, una y otra vez mientras observo el paisaje urbano, árido a veces, amigable en otras tantas, el majestuoso cerro Ávila con sus diversas tonalidades de verdes, y la dulce espera hasta encontrarme con ella.
Cuando me aproximo ya se que me está esperando. Se entretiene leyendo el diario mientras yo hago acto de presencia. Apenas me percibe, lo baja, casi hasta sus espectaculares piernas, y comienza a mirarme en directo, sin hacer uso de sus anteojos a la moda.
Allí, a un lado de la calzada, sentadita, de piernas cruzadas, levemente vestida de negro, ojos negros, mirada fulminante…
No tengo argumentos para defenderme. Mi corazón palpita fuerte mientras se acorta la distancia entre los dos, y a la vez observo a los otros conductores para verificar que no es a ellos a quienes ilumina y envuelve con su mirada radiante, pero al regresar mi vista hacia el sitio desde el cual procede la luz que me encandila, que me enciende y me hace vibrar, allí está de nuevo ella, ratificándome que soy yo el elegido…y que no tengo salida.
Y termino dejándome tentar por sus ojos azabache… y sus piernas espectaculares... Nada que hacer. Me siento como el insecto que cae inevitablemente en la telaraña. Estoy atrapado, o mejor dicho, queriendo estar atrapado, irresistiblemente, inmóvil ante el volante.
La música dentro de mi carro pasa a un segundo plano. No la alcanzo a escuchar. Estoy absorto. Soy todo ojo, escudriñando los de ella. Y ella los míos. Mi única opción es entregarme. Cedo ante la energía emanada por sus negros ojos. Me dejo llevar. Mi imaginación vuela haciendo vanos mis intentos por descubrir lo que transmiten sus ojitos azabache.
Cuando finalmente el tráfico avanza vuelvo en mí. Debo continuar la marcha. En la oficina me esperan. Me despido con la mirada. Ella me devuelve la suya, tan enigmática como el primer día. Escucho un muy dulce “hasta mañana” en el ambiente. Sonrío.
Mañana será otro día, que me llevará inexorablemente hasta una nueva “travesía energética”, tal como reza el titular del diario que siempre, y a manera de excusa ante los otros conductores, tiene sobre sus piernas, sin alcanzar a cubrirlas de un todo.
¿Qué tiene esa mirada de particular que la hace interesante y, por sobre todas las cosas, tan cautivante?
Sunday, November 12, 2006
Oración...
Antes de hacerlo pregunté:
YO: “¿De dónde sacaste esta oración?”.
ELLA: “No lo se, creo que alguien me lo envió por e-mail”.
YO: “Pues lo voy a transcribir y luego lo voy a publicar en mi blog”.
ELLA: “Está bien, no hay ningún problema, aunque no poseo derechos de autor sobre esa oración”.
Entonces pensé: “Igualmente lo voy a compartir”. Aquí se los dejo…
Señor…
…como Tú sabes mejor que yo que un día seré vieja:
No permitas que me haga charlatana y sobre todo que no adquiera el hábito de creer que tengo que decir algo sobre cualquier tema, en cada ocasión.
Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.
Que sea pensativa pero no taciturna; solícita pero no mandona.
Con el vasto acopio de la sabiduría que poseo, parece una lástima no usarla toda, pero tu sabes, Señor, que quiero que me queden algunos amigos al final…
Mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles del pasado…
Dame las alas para ir derecho al grano.
Sella mis labios para que no hable de mis achaques y dolores…
Ellos van en aumento con el pasar de los años, como también mi gusto por recitarlos…
Pido la gracia de poder escuchar con paciencia el relato de los males ajenos.
Enséñame la gloriosa lección de que, a veces, es posible que esté equivocada…
Mantén en mí una razonable dulzura.
No quiero ser santa…es difícil convivir con alguna de ellas; pero una vieja amargada es una de las obras maestras del diablo.
Ayúdame a extraer de la vida toda la diversión posible.
Nos rodean tantas cosas divertidas, que no quiero perderme ninguna.
Amén
Tuesday, November 07, 2006
La respuesta del muerto
Cuando Mamiya, el más tarde famoso predicador, fue a ver a un maestro en busca de consejo, éste le pidió que le mostrara el sonido de una sola mano.
Mamiya se concentró profundamente.
“No trabajas con el suficiente interés” le reprendió el maestro. “Estás demasiado apegado a la comida, a la salud, a las cosas y a ese sonido. Sería mejor que estuvieses muerto. Eso solucionaría el problema”.
Cuando Mamiya fue por segunda vez a entrevistarse con el maestro, éste le volvió a preguntar por el sonido de una sola mano. Mamiya se echó entonces súbitamente al suelo, como si hubiera muerto.
“Representas muy bien el papel de cadáver” observó el maestro. “Pero, ¿qué me dices de ese sonido?”
“No lo he solucionado todavía” contestó Mamiya, abriendo los ojos.
“Los muertos no hablan”, dijo el maestro. “Lárgate de aquí”
Relato tomado del libro “Carne de Zen, Huesos de Zen"
Thursday, November 02, 2006
Una anécdota de Tania Sarabia
La historia que les quiero mostrar la leí hace varios años en la revista Exceso, y cuenta una anécdota curiosísima que le sucedió a Tania en el teatro Alberto de Paz y Mateos de Caracas:
Con razón José Ignacio Cabrujas le dijo a Tania Sarabia, con una voz impostada, casi declamatoria: "Mi amor, en toda la historia del teatro, desde los griegos para acá, nunca había ocurrido algo asi".
El episodio sucedió durante el segundo acto de la obra “El día que me quieras”, allá por el año 1979.
-Entonces vengo yo a describir aquella situación que era divertidísima –recuerda Tania:
-En medio de ese aluvión de frases un perro se había subido al escenario, no se de donde habrá salido, y me estaba montando, cogiéndo…se movía cogiéndome.
Alguien del público corrió a decirle a Cabrujas: "¡A Tania se la está cogiendo un perro!".
"¡A ninguna actriz se la ha cogido un perro en escena!”.
Sunday, October 29, 2006
La moneda de cobre
Este es un cuento proveniente de la India, que no ha perdido valor en nuestros días. Espero que lo entiendan y le den valor a su significado porque pasa en las películas, pasa en la vida, y, ¡si!, pasa también en TNT...
Era una ciudad pequeña de la India. En su templo principal había una caja para depositar los donativos. Los benefactores del templo se hacían cargo de esta caja, a la par que había otra para los devotos comunes. Tenían por costumbre echar una moneda de oro a la semana.
Kamal era el nombre de uno de los benefactores. Se dijo: "Todas las semanas los benefactores echamos a la caja un buen numero de monedas de oro. Por una vez que yo eche una de cobre, poco se va a notar en la suma total y, además, ¿quién va a saber que soy yo?".
Asi que Kamal, sin darle más vueltas al tema, cogió una moneda de cobre y la echó en la caja de donativos.
Llegó el domingo. Como era habitual, los benefactores se reunieron para hacer el culto y luego procedieron a abrir la caja de los donativos. ¡sorpresa y bochorno! Todas las monedas eran de cobre, porque todos los benefactores habían tenido el ávido pensamiento de Kamal.
El maestro dice: "Como el óxido se adhiere al metal y el musgo a la piedra, la avidez se adhiere a la mente humana. Pero si te aferras a la moneda de oro, estás haciendo el peor de los negocios: estás dejando de contemplar y conocer tu naturaleza original".
Cuento proveniente de la India, recopilado por Ramiro Calle en su libro "Antología de Cuentos de la India y Tibet"
Thursday, October 26, 2006
El cuento del albañil...
Lo contó el doctor Gustavo Vollmer en el acto de graduación de la especialización en finanzas y mercadeo del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en el año 2000.
Es la historia de un viejo albañil que estaba listo para retirarse. Habló con su jefe-contratista y le explicó sobre sus planes personales. En realidad no era muy adinerado pero se podía defender sin sus ingresos y realmente quería tomar la vida con calma.
El jefe-contratista le pidió, como un favor personal, que se quedara para hacer una última casa. El albañil aceptó, pero realmente su voluntad y su corazón no estaban presentes en la tarea encomendada. El resultado fue un trabajo hecho sin interés, con materiales de segunda y, en fin, para salir del paso. No era esa la manera de terminar una carrera de buen trabajo.
Cuando el albañil terminó la casa, el jefe-contratista vino a inspeccionarla y al entrar le entregó las llaves de la misma diciéndole: “ésta es tu casa, mi regalo en agradecimiento por tu buen trabajo de tantos años”.
El albañil quedó perplejo y pensó “si yo hubiese sabido esto, hubiera hecho la casa muy diferente”.
Asi sucede con nosotros. Estamos construyendo nuestras vidas todos los días y muchas veces poniendo algo menos de lo debido en esa construcción. Al final vamos a vivir en la casa que hemos ido construyendo cada uno de nosotros, no en la que otro ha construído, y en este proceso no podemos retroceder, lo hecho, hecho está.
Las actitudes y las escogencias que hacemos hoy van construyendo la casa en la que viviremos mañana.
“Amigas y amigos graduandos, en este momento importante en sus vidas revisen los planos de la casa, los materiales a usar y pongan mucho cariño y talento al proceso de su construcción”.
Sunday, October 22, 2006
Supertramp...o la tarea de Khabi
Mi amiga Khabi, me encomendó la difícil tarea de retratarme a través de las canciones de un grupo musical.
Complicada tarea que al principio pensé asumir utilizando al juglar Rubén Blades pero Rita, amiga de Khabi, lo utilizó. Ahora, so pena de no pecar de “copycat” o copión, he decidido saltar a un grupo con el cual pasé muy buenos momentos en mi adolescencia.
1) ¿Eres hombre o mujer?
Lover boy (even in the quietest moments, 1977) Muchacho amoroso
2) ¡Descríbete!
Dreamer (crime of the century, 1974) Soñador
3) ¿Qué sienten las personas cerca de ti?
Some things never change (some things never change, 1997) Algunas cosas nunca cambian
4) ¿Cómo te sientes?
Just a normal day (Crisis, what crisis? 1975) Solo un dia normal
5) ¿Cómo describirías tu anterior relación sentimental?
Surely (Supertramp, 1970), especialmente donde dice “only if I lied I could love you, nothing of our lives could be shared”. Seguramente, donde dice "solo si mintiera pudiera amarte, nada en nuestras vidas puede ser compartido"
6) ¿describe tu actual relación amorosa?
Oh, Darling (Breakfast in America, 1979) Oh, querída
7) ¿Dónde quisieras estar ahora?
Hide (hidden) in your shell (Crime of the Century, 1974) Oculto en tu concha
8) ¿Cómo eres respecto al amor?
Ain´t nobody but me (Crisis, what crisis? 1975) No hay nadie mas que yo
9) ¿Cómo es tu vida?
It´s a long road (Supertramp 1970) Es un largo camino
10) ¿Qué pedirías si tuvieras sólo un deseo?
My kind of lady (Famous last words, 1982) Mi clase de dama
11) Escribe una cita o frase famosa
You never can tell with friends (Free as a bird, 1987) Nunca puedes contar con amigos
12) Una despedida
Take the long way home (Breakfast in America, 1979) Toma el largo camino a casa
Friday, October 20, 2006
La lámpara de la bella genio...
Acabo de terminar de leer una novela de Sidney Sheldon, novelista norteamericano de gran éxito. Muy buena, se llama "Los mejores planes" y se las recomiendo ampliamente. No es mi intención contárselas en este post sino describirles un chiste que la protagonista Leslie Stewart le hizo a varios compañeros de oficina. Aqui les va:
"Tres hombres se topan con un geniecillo femenino, quien les promete hacer realidad un deseo para cada uno.
El primer hombre dijo: "Quisiera ser un 25% más inteligente". El geniecillo parpadeó y el hombre dijo: "Epa, ya me siento mas inteligente".
El segundo hombre dijo: "Yo quisiera ser un 50% más inteligente". El geniecillo parpadeó y el hombre exclamó: "¡Es fantástico! Me parece saber ahora cosas que ignoraba".
El tercer hombre dijo: "Yo quisiera ser 100% más inteligente".
El geniecillo parpadeó y el hombre se convirtió en una mujer!!!"
¿¿¿Habráse visto??? Al menos nos queda el aliciente de que fue contado por una mujer...
Thursday, October 12, 2006
El libro del corazón...
Cuando hay demasiada cautela en el corazón, el amor y el respeto se pierden; cuando el corazón está libre de reservas, el amor y el respeto aumentan.
Cuando el corazón está lleno de pasiones innobles, se olvidan los principios; cuando está libre de estas pasiones, los principios se recuerdan.
Cuando el corazón se centra en cosas fatuas, las apariencias se falsean; cuando está libre de artificio, las apariencias son reales.
Cuando el corazón está lleno de orgullo, surge la envidia por los demás; cuando está libre de orgullo, los demás son respetados.
Cuando el corazón está lleno de uno mismo, se duda de los demás; cuando el corazón es desinteresado, se confía en los demás.
Cuando el corazón está lleno de errores, los demás parecen una amenaza; cuando está libre de error, no hay nada que temer.
Cuando el corazón está lleno de obstáculos, se hace daño a los demás; cuando el corazón está libre de obstáculos, nadie es dañado.
Cuando el corazón está lleno de codicia, se adula a los demás; cuando está libre de codicia, no hay necesidad de adular.
Cuando el corazón está lleno de ira, se dicen palabras duras; cuando está libre de ira, se dicen palabras de paz.
Cuando el corazón está lleno de paciencia, todo se puede poner en orden; cuando no es paciente, todo se desmorona.
Cuando el corazón está lleno de engreimiento, se ignora la bondad de los demás; cuando está libre de engreimiento, se aprecia la bondad de los demás.
Cuando el corazón está lleno de avaricia, las necesidades son interminables; cuando está libre de avaricia, no se necesita nada extra.
Cuando el corazón está lleno de fantasías, se culpa a los demás; cuando está libre de fantasías, no se menosprecia a nadie.
Cuando el corazón está lleno de sinceridad, es fácil sentirse contento; cuando no es sincero, no hay contentamiento.
Saturday, October 07, 2006
El amor clandestino del último emperador...
Yo creo que mi amigo José Tang, descendiente de chinos, nacido en Maracaibo, ciudad del occidente de Venezuela, no tiene idea clara de que es descendiente de una de las dinastías que trajo más esplendor a la civilización china. La dinastía Tang, que gobernó desde el año 618 al 907 de nuestra era cristiana.
Ellos trajeron el budismo desde la India y lo adoptaron convirtiéndolo en parte esencial de la cultura tradicional china.
La dinastía Tang fue la época dorada del arte y la literatura china.
Se dice que en ese tiempo se escribieron muchísimos poemas, tantos que, cuando se ordenó su recopilación se reunieron cerca de 48.000 de ellos y se contaron cerca de 2.200 autores. Se calcula que esa cifra correspondería al diez por ciento de lo que en realidad se escribió en ese lapso.
Un poeta de la época, Du Fu escribió:
“Cuando la muerte separa, un día cesan las lágrimas.
Cuando separa la vida, es una aflicción constante”
¡Cuanta profundidad hay en esas líneas!
El poeta Rafael Arráiz Lucca en su “Libro del Amor. Poesía Amorosa Universal” nos muestra uno de ellos, escrito por el último emperador de dicha dinastía, Li Yu, a quien no le fue ajeno el arte de la poesía, mucho menos el amor clandestino. El poema, se supo mas tarde, estaba dedicado a su cuñada, con quien luego se casó…
Amor Clandestino
Brillan las flores bajo la pálida luna, en la brisa ligera.
Es la hora propicia para acercarme a él.
Desciendo los dorados vestíbulos perfumados,
Llevando en la mano mis zapatillas recamadas de oro.
Nos encontramos en el sur de la galería.
Igual que siempre, apretada contra él, tiemblo.
Como a veces no puedo venir,
¡qué infinita es su ternura!
Friday, September 29, 2006
La prosperidad
¡Hola a todos! Pido disculpas a mis lectores por la ausencia prolongada motivada a asuntos de trabajo que he tenido que atender con premura. Estoy con poco tiempo ahora. Son esos dias en que deseas que en vez de 24 horas fuesen 48 para tener tiempo de hacer lo que tengo en mente, como postear aqui, por ejemplo. Pero no, son 24. Y hay que hacer en ellas lo que se pueda. Lo demás puede esperar. Aun así he echado mano a uno de mis libros favoritos, "Nada Sagrado. Textos Zen". Leo un relato muy interesante que me permito compartir con ustedes. Se llama "Prosperidad real":
Un hombre rico le pidió a Sengai que escribiera algo sobre la continua prosperidad de una familia de modo que pudiera atesorarse de generación en generación.
Sengai tomó una gran hoja de papel y escribió: “El padre muere, el hijo muere, el nieto muere”.
El hombre rico se enfureció: “¡Le he pedido que escriba algo para la prosperidad de mi familia! ¿Cómo se atreve a hacer un chiste así?”.
“No es ningún chiste” explicó Sengai.
“Si antes de que usted muera muere su hijo, esto le causaría a usted mucha pena. Si su nieto muere antes que su hijo, ambos sufrirían mucho. Si su familia, generación tras generación, muere en el orden mencionado, será el curso natural de la vida. A esto le llamo yo prosperidad real”.
Monday, September 18, 2006
Acuarela y lienzo...
"En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo..."
Miró hacia atrás y no queda el menor remordimiento de nada (nunca olvido aquello de “escribe, que algo queda”). Al contrario, la blogósfera me ha ayudado a conocer personas increíbles tanto en mi país, Venezuela, como en otras partes del mundo.
Algunos me comentan lo que dicen de lo que pienso y escribo en los posts, otros me escriben e-mails y también están los que silenciosamente se acercan a hacer lectura (todos son bienvenidos por aqui).
A todos les doy las gracias por el apoyo que he sentido y que me impulsa a continuar. A algunos los estoy conociendo ahora. Me refiero a Nelson Cisneros, Khabiria y Wari, con quienes he compartido almuerzos y cafés que han añadido más colores bonitos a mi acuarela. Hay otros con los que tengo una cita ya acordada y pendiente, con Consuelito en su taguarita Arte Caffé de Barquisimeto, por ejemplo, quizás pueda ir este mismo año, con Rominita y Claudio en Chile (mas temprano que tarde estaremos juntos y compartiremos buenos momentos junto a Lady Paula, las Conelys y mi colega Hernán Fco).
Por lo pronto y mientras Dios me de la oportunidad continuaré escribiendo, espaciadamente por razones de tiempo disponible pero consecuentemente. Este ingeniero de profesión, músico frustrado, aprendiz de periodista y de escritor, les agradece profundamente su receptividad, que ha hecho posible que continúe plasmando los colores de mis vivencias, puntos de vista y pensamientos en este lienzo que una vez decidí llamar “Así pienso, tu que dices?”.
Mi vida, cuyos fragmentos parcialmente voy dibujando aquí, se ha visto retratada inmensamente en la canción interpretada por el guitarrista brasileño Toquinho y que se titula “Acuarela”. Les dejo la letra a continuación y que Dios los bendiga a todos:
En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
Siete mares he surcado,
Por el cielo va cruzando,
Sobre un tramo de villa cruzando un paisaje de ensueño,
Y el futuro es una nave que por el tiempo volará
Aprovecha los mejores que después no volverán.
En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo
Sunday, September 10, 2006
When we are apart...
Cada vez que me toca viajar por trabajo lo primero que me sucede es que una vez que toco territorio extranjero, de inmediato empiezo a extrañar a las personas que quiero y que han quedado atrás, en mi país. Mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo, mis vecinos. Unos mas y otros menos, pero a todos los comienzo a echar de menos. La situación se acentúa a medida que pasan los días de la estadía. Los norteamericanos lo llaman “home sick”, los gallegos morriña, los brasileños la llaman saudade, es nostalgia del hogar, del país, de los amigos, de la familia. Se caracteriza por una especie de tristeza que te invade en diferentes momentos en que evocas a esa esposa, a ese hijo, a esa amiga o ese amigo, al vecino, al señor que vende los periódicos, al que vende los helados a tu hijo. La tristeza te entra por los poros al saber que ellos no están sino a miles de millas de distancia y que, por mas que quisieras, no van a estar allí hasta que regreses. Tienes que hacer “de tripas corazón” y continuar con tu misión hasta el final. Una vez que se empieza a acercar la fecha de tu retorno vas sintiendo que cierta alegría te invade. Por bien que la hayas pasado sabes que vas a volver con los tuyos y eso llena tus espacios, consciente o inconscientemente pero los llena. Mientras mayor sea el tiempo de la estadía, mayor será la alegría, aunque hay casos en los cuales te encariñas con las personas que encuentras en el sitio al que viajaste y la “morriña” ocurre entonces doblemente, cuando llegaste por los que dejaste en casa y cuando te vas por los que has conocido.
En abril de este año estuve en Houston, Texas y mientras paseaba por las tiendas pude encontrar una tarjeta con un mensaje alusivo al texto, el cual me conmovió, porque traduce precisamente lo que se siente en esos casos por la o las personas que uno adora y que no están. La transcribo a continuación, se llama “Cuando estamos separados”:
When we are apart
time seems to stand still,
my days move slowly
and my nights seem endless.
I become restless
as I think about you.
(Cuando estamos separados,
el tiempo parece paralizarse,
mis días se mueven lentamente
y mis noches parecen interminables,
me torno inquieto
cuando pienso en ti)
When we are apart
I hold fast to my dreams,
where I can touch you, hold you
and taste your lips gently
kissing mine.
You are everything to me:
my dearest friend, my truest love,
my hope and inspiration.
(Cuando estamos separados
me aferro a mis sueños,
donde puedo tocarte, abrazarte
y saborear tus labios que
cariñosamente besan los míos.
Eres todo para mi,
mi amiga mas querida, mi verdadero amor,
mi esperanza e inspiración)
When we are apart
I suffer through what seems
to be an eternity.
But please know that
during these times,
you are always with me,
locked deep within my heart.
(Cuando estamos separados
sufro lo que parece ser
una eternidad.
Pero, por favor, quiero que sepas que
durante esos tiempos
siempre estas conmigo,
guardado en lo profundo de mi corazón)
You are the most important person
in my life,
and while I have to be away
absolutely nothing in this world
could ever keep me
from finding my way back to you:
I love you.
(Eres la persona mas importante
en mi vida,
y mientras tenga que estar lejos,
absolutamente nada en este mundo
puede evitar que encuentre el camino
de regreso a ti:
te amo)
*Fotografía del post: "Saudade" de Rafael Rosenhayme, Brasil.
Sunday, September 03, 2006
Isla de Margarita, parte de mi mundo...
Juangriego
"¿Que trabajo te cuesta ser original, hacer una locura y soñar? En tu mundo no hay nada de espontaneidad, tu mundo está vacío, y tu no entiendes nada del mío".
Hay muchas posadas y hoteles alrededor que ofrecen muchas atracciones y entretenimiento a los turistas, tanto de día como de noche, así que la diversión está garantizada.
He viajado a la isla muchas veces, desde que era un niño, y de alguna forma le he tomado cariño a la gente de allí, tan cordial, tan cálida, tan atenta y tan amable con el forastero. Puedes ver niños rozagantes por doquier y es que aún en los hogares mas humildes nunca falta el pescado fresco en la dieta diaria, precisamente por lo fácil de conseguir en los pueblos de pescadores. Hay partes de la isla que todavía no conocía y lo hice esta vez, como es el caso de San Juan Bautista y Fuentidueño, dos pueblitos de montaña situados al pie del Cerro El Copey, en la parte central de la isla. Allí me dió la sensación de estar en un lugar diferente a la isla, tanto por el clíma como por el paisaje de montaña. Apacible, sosegado, la gente sonríe con facilidad, es dulce y muy amable, sin mas preocupaciones que las que genera el diario quehacer. Estuve en la iglesia de San Juan Bautista, situada frente a la plaza Antonio Díaz (curiosamente en la mayoría de los pueblos de Venezuela la plaza central es la plaza Bolívar pero no es el caso aqui). En Fuentidueño parece que el tiempo se hubiese detenido, allí la tranquilidad se respira, la paz te entra por los poros al recorrer sus calles y observar sus rostros sonrientes.
Tuve la oportunidad de ir a Juangriego a contemplar sus famosos atardeceres. La puesta del sol reflejado en el mar es lo mas romántico que se puede vivir. La gente se reúne tanto en las playas de las bahías de Juangriego y La Galera, como en lo alto de una colina donde se encuentran las ruinas del Fortín de La Galera, construído por los españoles en la época de La Conquista para defender esa parte de la isla de los ataques de piratas del Caribe...
"Yo tengo un mundo mío, y voy a compartirlo con alguien como yo, sueños de amor y fantasía serán las normas mías para regir mi vida, mi mundo es complicado, difícil de explorarlo, difícil de vivir, pero es mio, es el mundo mío, lleno de triunfos y fracasos, virtudes y pecados, y en el no cabes tu"
Me queda aún por conocer la península de Macanao, al oeste de la isla, con su Museo Maríno, la laguna de La Restinga y entre otras cosas tiene una playa que, a decir de muchas personas en la isla, es la más bonita de todas las playas de la isla, llamada Punta Arenas. Es Margarita, la isla de ensueño, o como dijo una vez un poeta: "Margarita es una lágrima que un querubín derramó".
Saturday, August 26, 2006
Gracias a la vida...
Lo vivido siempre queda. Muchos recuerdos que se llevan en el corazón a todas partes. Entre esos recuerdos esta la canción con el título de este post: “Gracias a la vida”
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dió dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes al hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladrillos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bienamado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario.
Con el las palabras que pienso y declaro,
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando,
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la marcha de mis pies cansados,
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle, tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dió el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos que es mi propio canto,
gracias a la vida que me ha dado tanto.
Wednesday, August 23, 2006
Cantares...
Hoy amanecí con poesía, y nada mejor para ello que recordar al gran poeta sevillano Don Antonio Machado y su "Cantares" , que vió acrecentada su fama en la inconfundible voz de Joan Manuel Serrat. Para mi es imposible leerlo sin escuchar la voz del catalán...
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
Sunday, August 20, 2006
El placer de leer en papel...
Nada más cierto. No escatimo oportunidad alguna para sentarme en mi sofá a degustar las páginas de algún autor favorito, de algún libro recomendado por un amigo o amiga de gustos similares a los míos, o algún libro que por curiosidad haya caído en mis manos.
Hay algunos que acaba costando un poco el terminarlos de leer porque no calan profundo dentro de uno, hay otros que, en cambio, te atrapan y no puedes parar de leerlos hasta el final, llegando en algunos casos a volver hacia ellos y releerlos interminablemente, cada vez encontrándole otros ángulos y aristas, o quizás la pista para llegar a una conclusión que venía entretejiéndose en tu mente.
¿Los últimos que he leído o releído por enésima vez?
¿Los que están por leer en la cola?
“El mundo en un balón. Cómo entender la globalización a través del futbol” de Franklin Foer (en proceso).
“La casa de las bellas durmientes” de Yasunari Kawabata (por leer).
“Imago Mundi. Crónicas de Viajes” de Rafael Arráiz Lucca (por leer).
“Lo que dura, dura” de Daniel Chavarría (en proceso).
“Nada Sagrado. Textos Zen” compilado por Carsten Todtmann (devorado y releído muchas veces).
“El libro tibetano de la vida y de la muerte” de Sogyal Rimpoché (difícil de digerir para un occidental, pero estoy en proceso).
“El libro del amor. Poesía amorosa universal” compilado por Rafael Arráiz Lucca (leído, y releído por siempre).
“Cartas de amor del profeta” de Khalil Gibrán (será releído siempre).
“Primera Nieve en el monte Fuji” de Yasunari Kawabata (leído).
“Cuentos de La India” compilado por Alejandro Gorojovsky (de lectura regular, cada mes).
“Jazzofilia” de Federico Pacanins (interesante lectura).
“En idioma de Jazz. Memorias provisorias de Jacques Braunstein” de Jacqueline Goldberg (interesante lectura para los amantes del género).
“Kamikaze. Los pilotos suicidas japoneses en la segunda guerra mundial” de Albert Axell e Hideaki Kase (excelente lectura).
“Jazz. A history of America´s music” de Geoffrey Ward y Ken Burns (siempre releído, sobre todo al escuchar un buen CD de jazz).
“Tokio Blues. Norwegian Wood” de Haruki Murakami (leído).
Hay una larga lista de leídos y también de releídos y por leer. Ojalá el día tuviese más horas para dedicárselas. La lectura es algo verdaderamente fascinante.
Tuesday, August 15, 2006
Sin palabras
Últimamente me he quedado como que sin palabras. Ha habido mucha agitación en mi mente. Los pensamientos me consumen. Veo cosas que me gustan y otras que no tanto. Quizás antes ocurría de igual manera pero en este momento hay ciertas cosas que ocupan mis pensamientos por bastante tiempo. Me imagino que todos pasamos por etapas como esta. No soy una isla. La musa no quiere ni acercarse. Algo la espanta. Y yo la extraño. Afortunadamente puedo mantener la palabra, puedo escribir lo que siento. Dicen los que me conocen que mi cara transmite mucho sin necesidad de hablar. Estoy recordando al premio Nobel japonés Yasunari Kawabata en su novela “Primera Nieve en el Monte Fuji”, que consiste en una serie de relatos publicados por primera vez en 1958. Uno de ellos se titula “Sin Palabras” y a continuación transcribo un fragmento que, al leerlo, me hace sentir mejor, porque al menos puedo escribir, y hablar cuando llegue el momento…
“Se dice que Omiya Akifusa no volverá a decir una palabra. El novelista, que tiene sesenta años, tampoco volverá a escribir una sola letra. Es decir, que además de que no volverá a escribir novelas, no volverá a escribir ni siquiera una palabra suelta.
Su mano derecha está paralizada, tanto como su lengua. Pero parece que conserva algún movimiento en la izquierda, por lo que creo que, si quisiera, podría escribir. No tiene que ser una frase perfecta. Podría escribir con trazos gigantes de katakana cuando necesite algo. Aunque haya quedado impedido para hablar y hacer gestos podría escribir así sea con un katakana quebrado como medio para comunicar lo que siente. Así, al menos, los malentendidos serían menores.
Por muy confusas que sean las palabras siempre son más fáciles de entender que un gesto torpe. Supongamos que el viejo Akifusa quisiese mostrar, con los labios estirados para sorber, o con el ademán de una mano que se lleva una copa a la boca, que desea beber algo. Le quedaría muy difícil expresar cual de estas cuatro bebidas es la que quiere: agua, té, leche, un remedio. ¿Como distinguiríamos entre el agua y el té? Sería más claro si pudiese escribir agua o té. Aún más, con la simple letra a o t se le entendería.
Resulta extraño, ¿verdad?, que un hombre que pasó más de cuarenta años de su vida usando letras y caracteres para escribir palabras, las haya perdido por completo. Todavía conoce la fortaleza y precisión de su extraordinario poder pero se encuentra prisionero de ellas. Las simples letras a o t serían mas elocuentes que todas las palabras que estuvo escribiendo como un caudal torrencial a lo largo de su vida. Creo que poseen mas fuerza”
*katakana es un sistema silábico simple de escritura del idioma japonés.
Sunday, August 06, 2006
Heeey, pssssst! ¿Usted me reconoce? ¡Soy Thomas Parr!
Sii, yo soy ese viejecito que usted mira de reojo en la botella oscura cuando está en una fiesta o agasajo.
Si, si, el mismo que usted ve cuando le da vueltas a la misma buscando un sello que diga "12 años" o cuando esta verificando que no tenga la franja roja que delata que entró al país por el puerto libre (duty free), a lo que usted tanto le teme, quien sabe por que razones.
Me llamo Thomas, o Tom para los mas allegados, aunque la mayoría me conoce como "el viejo Parr" (Old Parr). Por cierto, en su país ahora les ha dado por decirme "el viejo Parra", lo cual me disgusta, sin ánimos de ofender.
Nací en 1483 o al menos eso es lo que dice mi partida de nacimiento, en el pueblito de Shrewsbury, Inglaterra.
Tuve una infancia tranquila de muchacho de pueblo, sin muchos tropiezos.
Nunca pensé que iba a vivir tanto. Imagínese, ¡152 años!
¿No me cree? Hay datos que lo comprueban y, por lo menos en mi tierra y en Escocia, nadie lo pone en duda.
Me casé por primera vez a los 80 años, relación en la cual tuve dos hijos, para que usted vea. Fueron treinta años de vida tranquila y feliz.
Cuando me preguntaban por mi longevidad yo respondía que se lo debía a mi dieta rigurosa de vegetales, a mi conducta moral y a la ingesta moderada de malta escocesa mas que todo.
Lo de la moral me jugó una mala pasada cuando eché una canita al aire y mi amante me dió un hijo que jamás pude negar de tan parecido que salió a mi, je, je, je. Todo el mundo se enteró. Tenía 105 años en ese entonces. ¡No diga que no era mio!, ¡si éramos dos gotas de agua!
Mi primera esposa murió en 1605 cuando yo apenas tenía 122 añitos. No soporté la soledad y me volví a casar ese mismo año.
Mi nueva esposa y yo tuvimos una vida relativamente tranquila hasta que en 1635 se apareció de visita por mis tierras mi tocayo Thomas Howard, Conde de Arundel.
Resulta que el hombre conoció mi historia y se emocionó tanto que se ofreció para llevarme ante la corte del Rey Carlos I, cosa que me fue dificil rechazar y fui a parar a Londres con mi tocayo el Conde de Arundel, ¡no del Guácharo chico, que broma contigo!, allá en Londres no hay pájaros de ese tipo ni parecidos.
Allá me hice famoso rapidito contándole a todo el mundo mi vida y mis anécdotas. Rubens y Van Dyck, famosos pintores de la época, me retrataron con bonitos cuadros, ¿que te parece? Yo no lo podía creer...siii, yo se que tu tampoco pero averígualo, ¡tienes tarea!
Iba de fiesta en fiesta y mi fama con las mujeres crecía y crecía.
¡Que vida me estaba dando chico! después de haber pasado toda mi vida en la austeridad del campo.
El cambio, chico, fue tan brusco que dejé este mundo en 1635, como dice la botella. Ya tenía 152 años que pudieron haber sido mas si no le hago caso a mi tocayo, pero asi es la vida.
Me encontró el mismísimo Conde (el de Arundel chico, ¡que broma contigo!) tirado en la cama, tiesito.
Tan bien que me iba chico, fíjate que el poeta John Taylor me escribió una oda titulada "El viejo, viejo hombre o la edad y larga vida de Thomas Parr", ¿que tal?
Un último datico estimado Oswaldo, ¿sabes donde me fueron a enterrar? Pues en la mismísima Abadía de Westminster, al ladito de un tal William Shakespeare, como dicen ustedes: ¡chúupate esa mandarina pues!
La autopsia me la hizo el famoso doctor William Harvey, el propio, el que descubrió la circulación de la sangre e hizo el primer tratado sobre ese tema. ¿Sabes cómo me encontró? Pues en el informe escribió que mis organos estaban todos en perfecto estado, debido en gran parte al hecho de que acostumbraba a ingerir mi whiskicito a diario, claro, moderadamente. ¿Que te parece?
Y otra cosa amigo Oswaldo, a mi nadie me ha olvidado. Mi nombre anda de boca en boca, o de paladar en paladar, a través de los tiempos. Fíjate que en tu país, a pesar de la crisis económica y política, la gente me sigue pidiendo y hay un gentío que mira mi foto en la botella y se pregunta ¿y quien será este viejito? ¡Cuéntales!
Thursday, August 03, 2006
Los colores de mi hijo
Este relato le pertenece a Indira Páez, escritora venezolana, esposa de uno de mis cantantes favoritos, Frank Quintero. Lo reproduzco porque me tocó en lo mas profundo de mi corazón. Se llama "Los colores de mi hijo":
De esa mezcla emulsionada salimos nosotros, cinco hermanos de lo más variopintos. Mi hermano mayor, vaya usted a saber por qué, parece árabe. Ojos penetrantes, nariz aguileña, frente amplia y cabello rizado (cuando existía, pues ahora ostenta una calvicie de lo más atractiva). Le sigue una hermana preciosa, nariz perfilada, pecas, ojos inmensos, sonrisa como mandada a hacer. Castaña clara y de cabello cenizo. Se ayuda con Kolestone, vamos a estar claros. Pero le queda de un bien que parece que hubiera nacido así. Al tercero, extrañamente, le decían "el catire". Nunca entendí por qué, con ese cabello de pinchos rebeldes que crece hacia arriba. Eso sí, tan rana platanera como la madre. Yo soy trigueña como mi padre, y mi nariz delata algún ancestro africano por ahí. Y mi hermana menor es pecosa y achinada, como si en algún momento los genes se hubieran vuelto locos y por generación espontánea hubieran creado una sucursal asiática en la casa.
Así, los almuerzos en mi casa parecían más una convención de las naciones unidas que otra cosa. Claro que yo jamás me di cuenta de eso. Para mí eran almuerzos, punto. Con el olor inenarrable de las caraotas negras de mi mamá y las tajadas de plátano frito que se hacían por kilos.
De chiquita nunca entendí por qué en el colegio de monjas un día una niñita me preguntó si mi papá era el chofer. Tampoco supe por qué no lo habían dejado entrar a cierto local nocturno muy de moda en los ochenta. Yo jamás me fijé en los colores de mi familia. Mi papá, mi mamá y mis hermanos, siempre fueron exactamente eso: mi papá, mi mamá y mis hermanos.
Cuando yo era chiquita pensaba que los colores los tenían las cosas, no la gente. No entendía por qué a algunos les decían negros si yo los veía marrones, y a otros les decían blancos si yo los veía como anaranjado claro tirando a rosa pálido. Y menos aún entendía por qué aparentemente y para muchos adultos, era mejor ser "blanco" que "negro". Una vez mi papá se comió un semáforo y alguien le gritó: "¡negro tenías que ser!". Yo me quedé estupefacta al descubrir que los "blancos" jamás se comían los semáforos.
Así las cosas, comenzó en mi adolescencia una suerte de fascinación por aquello de los colores de la gente, las etnias, las razas y esos asuntos que parecían importar tanto a la humanidad. Tanto, que hasta guerras entre países generaba. Tanto, que se mataba la gente por asuntos de piel. De genes. De células. De melanina.
Yo buscando vivencias reales, y con lo enamorada que soy, tuve novios marrones, rosados, amarillos y uno hasta medio verdoso. Me casé con un italiano y tuve una hija que parece una actriz de Zeffirelli. Y finalmente me enamoré hasta los huesos y me casé otra vez. Con un marrón. Un marrón de esos que la gente llama "negro".
Una tía abuela me dijo cuando me casé: "ni se te ocurra tener hijos con ese hombre, porque te van a salir negritos". A mí no me cabía en la cabeza que a estas alturas de la historia universal, alguien pudiera hacer un comentario como ese. Pero mi tía tiene 84 años, y uno, a la gente de 84 años, le perdona todo. Hasta el racismo.
Como soy bien terca salí embarazada de mi esposo marrón. El embarazo fue una montaña rusa total, así que cuando nació mi hijo, sano, con diez deditos en las manos y diez en los pies, un par de ojos, orejas, boca, nariz y gritos, yo estallaba de felicidad. Y cuando uno estalla de felicidad, no escucha nada.
Pero resulta que han pasado cinco meses, y aunque sigo felicísima, se me ha ido pasando la sordera. Y como soy tan bruta, no termino de entender cómo es que tanta gente, que no solo mi tía la de 84, me pregunta "¿y de qué color es el niño?". Sí, sí, así mismo. "¿De qué color es?". Les importa muchísimo ese detalle a algunos. Tal vez a demasiados. Una amiga de España. Una antigua vecina. Una ex compañera de colegio. Una gente cualquiera que no tiene 84 años. Una gente que, que yo sepa, no pertenece al partido Neo Nazi, ni milita en el Ku Klux Klan, ni es aria, ni tiene esvásticas en la ropa. Una gente que se ofende si uno les dice racista. Llegan así, llaman, escriben. Y lo primero que preguntan, antes de esas típicas preguntas de viejita ("¿Cuánto pesó?" "¿Cuánto midió?" "¿Lloró mucho?"), es "¿y de qué color es?".
Y la verdad, lo confieso, a riesgo de quedar como una madre desnaturalizada, es que yo no me había fijado de qué color era mi hijo. Porque cuando nació mi hija la italianita nadie me preguntó eso. Entonces no pensé que era tan importante saberse el color del hijo. Yo me sabía la fecha de su primera sonrisa. Me sabía cuándo se le puso la triple, cuándo comió papilla por primera vez. Sabía que tenía tres tipos de llanto (uno de hambre, uno de sueño y uno de ñonguera). Sabía que por las noches le gustaba quedarse dormida en mi pecho. Cosas, pues, intrascendentes. Igual con mi bebé. Ya me sé sus ojos de memoria, por ejemplo. A veces están a media asta y es que tiene sueño, pero lucha porque no quiere perderse nada. Me sé sus saltos cuando quiere que lo cargue. La temperatura de su piel, el olor de su nuca.
Pero el domingo pasado me encontré a una ex compañera de trabajo que no veía desde mi preñez, y ¡zuás!, me lanzó la pregunta. "¿Ya nació tu hijo? ¿Y de qué color es?". Me agarró desprevenida, y no supe qué responderle, pero me prometí a mí misma averiguarlo, ya que a tanta gente parece importarle el asunto. Debe ser que es algo vital, y yo de mala madre no he prestado atención a la epidermis de mis críos.
Así que ante tanta curiosidad de la gente, me he puesto a detallar los colores de mi hijo. Y resulta que mi bebé es un camaleón. Sí, de verdad. Cambia de colores. A las cinco y media de la mañana, cuando se despierta pidiendo comida, es como rojo. Un rojo furioso y candelero. Después se pone como rosadito, y se ríe anaranjado. A veces pasa el día verde manzana, y me provoca darle mordiscos por todos lados. Cuando lo baño, y chapotea con el agua, se vuelve como plateado, una cosa increíble. Cuando se le cierran los ojitos del sueño, es amarillo pollito y provoca acunarlo y meterlo bajo las dos alas acurrucadito. Finalmente se duerme y, lo juro por Dios, se pone azul. Y brilla en la oscuridad.
Ese es mi hijo, multicolor. Sé que va a ser un poco difícil llenarle la planilla del pasaporte, o contestarles a las ex compañeras de colegio cuando pregunten de qué color es mi hijo. Pero eso es lo que hay. Lo juro. Mi hijo es color arcoiris... "