"Dicen que las personas abren su corazón cuando están frente al mar". N.P. Banana Yoshimoto
Sunday, July 26, 2009
Friday, July 24, 2009
Freddie el minero

Su vida en sí era bastante anodina. Fredesvindo, que así se llamaba, no encontraba placer en las mujeres, ni en los juegos de envite y azar que tanto se habían difundido con la crisis. Freddie, como le conocían todos allí, desempeñaba diversas misiones dentro de la oficina. Preparaba el café como nadie, unos días mejor que en otros, sin revelar a nadie su secreto. Desde que lo comisionaron para ello, ya pocos empleados se atrevían a bajar a la cafetería de la esquina. Todos daban vueltas alrededor de la máquina de café esperando el tiempo preciso en que la misma terminara de colar la deliciosa bebida que los ayudaba a mantenerse despiertos en un ambiente de tanto tedio y rutina.
Claro que Freddie hacía otras cosas, algunas de ellas un tanto difíciles de ejecutar, como dirigirse al Instituto Geográfico “Simón Bolivar” a comprar los “ortofotomapas” (fotografías aéreas de uso cartográfico) específicos para una región del país, en la escala y el tamaño adecuados. Nadie como él para conseguirlos. Podían enviar a otros, que ya volverían fracasados, sin cumplir con la misión encomendada. Con Freddie era otra cosa. No se sabe cómo ni con que contactos, pero lograba conseguir el plano o la carta geográfica más difícil, en la escala necesaria. Muchas veces regresaba con material que se encontraba agotado, con años fuera de imprenta, muy útil para los ingenieros de la empresa. Freddie tenía sus contactos, obviamente, pero nadie nunca lo supo, mucho menos de su boca.
Freddie era entonces una especie de ministro plenipotenciario para lo que fuese. La envidia de otros empleados, profesionales o no. Se dice que una vez logró salvar financieramente a la empresa al conseguir que un importante cliente pagara una factura por un gran monto, vencida hacía largo tiempo. El sólo pidió sus viáticos por tres días, los gastos de pasajes y hotel, a los cuales anexó una que otra factura por consumos de bebidas alcohólicas en bares de aquella ciudad. No se supo de él durante esos tres días, y al regresar, fue directamente a la oficina del presidente a entregar el cheque salvador. Por eso y otras cosas, todos lo respetaban mucho, y no tenía necesidad alguna de, como todas las mañanas, hacer el café para los otros empleados. Pero nadie logró sacarlo de allí. Tampoco nadie quería. Ni el mismo presidente, que era el primero que se acercaba a disfrutar del oscuro líquido humeante, deliciosamente aromatizado.
Pero lo de él era la minería, endógena, para más señas. A pesar de que muchos atribuían su eterna sonrisa a alguna misteriosa mujer que, según contaban quienes se situaban cerca de él, lo llamaba a diario, llamadas que el contestaba en susurros que nadie escuchaba, apenas si se oía levemente la voz chillona de la susodicha, a través del auricular.
Freddie guardaba para sí el secreto de su sonrisa, que no era otro que la felicidad que le causaba el hecho de que, en solitario, cada tres días, sentado en su coche, escuchando su música favorita de Beethoven, dirigía su dedo meñique hacia la mina, en cualquiera de sus dos entradas, y el mismo hacía contacto con una gran veta acumulada. La alegría era patente. Sólo para él. Alrededor, todos lo ignoraban, escudado como estaba tras los vidrios oscuros de su auto, formando parte de la gigantesca serpiente metálica que recorría la ciudad en las llamadas horas pico.
Freddie tocaba repetidas veces la veta, imaginaba su tamaño y su forma, su textura, los colores de la misma. Poco a poco, en estado de éxtasis, lograba extraerla de la mina, encendía, como en una ceremonia premeditada, la lamparilla interna del auto y observaba minuciosamente y por largo tiempo el hallazgo, sonrisa de por medio. Mientras más grande, mayor era su alegría. Luego procedía a aplastarlo con los dedos para finalmente convertirlo en una bola que desprendía, con certero movimiento, de su mano. Y a partir de allí volvía a por más. Hasta dejar la mina completamente despejada.
Como los otros mineros, aunque sin lograr vender el mineral, Freddie volvía irreconocible al día siguiente. Y es entonces cuando su café, ése café de fama extraordinaria, se convertía en el mejor de todos. La voz se corría, y los empleados hacían fila frente a la máquina, para obtener aunque fuese un sorbito del oscuro y estimulante líquido.
Saturday, July 18, 2009
¿Adónde crees que vas?
Mark Knopfler es el guitarrista más elegante del rock and roll. Nunca olvido el sonido de su guitarra en “Money for nothing”. Mark compone también, y luego acompaña esas letras sencillas y bonitas con el melodioso sonido de su guitarra excelsa.
Hay una de esas hermosas melodías que ha venido a mi mente, impulsada por no se sabe qué energía, a propósito del tiempo que he tardado en volver a esta casa virtual.
Yo siento que el blog me reclamaba la presencia. Por una lejanía que nunca había sido tanta. Una señora fantasmal, que algunos llaman Ausencia ha dejado su huella por la casa virtual. Y ello ha despertado unas olas que han venido a reventar a las costas de mi mente. Ese fantasma ha hecho sonar las alarmas, en forma de ondas marinas, ruidosas, con fuerza inusitada. Las musas se han asustado mucho. Para ellas, yo soy su médium, su libertad de expresión. Por eso estoy aquí.
Todos los días pienso en esta bitácora de vuelo e imaginación, de creación, de conocimiento e intercambio. Impulsado por la melodía y la letra de Knopfler he vuelto. Nunca pensé que pudiese existir una comunicación tan profunda entre mi bitácora y yo. Y si, ella está viva, y se hace sentir…la melodía que me ha enviado es hermosa, y tiene un mensaje. Espero que la disfruten…
¿A dónde crees que vas?
¿No sabes que está oscuro afuera?
¿A dónde crees que vas?
¿No te importa mi orgullo?
¿A dónde crees que vas?
Yo creo que no lo sabes.
No tienes forma de saberlo.
No tienes adónde ir.
Entiendo tus cambios.
Desde mucho antes que alcances la puerta.
Sé a dónde crees que te diriges.
Y sé a qué viniste.
Y estoy harto de bromas.
Sabes que quiero que seas libre.
¿A dónde crees que vas?
Creo que mejor vienes conmigo.
Dices que no hay razón para ello.
Pero aún dudas de mí cuando no estamos juntos.
Estarás sin mi.
¿Y adónde crees que irás?
¿No sabes que está oscuro afuera?
¿A dónde crees que vas?
¿No te importa mi orgullo?
Y ya estoy harto de bromas.
Sabes que quiero que seas libre.
¿A dónde crees que vas?
Creo que mejor te vienes conmigo...
Tuesday, July 07, 2009
Mi día
El día de descanso me ha permitido indagar en la literatura técnica. Ya saben los que me conocen que en mi cohabitan dos seres cuyos objetivos no se comparten en lo absoluto, el de la ingeniería y el de la literatura. El uno calcula, ingenia, elabora estrategias, diseña. El otro en cambio quiere sumirse en los relatos, suyos y de otros, en la poesía, y luego quiere meditar sobre esos mismos relatos y poesías, descubrir lo que hay en esas letras, buscarle nuevos horizontes. Cuando no está en eso, va y se sumerge en el mundo de la música. Una música que no es muy comercial. Que más bien lo lleva a parajes que sólo él conoce. Y allí se ubica. Sólo. Como un navegante en un velero que surca mares hasta ese entonces desconocidos, buscando la armonía con la naturaleza, con el universo.
Hoy están aquí ambos conmigo, mientras uno busca el valor del amortiguamiento de estructuras costa afuera, el otro escucha “África Latina”, el último trabajo de Leo Blanco. Leo, pianista venezolano residenciado en Boston, se ha tomado el tiempo para investigar las raíces africanas en la música latina, o las raíces latinas de la música africana, no sabría definirlo. El producto es una obra hermosísima, bellísima, que me ha hecho placentero el día de descanso. Leo visitó Caracas hace unas semanas y tuve el placer de ir a su presentación en el Auditorio de Corp Group en Caracas. Un músico sencillo, sin poses, pero con un talento y una calidad musical universal, de esos que están para grandes cosas.
Lo acompaño con un trabajo denominado “Quartet”, de Pat Metheny, guitarrista, y Brad Mehldau, pianista, norteamericanos ambos, quienes, junto a Larry Grenadier en el bajo y Jeff Ballard en la batería, interpretan once piezas también hermosas, que me transportan, que me hacen surcar espacios que desconozco, que me hacen sentir la frescura del aire contra mi cara, en un vuelo por escenarios que ya encontraré algún día, y en ese entonces saborearé la sensación de haber estado allí antes.
Y como colofón escucho “Portraits” de Vangelis, tecladista y músico electrónico griego, de larga trayectoria. El que no lo haya escuchado aún le sale penitencia. Es verdaderamente extraordinario. Hasta un asteroide fue denominado “Vangelis” en su honor. Famosas, entre otras, son sus piezas “Chariots of fire”, ganadora del Oscar como parte de la banda sonora del film del mismo nombre, “State of Independence”, cantada por Jon Anderson, en la época del célebre dúo “Jon & Vangelis” (versionada luego por Donna Summer, quien le introdujo un coro formado por, entre otros, Michael Jackson, Kenny Loggins, Lionel Richie, Steve Wonder y Dionne Warwick), “I hear you now” y “I´ll find my way home”. Que gusto escuchar este trabajo.
Cuando vuelvo en mí, retomo la búsqueda del aspecto técnico, vuelven a mis manos los libros de ingeniería y diseño, el amortiguamiento, concepto algo complicado para quien no se dedica a las estructuras. Alguien me ha pedido investigarlo, a sabiendas de lo acucioso que soy en estas cosas, y aquí estoy, leyendo, buscando. Como mi laptop está cerca, pues me han dado ganas de escribir sobre lo que hago. Y así se va consumiendo este día tan particular, que he disfrutado junto al descanso necesario, mientras el virus de la gripe decide navegar a otros puertos. Eso espero...
Saturday, July 04, 2009
Rompecabezas de la vida
Muchas veces la gente resulta ser como te la habías imaginado. Otras tantas te llevas una sorpresa, y tiendes a pensar que las apariencias siempre engañan. Salida fácil. Las apariencias sólo llegan a engañar cuando no miras el corazón, cuando te quedas en superficie. Lo esencial es invisible a los ojos dijo El Principito. Vaya que tiene razón. Más cosas enseña la propia mirada que los mismos ojos. Esa mirada que dice lo que la boca decide callar.Un ejercicio dulce es ése de tratar de dibujar a la persona con las palabras que salen de su corazón. Con la entonación que da a esas palabras en diversas ocasiones. Con lo que escribe en su diario, o bitácora.
Cuando se juntan ambas cosas y empiezas a conocer a la persona, cuando estás ante su presencia, al final se convierte en el ejercicio maravilloso de armar un rompecabezas cuyas piezas ya conoces de antemano. Cuyos colores te resultan muy familiares. Déjà vu. Lo que lees es lo que escuchas. Confirmación.
Ante ti su fortaleza. Ante ti su fragilidad. Su transparencia. Su estado mental. Sus silencios, que dicen tanto. Como si hubieses asistido a los ensayos y ahora estás ante la puesta en escena. El conjunto. El todo. La suma de las partes.
Y es allí donde el tiempo muestra su relatividad. Puedes conocer muchísimo en un lapso más corto de lo que pensabas. A veces el lapso es muchísimo mayor y no alcanzas a comprender a alguien. O no tienes sus piezas. No te son familiares. No te importa. No te provoca. No quieres.
Y cada día hay más cosas que aprender de ese otro. Porque el mismo aprendizaje es dinámico. No cesa. Cambia. Modula. Traspasa un estadio. Comienza una nueva etapa.
Y sus reacciones pueden no ser las mismas. Sus percepciones varían. Sus colores adquieren nuevos matices dentro de la gama en la que se sitúan. La atracción por los sabores puede modificarse, y llegar a gustarte lo que ayer aborrecías, o al menos eso decías. Todo muta. Siempre se aprende.
Y no deja de ser delicioso el ejercicio de armar el rompecabezas de los seres que nos rodean y por los cuales sentimos afinidad, cariño, amor, amistad, paz. Es el ejercicio de conocer, incluso, de conocerse a sí mismo.
“No tomo tus palabras meramente como tales. Todo lo contrario. Escucho sólo lo que hace que tú hables y yo escuche.” Shinkichi Takahashi, poeta japonés (1901-1987).
*Imagen: CD "Puzzle" del grupo de rock escocés Biffy Clyro
Saturday, June 27, 2009
Amaneciendo en primavera

Wednesday, June 24, 2009
Neda, Ronny, Eugenia, la paz y la justicia...
Despertamos y nos encontramos con una mala noticia…una entre miles…Neda Agha Soltan, bellísima joven iraní, fue asesinada cuando se encontraba cerca de una de las tantas manifestaciones en contra de la supuesta victoria del presidente Ahmadinejad. Neda no participaba en la manifestación. Quedó atrapada en el tráfico generado por la protesta, y solo quiso salir del auto a tomar un poco de aire, ya que el calor era agobiante. Venía de una clase de música, junto a su profesor, quien estuvo con ella en los minutos finales.¿Cuántas Nedas habrán de pasar, no solamente en Irán sino en el mundo, hasta encontrar a unos fantasmas que algunos llamamos la paz y la justicia?
No fue la única noticia mala que leí. Había otra, que no quiero que se convierta en cotidianeidad. La de un estudiante, Ronny, que iba a bordo de un transporte colectivo en Caracas, que fue asaltado por delincuentes. A él lo mataron por tener sólo unas monedas en el bolsillo. Su pobreza lo condenó. Una víctima más de la violencia diaria en la que vivimos. A diario muchos transportes públicos que llevan gente a sus trabajos, o las traen, son asaltados. Nadie denuncia. No se le encuentra sentido. Una violencia que nos carcome. Y a la que muchos parecen haberse acostumbrado. Tanto que ya ni leen este tipo de noticias. Les parece fastidioso. Tanto que ya no hay estadísticas reales de los muertos del fin de semana. Que son muchos. Que harían palidecer las estadísticas de Gaza. Porque son muchos, muchos más. ¿Habrá forma de ponerle fin a todo esto?
Y mientras trataba de equilibrar un poco el día feriado, inmerso en mi lectura del libro de Jagielski, me entero que mi amiga Euchy nos dejará pronto. Un baúl de buenas ideas que se cierra ¿temporalmente? Muchos niños la van a extrañar, tanto como yo. Da alegría saber que alguien sacrifica su tranquilidad por traer felicidad a quienes nada tienen. A quienes nada esperan. Euchy y su grupo lo hicieron, demostraron que con poco se hace mucho, cuando se tienen buenas ideas. Llegará el día en el cual las ideas se combatirán, única y exclusivamente con ideas, y nosotros podremos escoger entre tantas ideas buenas, la que convenga a la mayoría. Euchy no es la única que se ha ido, hay muchos amigos allende los mares, cuyas ideas nos hacen mucha falta en estos tiempos. Ellos piensan en volver. Aún no sabemos cuando. Ojalá y pueda ser testigo de ello. Dios dirá.
Post triste éste. Sí que lo es. Esos momentos también son importantes y nos enseñan bastante. Ya saben que se les quiere mucho por estos lares de Dios!
Saturday, June 20, 2009
Súmmum

Tuesday, June 16, 2009
La falda las hace más femeninas.
En esta época de igualdad de sexos, los pantalones se han impuesto como prenda de uso común de ambos sexos. Sin embargo la falda conserva un atractivo sin igual. A muchos se nos va la mirada cuando vemos a una mujer vestirla con elegancia. Es una prenda hermosa, que hace juego con las piernas femeninas, trayendo como resultado una combinación fatal.
Hace veinte años se usaba mucho más que en estos tiempos. Algunas modas como las del jean han influido mucho en esto. Muchas consideran al pantalón mucho más práctico para llevarse en el día a día, debido al ajetreo de la vida moderna. Sin embargo, con el uso de la falda, la mujer rescata y mantiene el garbo, la elegancia, la gracia al caminar.
Y en cualquiera de sus formas, la falda nos permite degustar ese toque femenino de la mujer que muchas veces está escondido o invisible, y que al aparecer, deja ver esa magia, esa gracia o garbo que sólo ellas tienen, y que nosotros disfrutamos enormemente.
Saturday, June 13, 2009
Una rama verde

Tuesday, June 09, 2009
Cougar, de la edad y la atracción...

No tiene nada que ver con MILF (mamá a la que me gustaría follarme), otro término que designa a una mujer madura, considerada como sexualmente atractiva.
El término “cougar” ha sido tildado de ofensivo y machista por una parte de la sociedad. Sin embargo, hay otros que consideran que es más bien un signo positivo de la creciente aceptación por la misma sociedad del atractivo sexual de las mujeres maduras.
Está claro que lo mismo puede ocurrir a la inversa, es decir, que el fenómeno ocurra entre un hombre maduro y una mujer mucho menor que él.
El término acuñado por la Sociedad Americana de Psiquiatría para estos menesteres es anisonogamia, que significa atracción sexual por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
El tema se describe muy bien en la afamada canción “Caballo Viejo”, de Simón Díaz, la misma donde “quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan.” Queda claro.
“El potro da tiempo al tiempo porque le sobra la edad, caballo viejo no puede perder la flor que le dan, porque después de esta vida no hay otra oportunidad.”
Y la cosa puede llegar a extremos donde se rompen los esquemas mentales de las personas, tal como lo describe con maestría el premio Nobel japonés Yasunari Kawabata en su novela “Mil Grullas” (Emecé Editores, 2004). Allí, Kawabata nos describe con agudeza la siguiente escena entre el joven Kikuji y la señora Ota:
“La señora Ota tenía al menos cuarenta y cinco años, unos veinte años más que Kikuji, pero logró que él olvidara su edad cuando hicieron el amor. Kikuji sentía que tenía entre sus brazos a una mujer más joven que él mismo. Al compartir una felicidad que provenía de la experiencia de la mujer, Kikuji no sentía nada de la reticencia bochornosa de la inexperiencia. Sentía como si fuera la primera vez que conocía a una mujer y como si por primera vez se conociera a sí mismo como hombre. Era un extraordinario despertar. Nunca había imaginado que una mujer podía ser tan enteramente dócil y receptiva, una pareja que lo acompañaba y, al mismo tiempo, lo inducía a sumirse en una fragancia tibia.”
Saturday, June 06, 2009
La mosca en el vestido

Hoy lo luces tú, flamante,
fastuosa celebración.
Pero ayer fue mío.
Lo vestí, a mi manera, pero lo vestí.
Toda una noche lo disfruté.
Toda mi vida soñé con hacerlo.
Con rodearme de glamour.
Pero ya todos saben lo que me ha tocado.
Triste vida la mía.
Mejor no entrar en descripciones.
Un día amanecí con ganas de cambiar.
De ser diferente.
De vivir diferente.
Y volé, volé, volé, volé.
Prometí nunca parar hasta no ver glamour alrededor.
El glamour, como la tos y el dinero,
No pueden ocultarse.
Supe que era el lugar.
Entré furtivamente a la tienda.
Volando rauda y veloz.
Esperé oculta a que todos se fueran.
Tenía que ser mi noche.
La noche.
Tuve todo el tiempo para escoger.
Me decidí por el amarillo.
Es lo que luce, dicen.
Lo verde se da en todas partes.
Y me vestí, glamorosa, toda yo.
Muchos vinieron a verme, asombrados.
Los miré con desdén desde la vitrina.
Mi vitrina.
¿Acaso no lo merecía?
Soy criatura de Dios, como ustedes, les dije.
Sin perder el glamour.
Claro, era mi noche.
Qué noche la de anoche.
Hoy lo vistes tú.
Pero ayer fue mío.
En una noche tan linda como esta…
Wednesday, June 03, 2009
Del libro de las ausencias...

El poema anterior es del catalán Miquel Marti i Pols, quien lo dedicó a su esposa fallecida, y es, ni más ni menos, que el poema favorito de Pep Guardiola, el hombre del momento, entrenador campeón con el F.C. Barcelona.
Lo leí este domingo en el diario “El Nacional” de Caracas, que publica un artículo original de “La Nación” de Argentina. Cuanta profundidad en ese fragmento del poema. De cuando dos en realidad son uno solo...
Sunday, May 31, 2009
Beatriz, el menú y los idiomas...

Astutamente inteligente eso de combinar las “grasias” (craso error del editor de la carta-menú) con el chop suey para el título de este reportaje.
Te comento que, en principio, el asunto luce jocoso, pero si nos ponemos profundos… fíjate que hiciste una pregunta: ¿Será que no es tan importante llamar a las comidas por su nombre de creación?
A ella te respondo que en mi opinión es importante llamar las comidas por su nombre original, sin embargo es válido adaptarlas al idioma local. No te extrañe que haya sido un chino quien hizo esa adaptación del chop suey, pues así, chosué, lo tendrían que escribir ellos mismos en nuestro idioma. De hecho ya está usando símbolos que no le son propios.
A mí particularmente me encanta esa adaptación y no que nos veamos obligados a leer y a la vez pronunciar en perfecto francés el cordon blue o el soufflé o el foie gras (cordon bluú, suflé o fuagrá). Si no digerimos el inglés, segurito que pronunciaremos roastbeef con todas sus letras en vez de decir rostbif. Si no masticamos el italiano, tendremos que tragarnos los spaghetti o fetuccini (spagueti o fetuchini), cuando nuestra tendencia es decir espaguetis o fetuchinis. Ah, y al momento de beber podemos destrozar a una botella de refrescante caipirinha (caipiriña) y, si nos alcanzan los realitos, a un elegante champagne veuve clicquot ponsardin (champaña la viuda, familiarmente).
Al leer usamos, por lógica, los sonidos castellanos y al pluralizar automáticamente usamos ‘s’ o ‘es’. No quiero ni hablar del enredo cuando el bendito menú es marroquí, coreano, indio, tailandés, senegalés, japonés… se pierde uno entre babaganush, sushi, yakitori, tabbule, falafel, labne, hummus, fattoush, kibbes, chutney de mango o de tamarindo, cous-cous, ashura, chanclish y rotí.
Afortunadamente hay menús amigables que guían la selección explicando: ceebu jen (arroz con pescado), entonces uno puede señalarle con el dedito al mesonero que eso es lo que quiere comer, pero en caso contrario, estamos en todo nuestro derecho a preguntar y los mesoneros, o el chef, están (deben estarlo) siempre dispuestos a echarnos el cuento.
El lenguaje es dinámico y acepta todas esas variaciones, hermanito. Se deja la palabra tal como está con pronunciación y todo (pizza es pizza), o se traduce el significado (los noodles son fideos), o se toma la fonética de la palabra y se la reescribe (fondue es fondiú).
El béisbol es, a mi parecer, un buen ejemplo de las “ganancias” que ha tenido nuestro idioma, ir de baseball a béisbol nos llevó al jonrón, al flaicito, al ponche y sus víctimas que son los ponchados (ponchaos). ¿Recuerdas que cuando éramos chicos comprábamos chicle (chiclet) baseball desde la b hasta la l? Sí, pedíamos un “basebal” y no un chicle béisbol. Esa era la lectura perfecta para unos infantes como nosotros que recién empezábamos a usar el castellano.
Ya de por sí, al transcribir del chino, árabe, tailandés, ruso, griego al castellano incurrimos en serias modificaciones de los originales, pues, para esas culturas son otros los símbolos que se utilizan para escribir.
Me parece que es un perfecto favor que ese chinito haya usado “chosué” partiendo del sonido y llegando a su escritura en castellano, porque lo correcto sería usar caligrafía china y en ese caso estaríamos en graves aprietos… y con hambre…
Saturday, May 23, 2009
Adiós Maria Amelia!

Sunday, May 17, 2009
Una oración por la lluvia

Es el título del más reciente libro que ha caído en mis manos. Se trata del testimonio de un reportero polaco, Wojciech Jagielski, fruto de diez años de visitas a Afganistán. De ese libro dijo Ryszard Kapuscinski “¡Qué libro tan extraordinario, emocionante y bello!”. Es uno de los regalos de cumpleaños que recibí de alguien que me aprecia mucho y me entiende, porque yo tenía muchas ganas de leerlo.
Me mata la curiosidad por saber de Afganistán, un país cuya área es equivalente a la del estado de Texas, en Estados Unidos, que fue invadido por los rusos, quienes se mantuvieron allí por diez años, en apoyo de un régimen comunista imperante en esos años hasta que se vieron obligados a retirarse, diezmados por la guerra de guerrillas a la que estuvieron sometidos. Un país cuya geografía montañosa en un 75% no le permitió mayores libertades a los rusos para desarrollar su ofensiva. Un país cuyas tierras cultivables cubren apenas el 12% del territorio. Luego de la salida de los soviéticos se impuso un régimen islámico que fue desalojado del poder por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, que no las han tenido fáciles, por razones similares a las que provocaron la salida de los rusos.
El país tiene una posición geopolítica interesante para las grandes potencias pues, entre otras razones, es un país que acorta enormes distancias a los gasoductos que suplen a Europa. Posee inmensas riquezas minerales no exploradas en su totalidad ni explotadas aún, como petróleo y gas.
Es el mismo país donde en 1984 el fotógrafo Steve McCurry, de la revista National Geographic, tomó la imagen de una chica de ojos verdes, refugiada de guerra, llamada Sharbat Gula, una de las portadas más famosas de todos los tiempos para la revista. Mc Curry se tomó la idea de buscar la chica a posteriori, y de hecho al consiguió en 2001.
El mismo de la destrucción, por el régimen talibán, de unas estatuas de Buda que datan de hace más de 1500 años, las cuales están ahora en proceso de reconstrucción. El lugar de la destrucción de las estatuas es Bamiyán. Supe de ese lugar en 2001, mientras me encontraba en Yokohama, Japón. Era el nombre de un restaurant de comida asiática extraordinario, cuyos empleados no pudieron satisfacer mi curiosidad sobre el nombre por ser de origen chino y no hablar japonés ni inglés. Allí, en ese sitio, quien habla es la extraordinaria comida, pero ese es tema de otro post.
Lo cierto es que me quedó el nombre de Bamiyán en la mente hasta que pude investigar y descubrir que se trataba de un lugar en Afganistán, considerado patrimonio cultural de la humanidad, gracias a los Budas esculpidos en piedra. Se encuentra en la famosa ruta de la seda, y muy cerca de la hermosísima región de Cachemira, tan bella como conflictiva a través de los años.
Otro caso que puso a Afganistán en el foco de mi atención es el hecho de que allí se dice que se oculta Osama Bin Laden. La CIA ha utilizado a científicos norteamericanos que han investigado en sus montañas para tratar de descifrar el paradero de Bin Laden, de acuerdo con el tipo de roca de las montañas que se observan como fondo en sus videos transmitidos por la cadena Al Jazeera.
El libro ”Una oración por la lluvia. Historias de Afganistán” (Random House Mondadori, 2008) ha venido a cubrir un vacío, una asignatura pendiente. A juzgar por la rica prosa de sus comienzos, creo que lo voy a disfrutar bastante.
*Imagen: Steve McCurry en "National Geographic".
Sunday, May 10, 2009
Lo que quería Alejandro...

Cuenta la leyenda que Alejandro Magno, gran guerrero y conquistador, estando en vísperas de su muerte, hizo llamar a sus generales, llamados diádocos, para comunicarles sus tres últimos deseos.
Una vez venidos todos a su lecho, y rodeado de ellos, procedió a enumerar sus requerimientos postreros:
1.- Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2.- Que los tesoros que había conquistado durante toda su vida (plata, oro, piedras preciosas) fuesen esparcidos por el camino que llevaba hasta su propia tumba.
3.- Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, tuvo a bien preguntarle a Alejandro cuáles eran las razones para semejantes deseos.
Acto seguido, Alejandro argumentó:
1.- Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd, para así mostrarles a todos, y a ellos mismos, que no tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2.- Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecerán, y no se irán con ninguno de nosotros, simples mortales.
3.- Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que así como vinimos a este mundo con las manos vacías, de igual forma nos iremos, cuando se nos termine el más valioso tesoro que poseemos, que no es otro que el tiempo.
Friday, May 01, 2009
Hablar sobre uno mismo...
Lo difícil de hablar de uno mismo consiste en que lo que se dice pasa, inevitablemente, por el filtro de nuestra visión subjetiva de lo que se vive o dice. Así que la realidad que describimos queda automáticamente desvirtuada desde el mismo instante en que comenzamos a describirnos, a relatar quienes somos.Pero, ¿y quién mejor que nosotros mismos para describirnos? Mucho más cuando el auditorio no nos conoce. Todo un dilema que resolver.
Hace poco tuve frente a mí a un sujeto que se describió rápidamente como un hombre feliz. Mientras él se describía como tal, yo lo miraba directamente a sus ojos, y lo que ellos me transmitían no parecía tener puntos de acuerdo con lo que decían sus palabras. Sus gestos, su expresión facial lo desmentían categóricamente. Lo miré mientras me hablaba y sólo atiné a preguntarle a qué hecho atribuía él mismo ser un hombre feliz.
Su respuesta me sorprendió, no sé si por la prontitud de la misma, por el divorcio que representaban sus palabras con su comportamiento diario o por otras razones que harían muy larga esta divagación. Esbozó como causas de su felicidad una serie de factores de índole material. ¿Será posible? Aún así, su expresión corporal parecía no soportar lo que estaba escuchando de sí mismo. Su rostro se desdibujó ante mí. Yo solamente observaba. Y aprendía sobre lo complicada que puede llegar a ser en oportunidades la conducta humana.
Este es sólo un ejemplo que se repite a menudo. He tenido ante mí individuos que han pasado hablando de sí mismos más de una hora, sin percatarse que la razón principal de su presencia allí era el diálogo, y nunca el monólogo interminable sobre sí. He sido paciente, los he escuchado, y me he puesto luego a pensar y reflexionar sobre la conducta de nosotros, los humanos.
A mi escritor favorito, Haruki Murakami, no le gusta hablar de sí mismo. Es reacio a dar entrevistas, quizá por el mismo motivo. Y es su característica mostrar, según mi propia interpretación, en boca de sus personajes, rasgos importantes de su propia personalidad. Son rasgos muy interesantes desde mi punto de vista. Pienso a futuro escribir un post sobre lo que para mí son esos rasgos personales interesantes del escritor, mostrados a través de los personajes de sus obras.
En “Sputnik, mi amor”, una de sus obras, nos confiesa a través del protagonista, un profesor de primaria, las razones por las cuales rechaza hablar de sí mismo.
El profesor dice que cada vez que le toca hablar de sí mismo se siente confuso. Se ve atrapado en la clásica paradoja a la que conlleva el contestar a la interrogante de “¿Quién soy?”.
“Si se tratara –dice- de simple información, pues nadie mejor que yo para dar todos los detalles. Sin embargo, cuando hablo sobre mí, ese yo de quien hablo queda automáticamente empobrecido, limitado y condicionado precisamente por ese otro yo, que soy yo mismo, ¿victima de quién? Pues de mi propio sistema de valores, de mi sensibilidad, de mi capacidad de observación, y de otros condicionamientos. Por lo tanto, ¿hasta qué punto se ajusta a la realidad ese yo que retrato? Sin embargo, he visto otras personas que no parecen sentir el mismo temor cuando se trata de hablar de sí mismos. Se describen sin ningún pudor como seres sinceros y francos, y luego, a la vuelta de la esquina, he visto a esos mismos “sensibles” innumerables veces herir, así sin más, los sentimientos de los demás. Estas son cosas que me llevan a pensar sobre qué es lo que en realidad sabemos de nosotros mismos”.
Lo cierto del asunto es que cada vez que nos encontremos ante la disyuntiva de hablar sobre nosotros mismos tratemos de ser lo más objetivos en nuestras descripciones y al mismo tiempo, lo que decimos debe estar en completa armonía con lo que transmitimos a los demás, que en oportunidades nos describe mucho mejor. *Fotografía: Leeni en Flickr.com
Sunday, April 26, 2009
Carretera...
Cuando subes, comienzas a notar el cambio en la vegetación, en la temperatura ambiente, en el temperamento de la gente, en la cercanía de las nubes, la neblina, el rocío que se posa sobre las hojas y las flores, dándoles esa sensación de frescura eterna.
A medida que vas serpenteando la montaña, cada paisaje que aparece frente a ti es sobrecogedor, paralizante, sublime. Te invita a detenerte, a contemplar, a divagar, a pensar en cosas buenas para ti, para los tuyos, para tu tierra, para La Tierra.
Y poco a poco, esos caminos, llenos de historias, se van haciendo parte indispensable del paisaje, el cual deja de concebirse sin ellos.
Esos hermosos caminos de montaña me invitan a pensar en positivo, las ideas se aglomeran en mi mente, como queriendo pasar a ser protagonistas del momento que se vive.
La gente que te encuentras en esas alturas es diferente. No escatiman en regalarte una sonrisa, en ofrecerte un trago para acomodar el cuerpo a esas temperaturas tan bajas, en conversar contigo de la belleza de los paisajes, que de tanto vivir allí no les aburre, pues siempre consiguen un detalle, una variación, que va desde unas hortensias en floración hasta la emoción de la última nevada, que no se olvida.
Sobre estos caminos cantaba una vez el tío Simón Díaz:
“caminos, caminos,
yo sé de muchos caminos,
que se van a la montaña,
y se pierden en las sombras,
huyéndole a una mirada”
El tío, que no pierde detalles, nos cantó esa melodía, y yo la llevo presente en todo momento, en el mismo serpentear de los caminos de la montaña, en la hermosa mirada de la gente que puebla sus orillas.
Otro Maestro, Aldemaro, nos recreó sus imágenes en ritmo de Onda Nueva, ¡que belleza!
Que me ahoga la distancia
De qué manera, de qué manera.
Cementera, perdóname cementera
Si tumbo la flor del llano
Con mi carrera, con mi carrera.
Gavilanes en las nubes
Vayan hasta la rubiera
Y me traen por los cabellos
A Isabel María Contreras
Mi catirita llanera.
Carretera, remonta la cordillera
Antes de que me convierta
En tolvanera, en tolvanera."
Saturday, April 25, 2009
Brownie con helado
Del "Eco-Bus" en San Cristóbal, Táchira, Venezuela
