Sunday, September 04, 2011

Jerry


Un amigo blogger y a su vez colega Ingeniero dice que a él le gusta venir a este blog porque soy el único ingeniero que no escribe sobre su profesión sino que muestra otros aspectos de su personalidad.

La verdad sea dicha, escribo muy poco sobre la ingeniería, salvo ese aspecto indeleble que es el eterno enfrentamiento entre mi yo escritor y el ingeniero, tan disímiles ambos y, como el famoso comic “Catdog”, obligados a convivir en estas cuatro paredes corporales.

Pero he aquí que en este mundo ingenieril también suceden cosas un tanto alejadas de los números y las coordenadas, más bien unidas a la psicología y a la complejidad e insatisfacción eternas del ser humano, que bien valdría la pena escribir sobre ellas, eso sí, cambiando la identidad de los personajes para protegerlos, así que, cualquier parecido con la realidad es solamente coincidencia.

Comenzaré escribiéndoles de Jerry. Nos conocimos de manera fortuita, pues recibí una “asignación”, que es como se conoce en este mundo al hecho de que te agreguen a un grupo de proyecto o de tarea específica.

Cuando uno es asignado, sabe ya de por sí que lo esperan tareas arduas, no tanto desde el punto de vista ingenieril, sino del psicológico. Se trata de encontrarse con nuevos personajes que se identifican tanto con la tarea asignada, que muchas veces cualquier extraño no es bienvenido, porque es visto como alguien con quien hay que compartir una torta que es finita, y por lo tanto, los pedazos serán más pequeños a partir de ese momento. Cruda realidad.

Pero vamos, que es de mi jefe en el grupo de tarea de quien hablaremos. Nunca vi en Jerry puntos de coincidencia conmigo cuando nos topamos por primera vez. El, blanco, alto, ojos azules, estadounidense del sur, alborotó mis prejuicios. De buenas a primeras solo pasó una palabra por mi mente: racista. Nada más que decir. A partir de allí mi trabajo se haría sobre alambre de púas.

Jerry, por su parte fue más simple y fue directo al tema que nos ocuparía las próximas semanas. Explicó la tarea con lujo de detalles, qué esperaba él de mí, en cuanto tiempo debería ejecutarse y cada cuanto debería enviarle un reporte de mis acciones, ya que estaría ubicado en otro lugar, trabajando a distancia. En ese tiempo no se había popularizado el mensaje de texto y nuestra comunicación estaría basada en el teléfono y el correo electrónico.

Yo opté por la segunda alternativa, prejuiciado como estaba de un americano oriundo de Pascagoula, Mississippi, con cara de pocos amigos, muy estricto y circunspecto.

Así nos mantuvimos por espacio de dos meses hasta que un buen día recibí una llamada. Se trataba del mismísimo Jerry, harto ya de recibir solo reportes, y cambiando las reglas iniciales que el mismo impuso, solicitando mí presencia un día a la semana en su oficina, separada de la mía por 30 kilómetros de carretera nacional. A medida que el trabajo avanzaba, se fue alargando la estadía semanal en la oficina de Jerry, hasta establecer visitas puntuales a mi antiguo lugar de trabajo permanente.

De esta manera terminé de conocer al americano con pinta de Marine, sureño de ojos azules, que fungía de jefe en ese entonces.

Como había intuido era un hombre estricto en su trabajo. Era el primero en llegar y el último en salir. Y a diferencia de sus coterráneos expatriados, no se dejó deslumbrar por la belleza y las curvas de la mujer venezolana, sino que se dedicaba por completo, durante largas jornadas, al avance del trabajo. No salía a almorzar durante la hora que nos daban al mediodía. Traía su comida en una cava y almorzaba en su escritorio, desde el cual lo veía reírse mirando al ordenador. Quién sabe qué cosa miraba que la causaba mucha risa y una que otra carcajada.

Muchas veces me llegó la hora de irme y él se quedaba trabajando como si fuesen las ocho de la mañana. Mucha energía destilaba Jerry, y como también soy workaholic, comenzamos a llevarnos mejor al saber que hablábamos el mismo idioma.

Y fue así como pude conocer al Jerry persona. Un tipo enigmático, poco dado a la expresión corporal. Pendiente del más mínimo detalle con respecto al trabajo. Yo lo abordaba en sus aspectos personales al final de nuestras largas reuniones.

“Pascagoula” –le decía– “¿acaso sale en el mapa?”

El se reía animosamente y respondía:

“Claro que sale, tiene un astillero muy famoso”.

“¿Pascagoula? ¿Astillero? ¿Dónde? ¿Cuándo?” –le respondía en tono de broma.

Así, de a poco, fuimos bordando un buen compañerismo, circunscrito, claro, al ambiente de trabajo. Es que éramos muy diferentes. El vivía para trabajar y yo, por más énfasis que le ponga al trabajo, lo hago para vivir.

El día que terminé mi trabajo en la asignación me dijo que siguiéramos trabajando, más allá de la hora de almuerzo, que el invitaría al final. Me emocioné, en parte por haber abierto esa puerta intransitable y siempre cerrada de Jerry, entre lo personal y lo laboral. Un almuerzo contribuiría a cimentar un buen piso para una futura amistad.

La sorpresa llegó alrededor de las dos de la tarde, cuando ya todos habían vuelto del almuerzo y trabajaban de nuevo, me dice Jerry: “Bienvenido a Jerry´s Restaurant”, y sacó de debajo de su escritorio la famosa cava. Al abrirla me la mostró y continuó: “Escoge el que quieras, hay de jamón de pavo y de queso solo, ah, y escoge tu bebida”. Adentro reposaban entre los cubos de hielo algunas latas de Pepsi, Fanta Naranja y Sprite. Ese era nuestro almuerzo de despedida. Nunca hubiese imaginado que ese almuerzo final fuese a salir de esa cava. Por el contrario, hacían horas que mi estómago crujía de placer imaginando un buen pescado frito, humeante, a orillas del mar en las cercanías.

Como si eso fuera poco, me mostró la razón de sus carcajadas durante sus almuerzos diarios desde la cava. En su ordenador había una especie de tablero con un título: “Fart Soundboard”. Había una larga hilera de botones que, al ser accionados, daban lugar a diferentes sonidos de pedos, sí, pedos que de acuerdo a su sonido eran bautizados con nombres como “Puerta dura”, “La Mecedora”, “El Suavecito”, “El Cortagramas”, “El Trompetero” y un largo etcétera.

Nunca hubiese imaginado que hubiesen sitios en la red destinados a almacenar los ruidos que producen los pedos al salir (buscar con google “fart soundboard”), y menos que fuesen la diversión de personas como Jerry, afanados y apegados al trabajo duro, pero, ya sabemos que “caras vemos y corazones no sabemos”.

Sunday, August 28, 2011

What´s it all about



Cada vez que viajo hay canciones que se vienen conmigo, que suenan muchas veces en mi mente dependiendo de la situación que esté viviendo.

Son canciones que me traigo de acompañantes y que aparecen como flotando en el ambiente en medio de una reunión, y de vez en cuando logran sacarme de concentración sin que nadie lo imagine.

¿No les ha pasado que a veces piensas en una canción, la escuchas con fuerza en tu mente, y de repente alguien la pone en su i-pod o la tararea como si también la hubiese escuchado de tu mente?

Volviendo al tema de las canciones que viajan conmigo, sucede también que en la estadía uno escucha canciones en la radio, o en una tienda, no importa el lugar, que se le quedan prendidas en la mente, y aparecen entonces muchas veces en diversas situaciones.

En mi caso personal, suelo buscar esta canción para escucharla completa y eso refuerza el trabajo mental, el mero hecho de escucharla por completo termina de llenar esas pequeñas brechas que nos quedan cuando hemos escuchado apenas una parte de la misma.

Pat Metheny es uno de esos artistas que o se va conmigo o viene en la mente cuando regreso. Hay varias de sus producciones que para mí mente son bastante familiares, yendo o viniendo, como “The way up”, “The secret story” y “Day Trip”.

En este viaje descubrí un CD de Pat que puedo catalogar de maravilloso. Se llama “What´s it all about”. Son 10 canciones que han marcado al artista durante su vida. Y a cada uno de nosotros de alguna forma.

En cada canción, la guitarra de Pat nos lleva hacia un inmenso mar de recuerdos, de una forma que solo este extraordinario artista puede hacerlo. Sobresalen, en mi opinión, tres de ellas: “Los sonidos del silencio”, de Simon y Garfunkel, “And I love her” de los Beatles y “Alfie”, de Burt Bacharach, con lo difícil que es sobresalir en esta obra maestra de Metheny.

En mi experiencia personal, escuchar a Pat Metheny es sentirte acompañado en la soledad del viaje. Es sentir que hay alguien allí, elevando tu espíritu y llenándote de paz espiritual a través de las cuerdas de una guitarra ejecutada magistralmente. “What´s it all about” es un "MUST" para todos los que aman la música de Metheny, como yo…

Saturday, August 27, 2011

Virtual


“Nunca pensé que los acercamientos virtuales fuesen a veces tan íntimos como los físicos, o mucho más”, dijo Manuel mientras hacía las tareas de su hogar. Las mismas que había heredado desde que comenzó a vivir en solitario. Lavar la ropa, plancharla, barrer la casa, pasar la mopa, limpiar las ventanas.

“Esas cosas pasan” respondió Miguel mientras saboreaba su cerveza fría, sentado en la mesa del comedor. Había venido a compartir con Manuel, para hacerle un poco de compañía mientras aquel se fajaba con las tareas de la casa. Un poco de apoyo y solidaridad nunca estaba demás.

“Me escribió”, prosiguió Manuel, “para decirme que no más contacto virtual porque su marido había conversado con ella y le manifestó su preocupación por su ´relación´ conmigo”.

“¿Cómo así?” dijo Miguel. “Si estás más solo que la una en el reloj”.

“Pues así como lo oyes. Una persona con quien nunca habías tenido un encuentro, fuera del espacio virtual, con quien tan solo has hecho un ejercicio profundo de imaginación, alimentado por las fotografías que cuelga en su página de Facebook y los diálogos que comparten con la multitud en twitter y algunos más privados en el Messenger que, vamos, tampoco llegaban a tanto”.

“¿Y qué pasó entonces?” insiste Miguel.

Manuel hace una larga pausa antes de continuar: “Antes de perderse en el ciberespacio me ha contado algo. El marido ha sentido una falta. No sabe de qué. Su vida sexual continuaba tan monótona y vacía como el primer día. Almuerzan juntos al mediodía, casi siempre. Y se encuentran al salir del trabajo para compartir un poco en un café. Pero el sentía una falta, que no mencionaba de qué, pero por alusiones ella terminó amarrando que se trataba de mí”.

“¿Qué tipo de falta mi Dios?” inquirió Miguel, un tanto inquieto y con angustia, “¿y que alusiones?, ¡joder!”.

“¿Qué voy a saber yo? Si no vivo con ellos. Intuyo que a veces se nota la falta en los pequeños detalles. Una mirada que no es tal. Disminución del contacto visual y físico. La presencia de un muro invisible pero palpable a leguas en la cama. Son los mismos detalles que se escapan por millones en fantasías a través de las cañerías de las redes virtuales. Son detalles que nadie ve pero que muchos resienten, por ejemplo, en una notable disminución de la intensidad de una relación amorosa”.

“¿Y en qué quedaron al final?”, preguntó Miguel mirando fijamente a las pupilas de Manuel.

“Nada… diálogo interruptus… y ha pasado el tiempo, y no hay contacto de correos, me ha dejado de seguir en el twitter. La rastreé por search twitter y no escribe de mí. Me he convertido en polvo cósmico. Si, es lo que soy… el polvo cósmico me describe perfectamente. Nada siento, nada soy. Ya no soy su amigo en Facebook, y mi imaginación se difumina poco a poco, lentamente. Trato de buscar su olor en el ambiente, pero en vano, porque es alguien que nunca estuvo, y al parecer ni estará. Siento que mi PC ha pasado a ser un vulgar artefacto, luego de haberlo visto y sentido como mi ventana al mundo. Ella ya no está… y yo no sé que es lo que estoy sintiendo. ¿Será lo que llaman soledad virtual? Tan profunda como la real”.

*Imagen: www.ibloggr.com

Sunday, August 21, 2011

Sobran las palabras...

"Un perro caliente en el estadio es mejor que un churrasco en el Ritz". Humphrey Bogart.
Cada cosa en su santo lugar...

Sunday, August 14, 2011

C'est la vie


"A solas medito…

…nada mejor que saber que alguien te espera...

Y también que te recuerda con cariño."

Vivir la vida es como arar, como sembrar…

…con la esperanza de algún día ver brotar la tierra.

La vida.

Tránsito rápido.

Acciones que nos marcan.

Buenas. No tan buenas.

Una suma en el camino.

Se irán contigo.

Esas acciones.

No el dinero, no los bienes.

Cuando ya nadie pueda verte.

Servirán de acompañante.

Eternamente.

Equilibrio es la palabra.

Paciencia ilimitada.

Porque “todo pasa y todo queda. Pero lo nuestro es pasar”.

Lluvia de imágenes.

 Que precipitan sobre ti.

Veloces, raudas.

Sin poder editar.

Nada cambiar.

Son sensaciones.

Es lo que queda…

* Hermosa imagen de Tomás en http://www.nuestrohuerto.com/

Monday, August 08, 2011

Espera infructuosa


En un día soleado como el de hoy, llama la atención que el gato esté sentado en su posición de siempre, en el jardín de la entrada.

No hay sombra que le cobije, y los rayos inclementes hacen brillar aún más su hermoso pelaje.

Sin embargo, estoico, permanece.

Pocos conocen la razón de su mirada, fija en el horizonte, como esperando que algo suceda.

Su ama y señora no aparece, y el parece intuirlo, a juzgar por su postura imperturbable en el jardín.

Karina, que así se llama, ha decidido probar suerte en el cine de Hollywood, y se ha marchado a Los Ángeles, con muy pocos recursos, buscando, de la mano de su agente, dar el salto definitivo a la fama.

De eso su gato nada entiende. Y aguarda pacientemente su retorno.

Un retorno que parece alargarse en el tiempo, en la misma medida que Karina le va tomando el gusto a su nuevo estilo de vida, que ahora transcurre entre castings, flashes, y la esperanza de, más temprano que tarde, recibir esa llamada que cambiará su destino.

Ayer llovió, y el gato se ha cobijado en la casa. Ha comido un poco, mucho menos de lo que acostumbra, y tan pronto el sol ha salido ha vuelto a su posición de siempre en el jardín, esperando.

Esos ojos rayados, a veces esmeralda y a veces grises, contemplan la nada en el infinito. A veces otea a lo lejos a una joven vestida con un vaporoso vestido, afina la vista, solo para darse cuenta de que no es Karina. Un leve movimiento de cabeza muestra su decepción, mientras la joven desaparece en el horizonte, caminando vigorosamente y haciendo que un transeúnte voltee a mirarla a la vez que le suelta unas palabras con cara de regocijo.

Mientras, a unos cuantos kilómetros de distancia, la rutina de su ama transcurre entre el gimnasio, un trabajo a medio tiempo en una floristería, y revisar el móvil a cada instante, estirando los labios al final, con cara de aburrimiento.

En algún rincón oscuro de su memoria han quedado congelados los recuerdos de su pasado reciente. Mientras, un poco más allá, en el jardín donde yace el gato que no hace mucho era uno con ella, las rosas ya no parecen ser las mismas.

Friday, August 05, 2011

¿Reciclaje? ¿Cómo dijo?


Si alguien alguna vez ha tenido la oportunidad de visitar un relleno sanitario en Venezuela, ha podido presenciar el dantesco espectáculo del reciclaje. Es decir, un ejército de personas que se dedican a extraer de la basura todo objeto que pueda ser reciclado.

El proceso es el siguiente: llega un camión recolector a la zona de disposición de los desechos, conocidos, por la forma en que se procesa la basura, como relleno sanitario, pues una vez depositada la basura, es rellenada con tierra para evitar la contaminación.

Con el camión llegan simultáneamente dos ejércitos: el de los buitres o zamuros, ávidos de caer sobre la basura en busca de comida, y el de los hombres que hacen el reciclaje.

Los segundos triunfan, a trancas y barrancas, sobre los primeros, que deben alejarse aleteando furiosamente y esperar a que se haga el violento reciclaje. Cada hombre porta sobre sus espaldas un enorme recipiente donde guardará los objetos que luego venderá a un tercero que espera en otro sitio, pacientemente.

La recolección es un acto digno de una película de terror. Los hombres se abalanzan sobre las montañas de basura, y con sus manos separan lo que les interesa, sea papel, plástico, telas u otro rubro. Cada uno se especializa en un material, no se mezclan. La mayoría guarda también restos de comida que logran pescar en el ínterin.

Luego de esta dantesca faena, se dirigen raudos hacia los camiones de los compradores de reciclaje que, esperando a distancia prudencial, se hacen con los objetos reciclados. Estos últimos están completamente diferenciados, el de papel en una parte, el de plástico en la otra y así por el estilo.

Una vez que los recolectores comienzan a abandonar el sitio de disposición, caen los zamuros sobre lo que queda, y con asombrosa destreza logran recuperar restos de comida en descomposición. Que es su manjar privilegiado.

Todo este espectáculo, de los unos, hombres, y los otros, buitres, transcurre en pocos minutos, y termina justamente cuando se acerca un tractor a los montones de basura recién depositados para cubrirlos con la tierra. A veces se confunden los episodios porque el tiempo es muy corto, y puedes ver una mezcla de buitres con hombres y recipientes moverse rápidamente entre la basura y la tierra que está siendo movida por el tractor. Imagino que varios miembros de alguno de los ejércitos han pasado a ser compañía de la basura bajo el implacable relleno de tierra, pero eso es algo que a nadie parece importarle mucho. No hay dolientes.

El ejército de recolección vive en el propio relleno sanitario, confinado en un área donde improvisan tiendas de campaña, y se bañan en los pozos de lixiviado, que es como se conoce al liquido que permea de los montones de basura rellenos de tierra, cuando se descompone, y es drenado hacia lagunas o pozos.

Comen de lo que encuentran en la basura y, a decir de un médico que los revisa de vez en cuando, con el que pude conversar, son muy pocas las enfermedades que los afectan ya que sus cuerpos desarrollan potentes anticuerpos dado el medio en el que viven.

Esa es la forma como actualmente se hace el reciclaje en Venezuela queridos lectores, y de nada han servido campañas e intentos de establecer operaciones de reciclaje en recipientes especializados según el material. Si existen, pero su impacto es mínimo, prácticamente invisible.

En el Parque del Este se pueden observar recipientes destinados exclusivamente a vidrio o plástico, llenos de papel y otros desperdicios vertidos por los usuarios. Y eso no es sino el reflejo de lo que sucede en toda la ciudad, ni que decir de otras partes del país.

Una realidad del presente, a ojos vista, que confrontamos a diario. Ojalá podamos cambiarla en un futuro cercano. Quien saldrá ganando es el propio país, y el Planeta...

*Fotografía: "Bonanza de Basura" de Edu Alarcón en http://www.flickr.com/

Saturday, July 30, 2011

La vida


Esta es tú VIDA.

Haz lo que amas, y hazlo frecuentemente.

Si no te gusta algo, ¡cámbialo!

Si no te gusta tu trabajo, ¡déjalo!

Si no tienes tiempo suficiente, deja de ver TV.

Si estas buscando el amor de tu vida, ¡para! (...está más cerca de lo que piensas).

Estará esperando por ti cuando (¡por fin!) comiences a hacer lo que te gusta.

No pienses tantas veces las cosas, la vida es sencilla.

Todas las emociones (incluida la tristeza, ojo) son bonitas.

Disfruta cada bocado de lo que comes.

Abre tu mente, tus brazos y tu corazón a nuevas cosas, y a la gente; estamos unidos en nuestras diferencias.

Pregúntale a la primera persona que te encuentres sobre su pasión de vida, y comparte con ella los sueños que te inspiran.

Viaja frecuentemente (cuando puedas, claro).

Perderte te ayudará a encontrarte a ti mismo.

Algunas oportunidades solo vienen una vez (y sin aviso, así que...) ¡Atrápalas!

Tu vida se ciñe a las personas que conoces y a las cosas que creas con ellas.

¡Sal entonces y ponte (muy) creativo!

LA VIDA ES CORTA.

¡Así que vive tu sueño!, ¡y viste tu pasión (VINOTINTO)!

*Extraído de "Jameshillnospace", en http://jameshill.tumblr.com/, excepto los paréntesis y signos de admiración, que son de la casa...

Saturday, July 23, 2011

Cierra Borders


2011 es un año en el que me ha tocado vivir de cerca la crisis de las librerías, no sólo en Venezuela sino también en Estados Unidos.

La famosa cadena de mega-librerías Borders está cerrando.

Así como presencié la muerte súbita de la Centro Plaza, en Caracas, he sido testigo ahora de la lenta agonía de Borders en Houston. Hoy estuve en una de sus grandes tiendas y me encontré con unos letreros gigantes que hablaban del cierre inminente.

Caminé por sus pasillos viendo infinidades de títulos en oferta, en rebajas de cierre de tienda, y muchas personas buscando en la inmensidad algún título que llevarse con un 10, 20 30 y hasta 40% de descuento.

Yo me paseaba y me preguntaba sobre el destino de tanto título interesante expuesto en los anaqueles. ¿Qué pasará con los que no se vendan? ¿A dónde irán a parar? ¿Terminarán vendidos como papel de reciclaje?

También me hice preguntas acerca de las razones de la quiebra económica, que nadie las sabe a ciencia cierta, y surgen muchas especulaciones. La mayoría de las culpas, aquí en Estados Unidos, recaen en el libro electrónico, o “e-book”, como lo llaman por estos lares de Dios.



Yo no estoy seguro de que una persona, que normalmente no tiene el hábito de la lectura, que no ama ni le apasiona la literatura, le aparezcan de repente, gracias a la magia de un adminículo electrónico, llámese como se llame, tenga el tamaño que tenga, unas ganas interminables de sentarse a leer, qué les digo, a Mario Vargas Llosa, por ejemplo.

No me los imagino leyendo un libro de 200 páginas llenas de oraciones escritas en perfecta ortografía, así sea en una pantalla de 12 mil megapíxeles, con efectos especiales (visuales y de audio) de pasar las páginas o poner las letras del tamaño más cómodo que se quiera. No sé, cosas que piensa un lector apasionado de 49 años de edad, que quizá se ha quedado atrás con la tecnología y el verdadero sentido de la inmediatez de las cosas. Me consta que J.K.Rowlings ha puesto a leer a un gentío, iniciándolos con la saga de Harry Potter, pero eso es otra cosa.

Antes de salir de Borders, escondiéndome las lágrimas, pensando en lo concurrida que la encontré en el año 2008, cuando escribí un post sobre las librerías de Houston, me topé con uno de los empleados. Nos miramos a los ojos sin saber qué decir, y yo abrí fuego preguntándole acerca de cuándo cerraban definitivamente. El empleado, cabizbajo, me respondió que hasta donde él sabía, no abrirían más en algún momento de septiembre. “Que tristeza se siente, ¿no?”, le dije. “It sucks!” fue su respuesta mientras continuaba su camino. Prefiero no traducir.

Wednesday, July 20, 2011

Doug the Cook

Doug es tejano. El típico tejano, campechano, amante de la amistad y de un buen asado, una buena parrilla, como le decimos en Venezuela a lo que aquí se conoce como barbecue.




La esposa de Doug, Ana María, nos invitó precisamente a compartir una parrilla, y él, a última hora decidió cocinar un arroz a la marinera.


En Tejas hay muchos nativos, como Doug, que han vivido y trabajado en Venezuela con las compañías petroleras y que recuerdan sus días en el país con mucho cariño y nostalgia. Durante su estadía se quedaron con expresiones criollas, que a pesar del tiempo que ha pasado, aún recuerdan y te las dicen en amena conversa.


Lo que nunca imaginé es que alguno de ellos pudiera hacer un buen arroz a la marinera. Hasta que lo vi. Y lo probé.


Fue un espectáculo verlo preparando en la paellera los camarones, junto con el sofrito, el aceite de oliva, los langostinos, todo ello movido con su cuchara de madera, como debe ser.


Luego sorprendió con el arroz azafranado (saffron yellow rice), vertido directamente sobre la cocción, luego las vieiras, colocó el pimentón cortado en tiras y formando una estrella desde el centro, añadió por último el perejil y lo tapó con papel de aluminio, como quien cocina un cartoccio.


Me miró fijamente y me dijo: “Twenty minutes!”, veinte minutos certeros y voilà: realmente delicioso.


Yo no se si el imaginaba lo mucho que me estaba divirtiendo y disfrutando de verlo cocinar mientras conversábamos de lo humano y lo divino, acompañados por los ricos aromas que salían de la paellera.


La verdad es que estaba un poco anonadado. Una paella cocinada por un tejano, y a ojos vista, con mucho estilo.


No se cuantas veces en la vida uno ve un espectáculo de esta naturaleza, pero creo que son contadas.



La vida no deja de sorprenderte…


Bon appétit!


¡Y salud amigos!

Monday, July 18, 2011

Monólogo intemporal sobre nuestro futuro inmediato


¡Hola a todos! Hace poco vi un letrero que rezaba: “Unos días nos toca de perro. Otros, de hidrante.”

Me dejó pensando la similitud que tiene con los hechos cotidianos de la vida. Sabemos que tenemos influencia sobre algunos y que con mucho o poco los podemos modificar, mientras que hay otros que por mucho que tratemos de hacer, siguen un curso inexorable.

Por todo esto lo que debemos pedirle a esa fuerza superior que unos llamamos Dios, y otros Buda, Alá y un largo etcétera, es que nos ayude a dilucidar bien la diferencia entre lo que podemos cambiar y lo que no, y así el mundo se libra de millones de disputas diarias sobre hechos que, ni ahora ni nunca podremos modificar.

Sin mencionar las consecuencias que traen las anteriores disputas.

Cuando nos toque de perro, pues a ladrar se ha dicho y orinemos con confianza sobre el hidrante, que nada habrá de hacer sino aguantar valientemente los embates y la calidez del liquido amarillento, pero cuando nuestro cuerpo adopte la frialdad metálica y la forma del hidrante, pues entonces permanezcamos firmes, estoicos, y soportemos el liquido caliente que se cierne sobre gran parte de nuestro cuerpo, y hasta el olor que posteriormente, cuando apenas se seque, nos acompañará, cual perfume de Chanel (que no es lo mismo ni suena igual, pero vamos).

 

Tratemos de tomarnos diariamente nuestra pildorita de Ubicatex de 500 ó 1000 miligramos (según la gravedad del caso), tal como nos la recomendó el médico, sabiendo que la venden sin récipe en las farmacias. La falta de la misma nos lleva a no saber diferenciar lo que antes describimos acerca del cambio.

Sabido es que muchos no se la toman y ni siquiera acuden al doctor cuando presentan los síntomas de desubicación (social, temporal, espiritual, profesional y pare usted de contar los casos). Otros van decididamente al médico, toman la receta, la misma que aparece a posteriori en el cubo de la basura de la clínica u hospital al que se ha acudido. Sabiendo que la necesitan, hacen caso omiso de la recomendación. Y luego vienen los reclamos del porqué del olor a Chanel, si verdaderamente yo soy un buen perro. Y cosas por el estilo, que no nos llevan a nada.

Mantengamos el plano orientado correctamente para saber a ciencia cierta por dónde debería salir el sol y hacia donde debemos orientar nuestros pasos. El Ubicatex es de amplio espectro; dicho de otra forma, sirve para todo. Puede tomarse, aún sin prescripción facultativa. Y si supieran cómo salva vidas y evita problemas innecesarios.

¡Pero espere! Eso no es todo. Si llama ahora mismo le incluiremos un kit que incluye una caja de 60 comprimidos de fitina y una brújula magnética ¡totalmente gratis!

De aquí en adelante, el que tenga ojos, ¡pues que vea!

*Cualquier parecido semejanza con la vida real es simplemente coincidencia.

Friday, July 08, 2011

Tequila


Estoy leyendo un cartel que dice: “Dios me envió un ángel cubierto de pelo para recordarme que el amor existe”. Al lado del cartel habían dibujado unas patitas, las cuales contribuyeron a reafirmar lo que se me vino a la mente.

Les cuento la historia…hace unos meses mi hija apareció de sorpresa en la casa, acompañada con una pequeña mascota, traída  en brazos. Yo estaba sentado mirando la TV y me quedé atónito ante la escena. Nunca habíamos tenido mascota y habíamos acordado que no la tendríamos porque un apartamento no era el lugar más idóneo para su sano desenvolvimiento.

Pues mi hija, contraviniendo las reglas no escritas, se apareció con “Tequila”. La perra, una Yorkshire Terrier, con apenas un mes, miraba a todas partes como estudiando el ambiente, la novedad. Yo por mi parte hacía lo mismo con ella. La miraba de soslayo, con una mirada más bien de reproche a mi hija que otra cosa.

Pero bastó una sola mirada de Tequila para robarme totalmente el corazón. No quería expresar lo que sentía porque, en teoría, debía reaccionar con firmeza, recordando la regla de no tener mascota en casa. Pero ni un pensamiento al respecto, ni una palabra, ni un gesto, ni una gota de regaño pudo brotar.

Solo la mirada fija hacia el lugar donde ella estaba y una sensación de tener el corazón encogidito, como envuelto en una tela húmeda y caliente. Desde entonces no hago más que disfrutarla cada vez que nos vemos. Ella me corresponde con todo lo que da su corazoncito, que es bastante, lo suficiente para meterme en un bolsillo. Lo que en definitiva sucedió aquel día fue, sin un ápice de duda, amor a primera vista.

¿Díganme que no es bella? ¡Estoy enamorado!


Saturday, July 02, 2011

La lista de lecturas del 2011. Un avance


Llueve un poco esta mañana. Partiré en pocos días y la mente se me inunda de cosas pendientes, alguna de las cuales quedará en lista, porque el tiempo es implacable y no alcanza para hacerlo todo.



Sin embargo, esta lista de pendientes ha ido disminuyendo, claro, con un poco de paciencia y buena memoria.


Hablando de listas, he leído bastante en esta primera mitad del año y quisiera compartir con ustedes mis lecturas, que han resultado interesantes, unas más, otras menos, de alguna pudiera decirse que hasta pedagógica. Por supuesto, entre ellas están las que llevan cierto favoritismo de mi parte. En sí, cada libro que cae en tus manos tiene algo que decirte. He aquí la lista preliminar de mis lecturas del 2011. Espero les gusten.


“Siete vidas”. John Grisham. Random House Mondadori, 2010.


“Sin tregua”. Hillo Ostfeld. Impresos Miniprés, 2009.


“Madame Bovary”. Gustav Flaubert. Editorial Panamericana, 2006.


“Triste vida”. Chi Li. Ediciones Belacqva, 2007.


“El jardín de la señora Murakami”. Mario Bellatin. Tusquets, 2001.


“Si te comes un limón sin hacer muecas”. Sergi Pámies. Anagrama. 2007.


“Por el aroma yo lo sé”. Rubén Darío Jaimes. Equinoccio, 2009.


“El arquero dormido. Cinco novelas en miniatura”. Ednodio Quintero. Alfaguara, 2010.


“La soledad de los números primos”. Paolo Giordano. Salamandra, 2010.


“Demian. Historia de la Juventud de Emil Sinclair”. Herman Hesse. Alianza Editorial, 2007.


“El viejo y el mar”. Ernest Hemingway, Editores Mexicanos Unidos, 2004.


“Mundo Perdido”. Alejandro Padrón. La ballena blanca/La Castalia, 2010.


“El lugar del escritor”. Victoria de Stefano. Editorial CEC, 2010.


“El mundo del príncipe resplandeciente”. Iván Morris, Atalanta, 2007.


“El cuaderno de Maya”. Isabel Allende. Random House Mondadori, 2011.

Friday, June 24, 2011

Azules de mar y cielo...


Mar azul, abierto, tranquilo como un espejo. Brisa fresca con olor salino, aletear de gaviotas en el fondo, como música celestial, formando una orquesta con las olas, y el cielo que lo cubre todo con su azul infinito.

Mar abierto que me traes tantos recuerdos de adolescencia en las playas más hermosas que he visto. Recuerdos de color plateado en noches de luna llena, de escribir nombres en la arena, dejar que suba la marea y al día siguiente volver al lugar a cerciorarme de que aún están allí, escritos para la eternidad.

Mar azul de acompañante en faenas de pesca que, si el estómago lo permitía y los mareos cedían, se convertían en terreno fértil para la meditación y la reflexión de tantas cosas, interrumpidas solamente por el tirón de un pez que pronto dejará de serlo para convertirse en acompañante de una deliciosa ensalada.

Cielo azul que en horizonte se confunde con el mar y a veces no permite discernir dónde termina uno y comienza el otro. Azul que te pone a pensar si será el mismo cielo que observan tus amigos en otros pueblos y ciudades, o si por el contrario tendrán cielo encapotado, gris y lluvioso.

Cielo abierto, amplio e infinito que de noche se enciende en forma de luminosas estrellas situadas en galaxias innombrables y que inspiran paz, quietud, armonía con el espíritu, amor en su manifestación más simple.

Azul de cielo y de mar, contrastando con el ocre y el blanco de esta arena desde donde sentado los contemplo a ambos, junto con el viento y un pequeño cangrejo que recién afloró a acompañarnos, escuchando el rugido de las olas, y mirando la estela de espuma y el leve susurro de las burbujas estallando, me entrego a la danza del Universo.

Sunday, June 19, 2011

Domingo filosófico


Suena "Peel me a grape" con Diana Krall, su hermosa voz y piano. Mientras tanto yo divago...

...pensando que durante ese viaje que llamamos vida tenemos la suerte de conocer personas que nos dejan huella. Esas personas que aparecen en nuestras vidas como enviados por un ente superior, nos dejan su experiencia de vida, su mensaje y luego se van como vinieron, una vez que han cumplido su misión.


De nada nos vale perseguirlos por el mundo, unas veces con éxito, otras sin él. Si logramos encontrarlos, porque hay formas de hacerlo, más aún en esta aldea comunicativa tan pequeña en la que vivimos hoy, nos encontramos con que esas personas ya están inmersas en otra aventura, por llamarlo de una forma, en otra vivencia, en otra misión de vida. Y tenemos que entenderlo así, porque de otro modo lo que nos queda es sufrir pensando en porqué las cosas no vuelven a ser como antes.

Esos son los mensajes que la danza de la vida nos va dejando y que tenemos que descifrar, con ayuda o sin ella. Todos los días muchas personas se cruzan, trayendo mensajes el uno al otro. Mensajes importantes o no, pero hay un constante intercambio de data, para bien o para mal.

Dentro de ese interminable ciclo de encuentros están los indispensables o imprescindibles, que son los que vienen con un mensaje que cambiará nuestras vidas para siempre. Llegan así, sin avisar, se posan en nuestro entorno disfrazados de cualquier cosa, de bebé, de mamá, de profesor, de instructora de natación, de mariposa, de curador de museo. Eso ocurre para que nunca nos demos cuenta que esa persona vino a eso, a dejarnos un mensaje importante.

Muchas veces llegamos a esa conclusión cuando reflexionamos en el tiempo, y lo entendemos así. En ese momento preciso el mensajero ya no está, ya pasó, como las imágenes en la ventana de un tren de alta velocidad.

Aprovechando el símil, mantenemos la imagen en nuestra memoria durante mucho tiempo, tratando de volver a repetirla en la vida real, cosa que no sucede. Y si volvemos a situaciones parecidas, las condiciones de borde ya son otras y la realidad tiene otros matices.

Nada vuelve a repetirse en las mismas condiciones.

Mi mensaje es que hay que sumergirse en lo que estamos viviendo y convertirse en uno con el entorno, como lo enseña el Zen. Si quieres obtener un objetivo, nada fluye más que cuando sientes que no hay obstáculos alrededor, y eso solo se logra cuando vives el entorno, lo haces parte de ti, y finalmente te fundes en él.

Cuando nadas y te conviertes en uno con el agua, ya no eres tú, ya no hay piscina ni agua sino un solo ente, eres un pez, y es así como consigues los mejores tiempos.

Recuerdo haber leído de Khalil Gibrán que “en el mundo real del espíritu solo hay encuentros y no despedidas”, y lo he asimilado muy bien. Vivo en una eterna búsqueda del sentido que tiene el hecho de que estemos aquí y ahora. A medida que me sumerjo en el entorno, siento que voy soltando el lastre, y que la vida se me va abriendo poco a poco...

Sigue Diana Krall en el fondo, esta vez con "The heart of a saturday night". Que bonito suena...

Saturday, June 11, 2011

La vida es un fandango...



...para quien lo sepa bailar.

Siento que las semanas pasan muy rápido, y se nota en el ambiente. Hemos tenido un comienzo de año frio y lluvioso. Y ha sido tanta la lluvia, que en principio se consideraba esporádica y ahora se ha unido con la temporada lluviosa, que según el calendario comienza a finales de mayo de cada año, sin hacer la menor diferencia.

En estos días ha hecho bastante calor, el mismo que se esperaba en marzo o abril pero que nunca llegó en su momento. Y si bien la lluvia permanece, los momentos de frio y calor se han alternado.

La permanencia de las lluvias ha hecho que el follaje se haya vestido de todas las tonalidades de verdes que se puedan imaginar. Y eso es algo bonito, especialmente en nuestro amado Cerro El Ávila de Caracas. Según la posición de las nubes, o la incidencia de los rayos del sol, los tonos de verde cambian de claros a oscuros, de grisáceos a azulados.

Con este escenario de fondo medito un poco acerca de lo que va a acontecer en la segunda mitad del año, que ya está a la vuelta de la esquina.

Vislumbro cambios de ambiente, de escenarios y de mi forma actual de vida. Uno de esos despertares que se suceden cada siete años, y que justo estoy tocando ahora, que ya cumplí 49, precisamente un múltiplo de 7.

Si me fijo bien en el horizonte, alrededor, me doy cuenta que algunos también están pasando su tormenta personal. Cada quien labrando su destino, capitán de su nave, olas más, olas menos, encrespadas unas, suavizadas otras, unos con más dificultad que la mía, intuyo, otros con menos. Todos haciendo lo que creemos que debemos hacer, quizás unos continúan errando, y otros acertando. Hay otros inmersos en los aspectos superfluos, evadiendo a horcajadas una realidad que tarde o temprano acabará engulléndolos, viviendo vidas que no son las propias, sin cable a tierra.

Si uno sube el foco, y desde allí arriba amplía la mirada se da cuenta que cada quién está en lo mismo, y, quitando los trapos y distracciones, las apariencias y los espejismos, siento que todos estamos inmiscuidos en la misma danza de la vida, que se sucede a cada instante, sin parar un segundo para descansar. Es una danza infinita e imperturbable, la bailamos todos, queramos o no, desde el viejo árbol que se mece con el viento hasta la niña hermosa con sus zapatillas de ballet.

La vida tiene un sentido para todos y cada uno de nosotros. La esencia está en descubrir cuál es ése sentido y ejercerlo a plenitud. Esa es mi lucha de siempre. Tratar de interpretar ese sentido de las cosas.

Saturday, June 04, 2011

Arquitectura Moderna y Modificación del Escenario Urbano


Uno de mis pasatiempos favoritos en Caracas, ciudad hermosa y caótica al mismo tiempo, es el de la observación de diferentes ambientes modificados por la intervención de la arquitectura moderna. Siempre le pregunto a una amiga Arquitecto sobre lo que observo y ella nunca me responde. Me dice: “Voy a verlo y comentamos” pero ese “comentamos” nunca se lleva a cabo, bien porque lo olvida, bien porque prefiere no emitir opinión, total, ¿quién sabe?

Lo cierto es que mi ciudad muestra esos cambios en el entorno, bruscos algunos, armoniosos los otros, en fin…

Ejemplos hay muchos: el nuevo Mercado de Chacao, la Torre Confinanzas (inconclusa), la Mezquita Al Ibrahim, el Centro Banaven (Cubo Negro) de Chuao, el Centro Comercial Millenium y tantos otros ejemplos.

Uno de los que más me llama la atención es la irrupción del hotel “Four Seasons” (actualmente “Caracas Palace”) en el corazón de la urbanización Altamira, es decir, en la Plaza Francia.

Cuando Luis Roche diseñó la plaza, allá por los años 40 del siglo pasado, la concibió como el centro de atención de la urbanización, sitio de reunión y de encuentro, de solaz y de tranquilidad. Por años su obelisco constituyó el punto más alto de la entonces ciudad de los techos rojos y una de las referencias más importantes de la ciudad.

Hoy en día el edificio del hotel abruma espacialmente el lugar. Asume el control del punto urbano que otrora fue de la plaza. Al llegar al sitio la gente inmediatamente sube la mirada y se queda contemplando la enorme estructura con fachada de vidrio, que incluso llega a dar la impresión de que se yergue en el propio lugar de la plaza.

El edificio propiamente es una belleza (según mi propio gusto), es símbolo de la nueva arquitectura de Caracas y fotográficamente es un excelente escenario.

Sin embargo me queda un dejo de tristeza por haberse perdido el concepto original de la Plaza, como verdadero centro de atracción visual del lugar. Son de estas cosas que superficialmente parecen deleznables pero que en el fondo no lo son, especialmente desde el punto de vista del arte y la tradición de la ciudad.

*Fotografía de Arianna Contreras