Es una ciudad importante dentro del estado, la rodean grandes sembradíos de maíz y soya, los cuales se pierden en el horizonte.
Me di un festín visual con la arquitectura de las casas del lugar, como de cuentos de hadas.
"Dicen que las personas abren su corazón cuando están frente al mar". N.P. Banana Yoshimoto
Es una ciudad importante dentro del estado, la rodean grandes sembradíos de maíz y soya, los cuales se pierden en el horizonte.
Me di un festín visual con la arquitectura de las casas del lugar, como de cuentos de hadas.
Son ellos los que reflejan su amor en la comida que elaboran para el restaurant, y cuando deciden irse, sin decir una palabra, sin tan siquiera haberlos visto alguna vez, uno nota que se han ido, porque la comida cambia de sabor, de textura, de estética, en fin de cuentas, la comida pierde la pasión y el amor con que estaba hecha.
He visto una muestra de esos personajes en el encargado de cuidar las focas del Zoo de Houston. Cuanto entendimiento entre él y el animal, cuanto amor, cuanto respeto, cuanto cariño, cuanta pasión. Una muestra de lo que podemos aprender en las relaciones entre los seres humanos…
PD. Fuera de contexto, manifiesto mi satisfacción por la liberación de Ingrid Betancourt, un símbolo entre las tantas personas privadas de su libertad ilegítimamente en el mundo. Ingrid, te escribí una carta y te incluí en mis petitorios al niño Jesús. Estoy feliz y agradecido de haber sido escuchado, y sigo pidiendo por la liberación de todos los secuestrados, donde quiera que se encuentren, porque hay gente que los espera, y desesperan en la espera, porque son seres queridos, padres, hijos, hermanos, sobrinos. Pido también por ellos, los que no tienen esperanza y los que si la tienen…
En sus centros comerciales se ve el empuje económico, son inmensos y muy bonitos. En ellos la gente se relaja luego de un día de trabajo y ajetreo. Hay pistas de patinaje sobre hielo, que son mis favoritas a la hora del relax. No se porque, pero entre el frio que emerge de la pista y los movimientos acompasados, casi de balletistas que imprimen algunas patinadoras, me voy quedando sosegado, mirando, y pensando en gente que está en otros lugares.
De vez en cuando alguna maroma me hace volver en mi, me saca de mis pensamientos, y continúo con el recorrido, a través de vidrieras y vitrinas que serían la delicia de más de una fémina. Veo una falda espectacular, y le pongo cuerpos, la mido, la quito, coloco otra prenda, es un ejercicio de imaginación, ese de poner un cuerpo a cada prenda.
En la oficina, el ambiente es más rígido, muy silencioso, al extremo de que podría escucharse el ruido de una plumilla de ganso al caer al frio pavimento. Por supuesto que exagero, pero más o menos por allí se mueve la cosa. Camino por los pasillos y en las distintas oficinas veo gente afanosa, empeñada en su trabajo, concentrada.
Mi oficina es amplia y sencilla, muy a mi gusto. Detrás hay una ventana con vista hacia el este, desde donde se domina, a lo lejos, la línea de rascacielos del centro de la ciudad. Y más cercana, y no por ello menos dinámica, la famosa superautopista I-10. Puedo perder la cuenta de la cantidad de canales de circulación que posee. Me han dicho que recorre el país de oeste a este, de California a Florida.
En estos momentos estoy inmerso en un gran proyecto, que reclama mi atención durante todos estos días, y que me ha convertido de nuevo en el mismo ingeniero recién graduado y ávido de aprender de hace unos ventidos años. Algunos días me siento como un novato, deseoso de conocimiento y de aprendizaje, entusiasta, contento de haber elegido esta carrera como forma de vida. Y ya tengo 46 años, ¿Quién lo diría?
Nunca se termina de aprender, de recorrer caminos insospechados, de ver otras realidades, otros destinos, otros pensares, y otras calidades de vida.
Estar aquí haciendo esto es algo que siempre había buscado. Y muchas veces llegué a perder la esperanza de que sucediera.
Pero he ahí un Dios que dice cuando es el momento, cuando es el tiempo de acercarte a lo que imaginaste, a lo que tuviste como un sueño. Y es el momento de la verdad, de hacerlo realidad, de satisfacerte profesionalmente. Nunca pierdan la esperanza…
Yolanda me regaló una tarjeta preciosa, que entre otras cosas dice que "revive la esperanza...comprendiendo que cuando tus planes y sueños no alcanzan a cumplir tus anhelos, estás aprendiendo algo nuevo sobre ti o sobre la vida". Esas palabras no pueden ser más proféticas y oportunas en esta hora, una gran experiencia profesional me espera, pero el costo implícito es abandonar por un tiempo a los quereres, todo tiene su precio.




Al subirse a una cabina de un avión se activan en cada ser humano una serie de comandos y de comportamientos que muchos ni se imaginan.